<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166</id><updated>2012-02-16T11:33:47.720-03:00</updated><title type='text'>Ubicuhén, novela de Julio Páez.</title><subtitle type='html'>Una novela sobre la evanescencia de los espacios urbanos, supongo que literatura fantástica.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>37</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-2710710288271379877</id><published>2008-03-02T14:44:00.000-02:00</published><updated>2008-03-02T14:45:23.538-02:00</updated><title type='text'>37.</title><content type='html'>Tengo que poner a salvo a Beatriz y recuperar el diagrama y las fotos, es mi única oportunidad. Recordó que a una cuadra, sobre la misma calle, había un teléfono público y comenzó a caminar hacia allí. Ojalá Beatriz aún no se haya ido, ojalá no se haya ido. Cruzó la calle y mientras elevaba su pie izquierdo para superar el cordón escuchó- No tiene que preocuparse tanto por la trascendencia. -Completó el ascenso y se volvió hacia el lugar desde donde había partido la voz. Ahí estaba, e inmediatamente lo reconoció, el hombre que había provocado a Hugo en la discoteca, el escéptico bebedor de whisky, le sonrió displicente y siguió caminando. Llegó al teléfono público, introdujo dos monedas y disco el número de Beatriz, llamó una, dos, tres veces hasta que agradecido escuchó su voz. Le explicó lo que había ocurrido y le dijo que dejara su departamento y se alojara en un hotel  con un nombre falso, y que no tratara de encontrarlo, que esperara a que la llamara nuevamente. Beatriz preguntó qué iba a hacer él y Agustín respondió que aún no lo tenía claro pero que intentaría detener la ofensiva de Marinetti trabajando con el diagrama, Beatriz sugirió que podía ayudarlo y Agustín le respondió que no iba a permitir que le ocurriera lo mismo que a  Sara y Roque y cortó. La puta madre, espero que me haga caso y que no aparezca, espero que Marinetti aún esté conmocionado y no haya ordenado el allanamiento de la casa. Paró un taxi y le dijo la dirección, cuando el auto se detuvo junto al puente, Agustín leyó el taxímetro, le alcanzó unos billetes al chofer y le dijo que guardara el cambio. No se veían rastros del enemigo en toda la cuadra, pero de todos modos debía estar atento, caminó lentamente entre el alambrado que resguardaba las vías y las casas atento al menor detalle  que delatara la amenaza. Pasó un tren hacia el sur acelerando desde la cercana estación y escuchó las voces de los pasajeros que viajaban en las plataformas, observó a unos policías que recorrían los vagones y ellos ni siquiera le dedicaron una mirada. De todos modos, era altamente improbable que Marinetti utilizara a la policía, luego de enterarse de la partida de Ferreira, pero de todos modos debía ser precavido. Una vecina estaba barriendo la vereda junto a su casa, Agustín la saludó con una inclinación de cabeza pero se guardó de emitir palabra, la mujer respondió de la misma forma, lo que en cierta forma fue un alivio. Introdujo la llave en la cerradura del portón y accedió al jardín, no oyó ningún sonido proveniente de la casa, marchó rápidamente hacia la puerta y utilizó la otra llave, abrió y encendió la luz. Todo estaba como él lo había dejado, fue al dormitorio, sacó una mochila del ropero y caminó hasta la cocina. Aún estaba el diagrama desplegado sobre la mesa, lo enrolló cuidadosamente y lo guardó en la mochila. Luego buscó las copias polaroid en el armario donde guardaba los platos, las puso en un sobre y  las guardó en la mochila junto al diagrama. Estaba improvisando los primeros movimientos y hasta ahora sonaban bastante bien, pero debía dejar la casa rápidamente si quería concluir la ejecución. Antes de salir tomó todo el efectivo que tenía y una linterna y los guardó en el bolsillo de la campera, salió, volvió a cerrar los accesos a la casa con llave y caminó hasta la estación.&lt;br /&gt;Abordó el tren y se sentó en un asiento junto a una ventana .Se dedicó a observar el paisaje tratando de encontrar una fe que se le había escapado toda su vida, una inspiración que siempre se tornaba evanescente, un deseo que permaneciera encendido. Bajó en una estación de las afueras y marchó al norte por una calle paralela a la vía. A medida que avanzaba las viviendas se iban haciendo más escasas y comenzó a atravesar calles ocupadas por grandes galpones, depósitos de cereales, lana, terminales de flotas de camiones, los olores eran variados y no siempre agradables. Mientras atravesaba la playa de una estación de combustible para camiones atrajo la atención de unos individuos vestidos como obreros que se limitaron a mirarlo como a una presencia extraña . Siguió caminando y la vía se elevó a la izquierda,  a la derecha aparecieron extensos terrenos baldíos; cuando avistó la masa abandonada del frigorífico ya comenzaba a anochecer, sonrió irónico, preparándose para el acto final, todo el mundo a escena. Se sentó en la plataforma  en la que se había sentado una noche mucho tiempo atrás cuando había charlado con un viejo delirante luego de ver a un licántropo conducir una locomotora, y se dijo que ya era tiempo de empezar a trabajar. Abrió la mochila, sacó el diagrama y lo extendió sobre sus rodillas, luego sacó las polaroids y las acomodó en un montoncito a su derecha. Símbolos, reducciones de lo real inaprensible, recorridos truncos hacia la carnalidad de lo existente. Cerró los ojos e intentó encontrar el saber que orientara su procedimiento: los ojos de Beatriz, la mirada que remitía a otras miradas, soñadas o entrevistas, el verde que disuelve la superficie, que rasga la película de los días y  genera otro curso, otro recorrido del tiempo, otro tiempo u otro mundo u orden de creación. Mundos dentro de mundos, o el mismo mundo visto por primera vez. Segundos condensados, densidades, unificación de toda percepción, rumbo, rectificación o delirio... suspiro, deseo y concreción, vacío y silencio satisfecho. Agustín ve como las copias polaroid se suspenden en el espacio y se ubican ordenadamente en el lugar que corresponde dentro del diagrama y una luz de fuego azul ilumina el lugar brotando de la cartulina  dibujada. Ascensión descendente, desde hacia, hacia desde, a través desde hacia. Subibaja metafísico, terror de todos los terrores sentidos o sospechados, nauseas, temblor de manos anhelantes, aullido y bendición. Visiones que aparecen detrás de los ojos en recónditos lugares que lo constituyen y ordenan. Agustín intenta reconocerse en ese fluir vertiginoso de imágenes, sonidos y sensaciones que lo empuja fuera del tiempo y del espacio. Y piensa que está asistiendo a la solidificación del momento, a la percepción de todo lo existente, y a sus variables, a sus nacimientos, decadencias y muertes, que, inexorablemente, se está adentrando en el corazón y el alma de las cosas y llegando al fondo del mundo. Y entonces percibe un poder que sabe puede aniquilarlo pero que forzosamente debe intentar utilizar... Está cubierto con pieles y lleva un cuchillo de pedernal en su mano derecha, siente la ansiedad previa al combate, camina por una planicie próxima al mar que no puede reconocer pero que siente propia, dolorosamente propia, un lugar al que jamás renunciará. La sangre propia o ajena que deba derramarse siempre será un precio escaso para fundar esa decisión. Avanza hacia la niebla que el viento arrastra desde el mar e invade la planicie, cree escuchar la voz del enemigo, cierra con más fuerza su mano sobre la empuñadura de piedra y sigue avanzando.&lt;br /&gt;Beatriz oyó como Agustín cortó la comunicación e inmediatamente se puso de pie furiosa, de nuevo alguien decidía por ella, como toda su vida. Era la nena que había que poner a salvo, la pobrecita que no tenía que correr riesgos, la que jamás tendría las posibilidades de resolver las cosas por sí misma. Tomó la carpeta con los textos que estaba corrigiendo y la arrojó contra la pared, la pieza de cartón rebotó y las hojas se desprendieron e iniciaron un descenso plácido e indeciso. Beatriz comenzó a llorar en silencio pero no se abandonó a la pasividad, tomó su cartera y las llaves del auto y salió. La niebla difuminaba los contornos de las cosas, todo parecía suspendido entre un riesgoso nacimiento y una certera e inexorable muerte. Claro, como siempre, pero morbosamente acentuado. Basta, se dijo, nadie va a morir, y no pudo convencerse. Su auto estaba estacionado en la esquina, no le llevó mucho tiempo caminar hasta allí pero el trayecto se le antojó interminable, su decisión era irrevocable, pero había algo en el aire que cargaba todos los movimientos con un peso denso y viscoso; pensó en sanguijuelas, en gusanos alimentándose de cadáveres deformados por la putrefacción y a duras penas pudo contener el vómito. Activó el contacto y puso el auto en marcha, y de pronto, como si una alucinación hubiera concluido ya no hubo más niebla, se detuvo y estacionó junto a la vereda. Suspiró, cerró los ojos y se pasó nerviosamente los dedos por la frente; buscaba una claridad que se le escurría angustiosamente. Volvió a arrancar, sabía lo que tenía que hacer, Agustín no podía dejarla de lado tan fácilmente.&lt;br /&gt;Marinetti sintió el peso del hombre cayendo sobre él y pudo oír su último estertor, luego las voces de los policías y manos solícitas liberándolo del peso. Lo ayudaron a ponerse de pie, le preguntaron si estaba herido y se inclinaron a atender a los hombres que estaban en el piso. Marinetti observó atentamente el cuerpo exánime de Roque y luego lo pateó con furia en las costillas- Hijo de puta, estuviste cerca.&lt;br /&gt;-¿ Lo reconoce, señor? -pregunto un capitán de policía.&lt;br /&gt;-Sí, es Roque..., un historiador psicótico que se opone a la Refundación...&lt;br /&gt;-Tendremos que investigar, señor.&lt;br /&gt;-No tiene nada que investigar, ya le dije quien era, además esto no es asunto de la policía...&lt;br /&gt;-Pero, señor.&lt;br /&gt;-Mire, capitán, entienda que se está jugando algo mucho más grande que una simple cuestión policial. Está en cuestión la Refundación, mi equipo sabrá encargarse del asunto.&lt;br /&gt;-Sí lo hacen como estos dos... -dijo el teniente señalando a los dos hombres heridos que eran cargados en una ambulancia.&lt;br /&gt;-Capitán, por su bien, no me provoque.&lt;br /&gt;-Marinetti, escucheme, no le temo, respondo a la autoridad constituida, y usted,  es solamente un empleado de esa autoridad y no siempre va a tener tanta suerte. Este hombre no le mató de casualidad, piénselo, ¿ realmente vale la pena?&lt;br /&gt;-No estoy dispuesto a discutir con usted cosas que escapan a su entendimiento...&lt;br /&gt;-Muy bien, pero sepa que este hecho va a ser investigado por la policía.&lt;br /&gt;-Eso lo veremos...&lt;br /&gt;-Lo veremos, ¿ quiere que un patrullero  lo lleve al hospital para que lo revisen?&lt;br /&gt;-No, gracias, tomaré un taxi.&lt;br /&gt;Marinetti se alejó unos metros caminando confuso, sentía un dolor agudo en el hombro donde lo había golpeado Roque y no tenía en claro qué hacer. El capitán, a pesar de su insolencia había planteado una objeción válida, sus guardias, a los que consideraba como el inicio de la milicia que le permitiría asaltar el poder en Ubicuhén habían demostrado su ineficacia ante el ataque de un pobre infeliz alucinado y estaban pagando las consecuencias, él mismo había salvado su vida de milagro, era evidente que pasaba por una situación de debilidad evidente. Finalmente, paró un taxi y se hizo conducir a una clínica, allí lo revisaron, le hicieron un vendaje en el hombro derecho y le dieron unas comprimidos para atenuar la inflamación y el dolor, era sólo una contusión leve que desaparecería en poco tiempo. Marinetti, tomó los comprimidos, estrechó la mano del médico, que se había presentado como un entusiasta defensor de la Refundación y salió. Caminó ensimismado en sus pensamientos durante unos minutos, sabía que tenía algo que hacer pero no acertaba a decidir qué. Admitió que aún estaba conmovido por el intento de Roque, y que había sentido un miedo que por poco no había degenerado en pánico, no sabía cómo había sido capaz de sacar el arma con tanta velocidad y hacer fuego con precisión, unos segundos más y su cabeza hubiera sido aplastada. Bueno, había sido una prueba, y él la había enfrentado con éxito. El camino era duro, el lo sabía cuando lo había emprendido y estaba dispuesto a recorrerlo, se sabía un elegido y lo estaba demostrando con cada acto. Lo peor de todo era que Agustín había conseguido zafar, pero no por mucho tiempo, ya caería como la infeliz pintora, era sólo una cuestión de tiempo; no podría eludir por mucho tiempo su poder, y entonces todo quedaría mucho más claro. Siguió caminando hasta su despacho y comenzó a dar instrucciones telefónicas a sus agentes, luego suspiró y se sirvió un cognac, lo bebió a sorbos pequeños demorando el sabor en su lengua. Luego, comunicó a su secretaria que no le pasara ningún llamado y se recostó en un sillón intentando distenderse, fluir con naturalidad  en el curso de su alto destino. En unos minutos estuvo dormido, cuando despertó sintió casi inmediatamente una punzada en el hombro, se puso de pie con lentitud y tomó otro comprimido, luego caminó hasta la ventana y se demoró observando la calle, ya era de noche y la circulación de transeúntes y vehículos era intensa y caótica, sonrió divertido pensando que ese caos no duraría mucho, pronto llegaría la Refundación.&lt;br /&gt;Llamó a su secretaria y le preguntó si había novedades, la empleada le informó que uno de sus agentes lo aguardaba en el hall, Marinetti ordenó que lo hicieran pasar.&lt;br /&gt;El hombre era alto, pálido y delgado, y solía tener una continua expresión entusiasta que hacía pensar en una organización mental en desquilibrio, pero parecía que su entusiasmo había encontrado un obstáculo de difícil superación; o al menos esa fue la impresión que tuvo Marinetti no bien lo vio entrar.&lt;br /&gt;                       -Buenas tardes, señor Marinetti.&lt;br /&gt;                       -Buenas tardes, Ahmanri, ¿alguna novedad?&lt;br /&gt;           Creo que tiene que ver esto, señor. -dijo el hombre extendiéndole una carpeta negra con el símbolo de la Refundación en su portada.&lt;br /&gt;                       Marinetti abrió las carpetas y observó detenidamente las fotos que contenía, cuando terminó la serie volvió a observarlas a partir de la primera.&lt;br /&gt;           Ahmanri no pudo contener sus ansiedad. -¿ Lo ve, señor? ¿ Ve los ángulos?&lt;br /&gt;                       Marinetti, con amargura,  asintió en silencio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-2710710288271379877?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/2710710288271379877/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=2710710288271379877' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/2710710288271379877'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/2710710288271379877'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/03/37.html' title='37.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-6086687484552970659</id><published>2008-03-02T14:42:00.000-02:00</published><updated>2008-03-02T14:43:44.981-02:00</updated><title type='text'>36.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Inapelable, ajena, cercana, la muerte. Hay algo que me impulsa a levantar un pie y otro y perderme en un ritmo que perfectamente sé que no es mío. Apenas si puedo modificar las acentuaciones, Hugo, tal vez él pudiera entenderme, al fin y al cabo todos dicen que él es músico. Todos dicen, suena lindo, para una clara expresión de mi resentimiento. Todos dicen que soy un boludo, no lo escucho porque ni siquiera tienen la delicadeza de decírmelo en la cara. Exagero, hay alguien o algo en algún lugar que supone que yo soy un boludo. Ese viejo de mierda en el muelle junto al riachuelo hablando boludeces y yo creyéndomelas. Pero no, no es cierto. El sólo continuó un acertijo, un acertijo que comenzó allá lejos y hace tiempo... podría ponerme místico o poético y pensar en eones, en distancias que devoran la luz y la someten con sadismo. Oh, dioses! Oh, Dios o Nada. Yo qué sé. Soy el mandato tácito de nadie, el sueño echado a las cloacas, el que espera, el que ve, el que alienta. La serpiente y el árbol, el deseo en el sexo de Eva. Soy la piel quemada, el tesoro de los inquisidores, los gusanos que  viven de la carne muerta. Y camino, y Sara yace ausente para siempre en una heladera. Y no hay poder, delirio ni voluntad que pueda modificarlo. Ahora tengo que pensar en Beatriz, tengo que ponerla a salvo, de alguna forma tengo que prevenirla...&lt;br /&gt;                       ¿Casualidad? se preguntó Roque cuando vio que el grupo de tres hombres que lideraba Marinetti se acercaba a la esquina de la catedral a donde ya estaba llegando Agustín. Roque apuró el paso y levantó el bolso, se dio cuenta que a esa velocidad no iba a poder evitar la intercepción, comenzó a trotar y gritó “Agustín”. Marinetti y  sus custodios se volvieron hacia  él, sacó la escopeta y arrojó el bolso, los hombres se llevaron sus manos a los sobaqueras. - Tirate al piso, Agustín. -Roque disparó, el hombro de uno de los servicios voló en una explosión sanguinolenta y el cuerpo cayó hacia atrás. El otro tuvo tiempo de sacar su arma pero solo para sentir como volaba junto con su antebrazo con el segundo disparo.&lt;br /&gt;                       Marinetti iba confiado y optimista al encuentro de Agustín, sabía que su eliminación iba a permitirle llevar adelante sus planes con una seguridad inexorable, definitiva, y mientras caminaba rápidamente acompañado por dos de sus mejores hombres silbaba alegremente una de las piezas compuestas por Hugo para la Refundación. Cuando lo avistaron, supo que la presa estaba presta para la captura: Agustín caminaba ensimismado, ajeno a lo que lo rodeaba. El grito rompió ese esquema ideal, y después los fogonazos y estallidos y el acero, la muerte y la sangre; el hombre avanzaba hacia él con la escopeta aún humeante en sus manos, los hombres que lo habían acompañado hasta segundos antes se retorcían en el piso sangrando y aullando de dolor. Supo que el hombre había disparado sus dos cartuchos y  con una velocidad que no recordaba haber ejercido en su vida, sacó la pistola de la cartuchera y disparó a su agresor, pero no consiguió detener su impulso ni su carga.&lt;br /&gt;                       Roque gritó de nuevo- Rajate, Agustín, rajate. -y a pesar del ardor que sentía en el cuero cabelludo y el pegajoso contacto de la propia y tibia sangre escurriéndose por  su rostro siguió avanzando sobre Marinetti y alcanzó a golpearlo con la culata de la escopeta en el abdomen, aunque no pudo evitar que volviera a hacer fuego.&lt;br /&gt;                       Agustín vio como Roque y Marinetti y caían y forcejeaban en el piso y se sintió impulsado a ayudar al historiador, pero inmediatamente escuchó las sirenas de la policía acercándose y decidió alejarse del lugar. Caminó rápidamente hacia el otro extremo de la plaza y se cruzó con varios transeúntes que caminaban  en dirección inversa, atraídos por el escándalo, inconscientes del riesgo a que podían exponerse.&lt;br /&gt;                       Hugo vio las imágenes del reporte del mediodía en la tv y comenzó a temblar,  lo que había temido se había producido más rápido de lo que había previsto.  No quería creer que había llegado ya al punto de no retorno, pero debía admitir que efectivamente era así. La muerte de Roque había sido anunciada como el justo castigo que recibirían todos los que se apusieron al poder del gobierno, y a la gloriosa Refundación de Ubicuhén, y el cuerpo destrozado de su amigo había sido expuesto en cadena nacional, el cuerpo de la única persona que lo había respetado como músico y que lo había advertido acertadamente de lo que iba a ocurrir. Trató de ponerse de pie pero no pudo hacer ni un paso y volvió a sentarse en el sillón, se sabía un cobarde, un pusilánime y el odio y la pena que sentía acentuaban esa percepción. Lloró y trató de que sus gemidos no fueran audibles para los custodios, hasta para llorar tengo que cuidarme, pensó, y ese pensamiento lo acongojó aún más. Al cabo de unos minutos intentó ponerse de pie nuevamente y lo consiguió, se sentó frente al escritorio y abrió la carpeta que contenía las partituras, tomó la lapicera y comenzó a alterar arbitrariamente las tonalidades de cada uno de los compases. La Refundación tendría la música que se merecía pero raramente alguien pudiera disfrutarla.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-6086687484552970659?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/6086687484552970659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=6086687484552970659' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/6086687484552970659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/6086687484552970659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/03/36.html' title='36.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-288234090835816509</id><published>2008-03-02T14:40:00.001-02:00</published><updated>2008-03-02T14:41:48.274-02:00</updated><title type='text'>35.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Nunca tomé este camino, estoy descendiendo a la antigua mina abandonada en el Norte del desierto, aún iluminada por antorchas inextinguibles alimentadas con aceites aromáticos. Me demoro en cada trazo y en cada matiz de la pigmentación, siento una voluptuosidad lánguida y creciente, veo con que sutileza y amor está narrada la historia del Elengasen, el desafortunado viajero de los niveles del universo, el que agotó cielos e infiernos y se desesperó en regresos que nunca eran definitivos. Rey agobiado de la indeterminación. Pero no, lo sé, jamás veré lo que imagino... ¿ Y es esta la pintura definitiva? Mi sangre pegada en los cristales, pedazos de mí sobre el tapizado. La satisfacción de mis asesinos en sonrisas de dientes blancos y fuertes, en la marcialidad exultante de sus pasos distendidos. Veo como se acercan para concluir su&lt;br /&gt;tarea, pero, ¿ los veo realmente o son los últimos destellos de mi cerebro que alucina su creciente proximidad.?Es raro no sentir dolor ni miedo ni angustia, sólo una aceptación pasiva de lo por venir. Ya se acercan, no puedo moverme pero...&lt;br /&gt;El hombre había decidido terminar su trabajo con un prolijo disparo en la frente, pero los ojos claros y fijos en él lo detuvieron, bajó el arma y disparó tres tiros al pecho, luego se volvió hacia el otro y le ordenó que llamara. El otro sacó un teléfono celular del bolsillo del saco e hizo la llamada, Marinetti, en la soledad de su despacho, sonrió satisfecho.&lt;br /&gt;Agustín estaba solo en la librería cuando llegó Ferreira, y, de alguna forma supo que había algo definitivo en esa presencia. El pulso de Ferreira se mostró endeble cuando se llevó un cigarrillo a los labios e intentó encenderlo. La operación le llevó bastante más tiempo del que había previsto, cuando consiguió concretarla aspiró una pitada profunda y contuvo la respiración durante unos segundos. Agustín lo observaba con atención: si bien el traje gris estaba impecablemente planchado y limpio, un aura de desprolijidad y desorientación lo enmarcaba. Tal vez era la raya del peinado que no tenía la perpendicularidad a la que aspiraba o la sombra de barba que comenzaba a insinuarse.&lt;br /&gt;Luego de un intercambio de saludos formal ambos permanecieron en silencio. Ferreira preguntó- ¿ Lo sabe no?&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-Su amiga&lt;br /&gt;- Sara? -preguntó Agustín sabiendo que no podía ser otra persona.&lt;br /&gt;Ferreira asintió en silencio. Agustín se apoyó apenas en el mostrador.&lt;br /&gt;-Le dispararon cuando volvía del desierto.&lt;br /&gt;- Cuándo?&lt;br /&gt;-Esta mañana temprano, murió instantáneamente, usaron un fusil automático.&lt;br /&gt;-¿ Quienes?&lt;br /&gt;-Usted sabe.&lt;br /&gt;-No, no sé. -respondió con furia Agustín.&lt;br /&gt;-Yo no estoy seguro...&lt;br /&gt;-¿ Qué sospecha entonces?&lt;br /&gt;-No, no se confunda, sé que fueron agentes del estado, pero no sé quienes son o a quién responden...&lt;br /&gt;-Ya lo averiguará si se lo propone... ¿ dónde está el cuerpo?&lt;br /&gt;-En la morgue -Ferreira miró su reloj- supongo que habrán terminado ya la autopsia.&lt;br /&gt;-¿ Era necesaria?&lt;br /&gt;-No, la causa de la muerte es evidente, pero usted sabe, hay procedimientos...&lt;br /&gt;-Siempre hay procedimientos.&lt;br /&gt;-¿ Sabe si tiene parientes en la ciudad?&lt;br /&gt;-No, su familia no es de Ubicuhén.&lt;br /&gt;-¿ Podría ir a la morgue? Necesito una identificación.&lt;br /&gt;-Iré -Agustín notó que no había sólo desorientación en el hombre, también miedo.&lt;br /&gt;Ferreira caminó hacia la calle y Agustín lo siguió, cerró la puerta de la librería con llave y ambos subieron a un auto pequeño y oscuro; ninguno habló durante el trayecto a través de una ciudad cubierta de nieve bajo un cielo plomizo. Ferreira estacionó y entraron en un edificio pequeño pintado de blanco; se detuvieron frente a una mesa a la que estaba sentada una muchacha regordeta que ojeaba distraídamente una revista de modas. El policía se identificó y la chica le pidió graciosamente que esperaran un momento, tomó el tubo de teléfono que estaba a su derecha, presionó una tecla y anunció que el inspector Ferreira estaba ahí. Cortó la comunicación y les anunció que el encargado pronto los recibiría.&lt;br /&gt;Un médico viejo, flaco y algo desgarbado que fumaba un cigarro maloliente los saludó con sequedad y les pidió que lo siguieran, entraron en un pasillo que terminaba en una puerta de madera de doble hoja pintada de gris acero. El médico empujó la puerta y entraron a un recinto rectangular iluminado con tubos fluorescentes con las paredes cubiertas de estantes de acero inoxidable, Agustín pensó que semejaba una biblioteca, una biblioteca refrigerada. El viejo tiró de las agarraderas de uno de los estantes y desplazó la camilla hacia afuera: una sábana blanca cubría pudorosamente el cuerpo; el médico les hizo una seña para que se acercaran y suavemente desplazó la sábana dejando al descubierto el rostro. Agustín pensó con alivio que Sara estaría orgullosa del aspecto que presentaba en la quietud definitiva de la muerte; como si contradijera  la violenta causa de su muerte, la expresión de su rostro era plácida y distante.&lt;br /&gt;Ferreira miró a Agustín interrogante y Agustín asintió silenciosamente, y luego dijo- Sí, es Sara. ¿ Me permiten un momento?&lt;br /&gt;Ferreira y el médico se alejaron hacia la salida y Agustín se quedó de pie junto al cadáver y extendió sus brazos con las palmas hacia arriba y entonó una oración. Ferreira creyó ver que un resplandor azul brotaba de las manos de Agustín e iluminaba el rostro de Sara cuando se volvió sin saber por qué.&lt;br /&gt;Agustín salió, y Ferreira dijo- Necesito que me firme una declaración.&lt;br /&gt;-Sí, está bien, mándemela a la librería.&lt;br /&gt;-Se la enviaré antes de irme.&lt;br /&gt;-¿ Irse?&lt;br /&gt;-Sí, quiero dejar las cosas claras antes de salir de Ubicuhén.&lt;br /&gt;La percepción había sido acertada, el hombre sentía miedo.&lt;br /&gt;Ferreira dijo acusadoramente- Usted sabe.&lt;br /&gt;-Sé algunas cosas.&lt;br /&gt;-¿ Las sabía cuando lo detuvimos?&lt;br /&gt;-Algunas.&lt;br /&gt;-No está ansioso por compartir su conocimiento.&lt;br /&gt;-Vea, Ferreira, fui yo el que estuve detenido doce horas por una acusación de asesinato, soy yo el que acaba de reconocer el cuerpo de una amiga asesinada por agentes del estado, no me pida entonces que me apiade de su situación...&lt;br /&gt;Ferreira lo miró molesto pero no dijo nada, luego encendió otro cigarrillo y aspiró nerviosamente, luego admitió con bronca- Sí, no sé qué hacer, toda la estructura está podrida, la muerte de esta chica fue absurda y brutal, y ni siquiera intentaron ocultar un poco las cosas...&lt;br /&gt;-Denúncielos entonces.&lt;br /&gt;-¿ Y terminar como la chica? No, gracias.&lt;br /&gt;-¿ Qué va a hacer entonces?&lt;br /&gt;-Ya se lo dije, irme -respondió Ferreira y mantuvo una posición expectante, como esperando que Agustín hiciera algún comentario, pero se repuso rápidamente-  ¿ Lo llevo de vuelta a la librería?&lt;br /&gt;-No, gracias, prefiero caminar.&lt;br /&gt;Hugo lo observaba atentamente mientras el hombre hablaba con una seguridad insultante, como si tuviera la absoluta seguridad de emitir un discurso ameno para su interlocutor. A pesar de que ya mediaba la cincuentena, su aspecto físico seguía siendo adecuado, usaba un prolijo traje gris con una corbata roja y una impecable camisa blanca. Había sido  así de atildado desde que había conseguido acceder a la fama a través de una carrera de cantante popular en la década del 40, desde entonces había grabado discos, dirigido y producido películas y tejido relaciones con los sectores políticos más poderosos de Ubicuhén. Hugo lo había conocido trabajando para él como músico de sesión en algunos de sus discos, experiencia que no lo enorgullecía, precisamente. Afortunadamente, no había aparecido su nombre en esas grabaciones, de todos modos, debía admitir que aquellas participaciones le habían servido para pagar el alquiler unos cuantos meses y darse algunos lujos. En tanto, el hombre seguía hablando y Hugo se preguntaba por qué lo había dejado entrar, tal vez para sacar del aburrimiento a los custodios que tenían la obligación de registrar todos los ingresos y egresos del departamento. La voz era como una lluvia adormecedora cayendo sobre el tejado- Y por eso pensé que tal vez me podías incluir en el proyecto, digo, yo ya lo hablé con Marinetti y  él me dijo que vos tenés absoluta libertad y poder de decisión respecto a la obra, y por eso me dijo que hablara directamente con vos...&lt;br /&gt;-Perdón...&lt;br /&gt;-Te decía que probablemente me puedas incluir en la obra... digo, una mano lava la otra, yo te puedo ayudar, mi popularidad, vos lo sabés, facilitaría la difusión de la obra, desacartonaría todo el asunto y podría incrementar las ventas... es una cuestión sencilla, vos incluís una canción sencilla, fácil de cantar y escuchar y así haríamos un negocio perfecto... poca inversión, gran rendimiento... No te puede llevar más de una hora componer y arreglar la canción, yo la grabo en un par de horas y listo...&lt;br /&gt;Hugo lo miró asombrado.&lt;br /&gt;-Sé lo que pensás, no tenés que  decímerlo... no tenés que decírmelo, yo también fui una vez joven e idealista pero, bueno, después maduré, acá, pibe, como en todos lados lo que realmente importa es la guita... la guita y la familia claro, y vos estás en el momento justo para despegar completamente, para hacerte de una posición... si, ya sé, vos sos un artista, un verdadero artista, como yo nunca lo fui ni lo seré, pero todos los artistas necesitan vivir, y vos tenés la oportunidad de vivir muy bien, de asegurarte tu futuro con este trabajo... pensalo, pero pensalo en serio, eh... espero tu llamado...&lt;br /&gt;El hombre salió tan rápidamente como había entrado y Hugo se preguntó por qué no lo había puteado cómo correspondía, pero al momento siguiente se dijo que aquel individuo tenía razón, realmente sabía cómo se manejaban las cosas en Ubicuhén.&lt;br /&gt;Marinetti enredó prolijamente los spaghetti en el tenedor y se los llevó lentamente a la boca, anticipando el placer que le depararía la degustación de el manjar.&lt;br /&gt;-¿ Y, nene, cómo están?&lt;br /&gt;-Muy bueno, mamá, como siempre...&lt;br /&gt;-Ay, zalamero.&lt;br /&gt;-No, mamá en serio. están buenísimos.&lt;br /&gt;-Eso decíselo a su padre que cada vez se resiste más a comer mis comidas...&lt;br /&gt;-Mamá,¿ me servís un poquito de vino? Gracias. Mamá no seas injusta con el viejo, sabés que el médico le recomendó que tiene que hacer dieta...&lt;br /&gt;-Dieta, dieta, bah... ¿ qué creen esos medicos, que uno va a vivir un par de años más por dejar de comer como Dios manda...&lt;br /&gt;-Mamá, no todas las personas son como vos, no todas tienen tu espíritu.&lt;br /&gt;-Dale, ahora cargame...&lt;br /&gt;-No, mamá, no te cargo, te lo digo en serio. -dijo Marineti con sinceridad, admiraba realmente la vitalidad y agilidad de su madre a la edad que tenía y con los notorios kilos de más que cargaba.&lt;br /&gt;-¿ Querés más?&lt;br /&gt;-Sí, claro.&lt;br /&gt;La madre de Marinetti sonrió satisfecha y él se sintió feliz, sabía que debía agradecer a esa mujer lo que había llegado a ser y le gustaba saberse agradecido. Sin ella, que lo había impulsado a destacarse desde su más temprana infancia, hubiera repetido el destino anodino de su padre que no había llegado a ser más que un gris burócrata de la administración pública,  un buen tipo sí, pero nada más que eso. Alguien a quien apenaba tanto cometer un error que jamás corría el menor riesgo, un mediocre, bah, algo que jamás Octavio Marinetti, su hijo, se limitaría a ser. Su madre no se lo permitiría.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-288234090835816509?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/288234090835816509/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=288234090835816509' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/288234090835816509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/288234090835816509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/03/35.html' title='35.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-9181119783570410814</id><published>2008-03-02T14:35:00.001-02:00</published><updated>2008-03-02T14:39:29.500-02:00</updated><title type='text'>34.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Sara extendió el mapa sobre el capó del auto e intentó fijar una ruta posible hacia el Norte y poder llegar a la mina abandonada, al cabo de unos segundos agitó la cabeza en un gesto de negación, era imposible continuar el viaje sin regresar a Ubicuhén para cargar combustible. Por más desagradable que le pareciera, era la única opción posible. Levantó su precario campamento, guardó los utensilios en el auto y se puso en marcha hacia la ciudad. Los días en el desierto la habían ayudado a esclarecer sus ideas y la habían hecho consciente de su conducta errática de los últimos tiempos, o lo que ahora consideraba su conducta errática. La cuestión era compleja, pero no terminaba de entender cómo había podido enredarse con un tipo como Marinetti; el atractivo físico podía ofrecerle una hipótesis pero no alcanzaba para construir una explicación. De hecho, debía admitir que su extrañeza no se limitaba a la relación con aquel individuo, sino a todos las acciones que había realizado en los últimos años; como si en el recuerdo sus actos aparecieran realizados por una mujer que no era ella, sonrió irónica pensando que había experimentado una revelación, una epifanía shamánica con los pinturas y el aire del desierto. Y luego, casi inmediatamente, sintió ganas de llorar, porque eso que era un motivo de ironía también era una certeza profunda. Redujo la velocidad cuando las lágrimas le impidieron una visión clara del camino y se estacionó a un costado de la ruta. Mi vida es el desierto por eso la analogía me llevó a la comprensión, todo signo que intento dejar se desvanece dejando nada más que vacío... y eso fue exactamente lo que pasó entre Agustín y yo...&lt;br /&gt;Sara lloró hasta sentir que la congoja disminuía y se puso en marcha  hacia Ubicuhén.&lt;br /&gt;Roque había decidido llevar un diario a fin de ordenar explícitamente sus acciones y retornar a una disciplina que se había diluido en los últimos meses. Escribía en una pequeña libreta rayada con tapas de hule negra con su letra redondeada y prolija, y cada tanto sorbía un trago de café; el bar estaba tranquilo a esa hora de la mañana y el sol entibiaba su mesa lánguidamente. Sentía la necesidad de escribir, una necesidad moral y perentoria, él iba a ingresar en la historia de Ubicuhén, y lo menos que podía hacer era dejar un testimonio lo más claro posible para los historiadores futuros. Claro, siempre y cuando su tarea fuera coronada con el éxito, de otro modo era altamente probable que la Historia  simplemtente desapareciera.&lt;br /&gt;Afortunadamente, Marinetti era bastante rutinario en sus movimientos y había sido sencillo elegir el momento y el lugar para hacer el trabajo, Roque había tenido que ejercer todo su autocontrol para evitar pasar a la acción de inmediato, sabía que había algo más que una satisfacción personal en la realización de su proyecto y no podía correr riesgos innecesarios.&lt;br /&gt;La cuestión instrumental ya había sido resuelta: había comprobado la efectividad de la escopeta destrozando bolsas de basura, latas y alguna que otra rata en el basurero municipal, y se había sentido orgullosamente complacido ante la destreza que había desarrollado en el manejo del arma ; entonces había pensado que de haber nacido en el momento adecuado hubiera sido un valeroso guerrero de los años de la conquista.&lt;br /&gt;Ahora concluía sus notas, sentado en su café favorito, demorando morosamente el encendido de su pipa, disfrutando el momento. Se había gastado una pequeña fortuna en una lata de tabaco holandés y el placer previsto lo llenaba de una alegría futura que intentaba retener. Estaba construyendo un día perfecto, un día que sería citado innumerables veces por los historiadores futuros. Quizá uno de los últimos días en la vida de un hombre valeroso que había puesto en riesgo su vida para preservar la libertad y la memoria de la Ubicuhén primigenia. Suspiró complacido y se dijo que ya era tiempo, abrió el viejo zurrón de cuero donde llevaba el tabaco, acercó su nariz a la abertura e inspiró profundamente, entrecerró los ojos mientras la fragancia del tabaco  le evocaba sensaciones que había creído perdidas. Abrió los ojos y llenó  la cazoleta de la pipa, encendió un fósforo, aspiró una bocanada profunda y la exhaló rápidamente, evitando saborear la primera pitada, contaminada con la ignición del fósforo; luego volvió a chupar y dejó que el humo se extendiera plácidamente sobre su lengua, sin lugar a dudas sería un día perfecto.&lt;br /&gt;Es una mañana brillante, el cielo es de un celeste profundo, más parecido a los que aparecen en las fotos de publicidad turística que a los que a podido ver realmente en sus treinta y cinco años de vida. Ha preferido la acción a la luz del día porque cree que la limpieza de su acto así lo demanda. Marinetti abre el portón que guarda el acceso al jardín de su residencia, lo cierra y comienza a caminar con paso ágil hacia el centro. Lo deja avanzar unos cincuenta metros mientras lo acecha tras un árbol, luego toma su bolso y emprende la persecución. Marinetti camina con rapidez y demuestra una buena condición física. Roque sorbe las gotas de sudor que se deslizan por su rostro hasta sus labios. Ya están a una cuadra de la plaza, la escena se despliega en cada paso. Roque se apresura y se acerca lenta y continuamente a su objetivo, cuelga el bolso de su hombro derecho, abre el cierre, y con la mano derecha cierra la escopeta y amartilla los percutores. Cuando Marinetti gira hacia la derecha para tomar la calle que delimita el extremo norte de la catedral, a treinta metros de la librería, Roque levanta el extremo anterior del bolso y presiona con fuerza la cola de uno de los percutores. La parte anterior del bolso se despedaza y escupe fuego, casi simultáneamente florece una mancha roja en el abdomen de Marinetti, antes de que caiga contra la verja su cuello, mandíbula y boca desaparecen en una explosión sanguinolenta. Roque arroja el bolso y se acerca a donde yace su víctima.&lt;br /&gt;Roque sonrió satisfecho y pensó que, en ciertas circunstancias, el tabaco holandés resulta más efectivo que el haschís. Siguió sonriendo mientras levantó la mano y llamó al mozo para que le trajera la cuenta.&lt;br /&gt;Hugo despertó con el sonido disonante del despertador y se demoró unos minutos en la cama intentando ordenarse para la actividad del día, tenía que continuar los ensayos de los dos primeros movimientos de la obra y sabía que iba a ser un día duro. A pesar de la grandilocuencia que exhibía Marinetti cuando hablaba de los fondos dedicados a la Segunda Refundación, Hugo notó que los músicos contratados no eran precisamente los mejores de Ubicuhén, estaban en el proyecto porque necesitaban el trabajo y sabían leer y ejecutar en forma más o menos correcta una partitura, pero se limitaban a hacer el menor esfuerzo posible. Lo esperaba un día largo y complicado y era bueno prepararse psíquicamente pero evitando que esa conciencia se hiciera abrumadora.  Finalmente se levantó, duchó y bebió una taza de té, luego volvió frente al espejo y se esmeró por alinear correctamente el nudo de su corbata y el cuello de la camisa, sabía que era imprescindible que su presencia impusiera respeto a sus subordinados.&lt;br /&gt;Bajó e inmediatamente el centinela que estaba en la puerta del edificio  hizo una seña; al cabo de unos segundos un auto negro se aproximó al cordón y se abrió la puerta trasera derecha, Hugo subió y trató de no pensar, pero, como previó, la intención fue inviable, su percepción de que era un prisionero lo acosaba tenazmente, y sólo podía deshacerse de ella concentrándose en su obra. Abrió el portafolio que llevaba sobre sus piernas y comenzó a repasar el primer movimiento.&lt;br /&gt;El auto estacionó frente al edificio del Auditorio Nacional y Hugo descendió y caminó hacia la sala de ensayos; afortunadamente todos los músicos estaban presentes y ya estaban afinando. Fue un jornada extensa y agotadora, pero al cabo de seis horas de ensayo, con una pausa de treinta minutos para almorzar, Hugo consiguió que el primer movimiento sonara ajustadamente, y decidió dejar en libertad a los músicos. El coche lo condujo de nuevo a la casa que comenzaba a ver como una prisión de lujo, se sirvió un whisky y se tiró en un sillón. Repentinamente se puso de pie, dejó el vaso sobre la mesa ratona y se dirigió hacia la puerta, el guardia que estaba en el pasillo  preguntó- ¿ A dónde se dirige, señor? No he sido informado.&lt;br /&gt;-¿ Y a vos qué carajo te importa? -Sintió que el golpe le daba náuseas antes de percibir que estaba cayendo hacia atrás, luego los ángulos de la mesa ratona se le clavaron en la cintura y aulló de dolor. Oyó una voz autoritaria que se elevaba sobre el estrépito de la rotura de los vasos  “No podés tratarlo así, idiota, está bajo la protección de Marinetti” y encontró aquel enunciado como la cosas más terriblemente graciosa que había escuchado en su vida, y cuando su cuerpo entró en contacto con la alfombra su boca se abrió para recuperar el aire perdido pero también para liberar una carcajada que pugnaba por encontrar su espacio.&lt;br /&gt;-Pero señor, él me atacó.&lt;br /&gt;-Controlarlo, no dañarlo, esa es la orden.&lt;br /&gt;-Sí, señor, lo sé.&lt;br /&gt;-¿ Y entonces?&lt;br /&gt;-Me atacó por la espalda, señor, y tuve una reacción instintiva.&lt;br /&gt;-Controle mejor sus instintos. Señor Klapenbaj, ¿ se encuentra bien?&lt;br /&gt;Hugo dejó que el hombre lo ayudará a incorporarse mientras reía a carcajadas.&lt;br /&gt;-¿ Está bien, señor Klapenbaj, está bien?&lt;br /&gt;-Sí, estoy bien, y ustedes dos son los tipos más graciosos de Ubicuhén...&lt;br /&gt;-Espero que sepa disculpar a Pedro, señor Klapenbaj. -le dijo el hombre mientras lo ayudaba a sentarse en uno de los sillones - Pero estamos viviendo tiempos difíciles todos estamos un poco tensos...&lt;br /&gt;-Sí, claro. Entiendo. -respondió Hugo intentando adivinar por qué los tiempos eran difíciles para aquel par de antropoides graciosos, conteniendo la risa a duras penas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-9181119783570410814?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/9181119783570410814/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=9181119783570410814' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/9181119783570410814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/9181119783570410814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/03/34.html' title='34.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-8935930916772059838</id><published>2008-03-02T00:10:00.000-02:00</published><updated>2008-03-02T00:11:18.434-02:00</updated><title type='text'>33.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Marinetti estacionó el auto y bajó, la vastedad de la superficie vacía lo aterrorizó y empezó a tener dificultades para respirar, se apoyó en el capot, cerró los ojos y se obligo a respirar lenta y profundamente. Al cabo de unos minutos consiguió tranquilizarse y abrió los ojos; el pánico había remitido pero aún acechaba no muy lejano. El viento golpeaba con fuerza desde el Este y atravesaba con facilidad el abrigo de su sobretodo, sacó la petaca del bolsillo interior, la destapó y tomó un largo trago de cognac. El alcohol se deslizó ásperamente hasta el estómago pero le dio una reconfortante sensación de calidez. Bien, ahí estaba en la nada apenas interrumpida por pastizales o el vuelo de algún ave carroñera, los caminos eran tan imprecisos que se perdían de vista a escasa distancia. No comprendía y no comprender lo irritaba aún más que el desierto. ¿ Qué había llevado a Sara a internarse en esa región y cómo había resistido allí durante tres días? ¿ Había adivinado que él había ordenado su muerte? No, era otra cosa, seguramente era otra cosa... Un aullido lejano lo sobresaltó e inmediatamente volvió a él el pánico infantil que le producía la leyenda de las jaurías de perros cimarrones que recorrían la planicie buscando alimento, y que habían perdido todo temor al hombre, si es que alguna vez lo habían conocido. Corrió hacia la puerta del auto de la que apenas lo separaban unos centímetros, pero  su cuerpo se movió con una lentitud exasperante al tiempo que la distancia se estiraba como una  banda de goma. El aullido lejano se hizo más próximo y luego se transformó en una maraña disonante de ladridos y gruñidos, se volvió y pudo ver como un perro gris y robusto con las fauces chorreantes de espuma se elevaba en el aire y clavaba los dientes en la pantorrilla de su pierna izquierda. Oyó como la carne se desgarraba  y el dolor agudo y repentino lo hizo aullar, estimulando al resto de la jauría  que cayó con fuerza sobre su otra pierna y su espalda, saciando un apetito de meses. Antes de perder completamente la conciencia alcanzó a ver a Sara que vestida con un corpiño y una bombacha de cuero negro sonreía divertida. Es un sueño, es un sueño, no es real, se dijo Marinetti y se obligó a abrir los ojos. Vio un cielo azul y límpido y sintió la presión en sus muñecas y tobillos, levantó la cabeza y notó que estaba estaqueado con los brazos y piernas extendidos, en su cuerpo había numerosas heridas sanguinolentas, y en algunos lugares faltaba la carne hasta el hueso, elevó un poco más la cabeza y el horror le produjo naúseas: donde debían estar su pene y testículos sólo se veía un gran vacío rojo. Gritó, y el grito le permitió despertar finalmente. Estaba sentado en la cama, con las sábanas enroscadas en torno a su cuerpo, a duras penas podía respirar, consiguió ponerse en pie, y caminar hasta el baño, vomitó durante cinco minutos. Luego colocó la cabeza bajo la canilla de agua fría y la dejó correr intentando barrer con todo los restos de la pesadilla. Se secó frotándose vigorosamente con la toalla y se peinó, de a poco su pulso recobró la firmeza habitual; caminó hasta la cocina y se preparó un café. Lo bebió sentado a la mesa de la cocina mientras dejaba que sus ideas habituales tomaran el lugar que les correspondía, no era afecto al auto análisis y era perfectamente lógico para él desatenderse de cosas que no podía explicar o que no tenían ninguna utilidad práctica. Además sabía que toda esa cuestión se resolvería cuando sus agentes encontraran a Sara.&lt;br /&gt;Desayunó ligeramente y se dedicó a revisar unos presupuestos, por unos minutos se sintió gratamente complacido por su eficiencia para las cuentas; hasta que llegó a la página tres y notó la diferencia entre los ingresos y el dinero disponible para las obras. No había forma de explicar esa diferencia, él, personalmente había evaluado todas las cuentas del presupuesto. Volvió a atrás en la lectura, se dijo que probablemente estaba algo dormido y había hecho mal los cálculos, pero obtuvo el mismo resultado, se puso de pie y caminó por la habitación. Finalmente, decidió llamar por teléfono a su superior jerárquico inmediato, luego de disculparse por la llamada temprana, explicó con claridad el inconveniente, luego escuchó: " Vea, Marinetti, realmente me sorprende su llamada tanto como su sorpresa, mi viejo... suponía que usted tenía bien en claro cuál es su posición en el esquema... No, no necesita aclararme nada, escúcheme.. estamos todos comprometidos en el proyecto... eso está bien claro... pero de la misma forma debe entender que el nivel de responsabilidades de los implicados en el proyecto no es el mismo y por lo tanto tampoco lo son sus necesidades... no creo que le sea muy dificultoso comprender esto y actuar en consecuencia... a propósito muy lindo su boceto para el nuevo Centro de la Cultura, muy lindo, che, siga trabajando así... y ahora lo dejo porque estoy retrasando en un compromiso ineludible, cualquier cosita, llámeme, pero tenga bien en cuenta lo que le dije antes de hacerlo. Chau, que siga bien. "&lt;br /&gt;Marinetti se quedó paralizado junto al teléfono, y por primera vez en su vida se preguntó si un sueño no había sido premonitorio, luego sonrió silenciosamente e hizo un gesto afirmativo. Supo que respondía a una voluntad superior que buscaba dejar su marca y de la cual él no era más que su instrumento. Se acercó a la ventana, corrió la cortina y sus ojos se demoraron sobre los añosos árboles iluminados tenuemente por la luz de la mañana. El estupor y la angustia se habían diluido tan rápidamente como habían llegado ante la revelación súbito del curso a seguir. No iba a ser difícil demostrar que él también podía ser hábil en la manipulación de números y asignaciones; tendría que manejarse con sumo cuidado para no ser descubierto en forma inmediata, pero era un paso imprescindible  para dejar de ser un subordinado, asumir su condición natural de jefe  y liderar la única lucha que valía la pena llevar adelante. Los fondos serían suficientes  para armar y entrenar la milicia, y llevar adelante la verdadera Refundación de Ubicuhén. Sonrió y se felicitó por haber hecho la llamada telefónica y  acertar en la clarificación de las cosas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-8935930916772059838?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/8935930916772059838/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=8935930916772059838' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/8935930916772059838'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/8935930916772059838'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/03/33.html' title='33.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-1867886727732620686</id><published>2008-03-02T00:06:00.001-02:00</published><updated>2008-03-02T00:08:01.698-02:00</updated><title type='text'>32.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuando regresó a la casa, Beatriz tomaba una taza de café sentada a la mesa de la cocina, se besaron brevemente y Agustín se sentó junto a ella y le rodeó los hombros con el brazo.&lt;br /&gt;-¿ Cómo estás?&lt;br /&gt;-Bien, salí a caminar para ver si me podía aclarar un poco la cabeza...&lt;br /&gt;-¿ Y qué pensaste que no hayás pensado antes?&lt;br /&gt;-En dejar de una vez por todas este lugar de mierda...&lt;br /&gt;Beatriz apoyó la taza en la mesa y dijo irónica- Así de fácil, nos vamos...&lt;br /&gt;-Yo no dije que fuera fácil.&lt;br /&gt; -¿ Y qué vamos hacer con lo que sabemos, olvidarlo simplemente?&lt;br /&gt;-¿ Por qué no, si no podemos cambiarlo?&lt;br /&gt;-¿ Y quién dijo que no podemos?&lt;br /&gt;-Mirá, me gustaría compartir tu optimismo pero no es así...&lt;br /&gt;-¿ No te das cuenta que eso es lo que ellos quieren que pienses? Que no hay salida, que nada puede ser cambiado, que la única opción es el sometimiento... está bien, estoy de acuerdo, por ahí hoy no sabemos qué hacer pero no tiene porque ser así siempre... pero hoy nos queda resistir...&lt;br /&gt;-Cada vez nos queda menos tiempo.&lt;br /&gt;-¿ Cómo sabés eso?&lt;br /&gt;Agustín le explicó el encuentro con R. y su comentario sobre las fotografías.&lt;br /&gt;Beatriz lo miró sonriendo irónica.&lt;br /&gt;-¿ Y ahora qué pasa?&lt;br /&gt;- ¿No pensaste que ese R. puede ser un agente de ellos?&lt;br /&gt;-¿ Qué?&lt;br /&gt;-Ellos saben donde vivís, no es difícil entonces enviar a un tipo que te confirme lo que vos intuís o sospechás, además no viste las fotos que probarían sus afirmaciones, de todos modos, aún cuando las vieras, las fotos podrían estar trucadas...&lt;br /&gt;-Es cierto, estoy hecho un idiota.&lt;br /&gt;-No, Agustín, estás angustiado y confundido, no sos ningún idiota.&lt;br /&gt;-Gracias por decírmelo, te voy a mostrar algo. -Agustín se puso de pie y caminó hasta el dormitorio, regresó con una foto en blanco y negro que le alcanzó a Beatriz.&lt;br /&gt;-¿ Y eso qué es?&lt;br /&gt;-Mi potrillo.-explicó Agustín.&lt;br /&gt;-Dale, contame.&lt;br /&gt;-Cuando era chico mis viejos me llevaban a Pótamos, donde vivía un tío abuelo, era aguatero y tenía cinco o seis caballos que utilizaba como animales de tiro para la pipa. Casi todos los veranos pasábamos quince días allá, era bárbaro, me llevaban a andar a caballo, a nadar en el río, a pescar. Un invierno, una de las yeguas parió y mi tío abuelo me mandó una carta con esta foto, la foto de mi potrillo. Yo entonces tendría cuatro o cinco años y me alegró saber que tenía mi caballo; un tiempo después el potrillo murió.&lt;br /&gt;-Qué triste...&lt;br /&gt;-Yo no sentí demasiada pena entonces, como si nunca me hubiera dado cuenta que detrás de esta cartulina había un ser animado y concreto. Esta foto se traspapeló y pasaron unos cuantos años, mi tío abuelo falleció y ya no volvimos a Pótamos. A los diecisiete la volví a encontrar y me emocionó, como si recién entonces me diera cuenta de la pérdida, el tiempo la había cargado de significados...&lt;br /&gt;Beatriz lo miró pensativa intentando adivinar el proceso mental que había llevado a Agustín a recurrir a aquella foto. - ¿ Magia simpática? -preguntó.&lt;br /&gt;-No sé, hay algo con las fotos si lo que dijo R. es cierto... pero no termino de verlo... pienso que de alguna forma pueden llegar a potenciar el esquema pero no sé cómo... no consigo tener una visión clara del asunto, y no es que antes la haya tenido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-1867886727732620686?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/1867886727732620686/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=1867886727732620686' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1867886727732620686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1867886727732620686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/03/32.html' title='32.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-2171416812184872614</id><published>2008-03-01T19:31:00.000-02:00</published><updated>2008-03-01T19:32:53.034-02:00</updated><title type='text'>31.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El hombre está de pie, en silencio, en silencio, mientras espera que Marinetti concluya su conversación telefónica; está nervioso y preocupado, aspira a ascender en la estructura del servicio y teme la reacción del superior ante su informe.&lt;br /&gt;Marinetti termina de hablar y se vuelve hacia el hombre expectante, no le resulta difícil inferir que no tiene nada positivo que informar. Lo conoció hace dos semanas pero su previsibilidad lo hace evidente, otro lúmpen que busca dinero y respeto a través del sistema represivo de Ubicuhén.&lt;br /&gt;-Lo escucho.&lt;br /&gt;-Bien, señor, detectamos la salida del objetivo por la puerta Norte y enviamos una patrulla para mantener el contacto en el desierto, pero lo perdimos. De todos modos, la supervivencia en la región es muy dura durante esta época del año, así que pensamos que el contacto se restablecerá no bien el objetivo regrese a Ubicuhén, suceso que no demorará en ocurrir.&lt;br /&gt;-Ya veo, la eficiencia de su trabajo depende de factores climáticos...&lt;br /&gt;-Señor, el desierto es una zona conflictiva y riesgosa y no disponemos de los medios adecuados para recorrerlo, me atrevo a sugerirle que recurra al mando de la milicia exterior si su planteo es urgente.&lt;br /&gt;Marinetti suspira fastidiado y dice- No, aún no es necesario. Puede retirarse pero manténgame informado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Beatriz se sentó en la escalinata del edificio antiguo de la Universidad y se tomó la cabeza con las manos. Así que ese era el sabor de la derrota, una mezcla de confusión, ira e impotencia; sonrió amargamente pensando que su padre se alegraría cuando se enterara de la noticia, y tal vez descorcharía una botella.&lt;br /&gt;La explicación había sido patética en su escacez de fundamentos, Beatriz había intentado que la responsable develara las razones detrás de su endeble discurso pero sólo había conseguido ver el miedo como motivación. Y de esa forma había perdido la beca y se le había rechazado el informe, o viceversa, el orden cronológico no modificaba el resultado. Una buena forma de clausurar su carrera como arqueóloga en Ubicuhén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agustín camina de la mano de su madre por entre las tumbas, es la primera vez que va al cementerio y la multiplicidad de los monumentos funerarios lo agobia con un peso oscuro y vago, y le insinúa la ubicuidad de la muerte.&lt;br /&gt;Agustín camina solo entre tumbas de lápidas gigantescas que se inclinan hacia él como si intentaran aplastarlo con su masa ciclópea, intenta encontrar el límite de la extensión del camposanto, pero no hay horizonte más allá de ángeles y cruces. Entonces, con horror, descubre que está caminando por las calles de Ubicuhén.&lt;br /&gt;Agustín piensa Agustín y hay una resonancia en el vocablo, un sentido que se le escapa no bien siente que está a punto de aprehenderlo. Se da vuelta en la cama y observa a Beatriz dormir a la débil luz de la luna creciente, su sueño es tranquilo y su respiración profunda y regular. Se pregunta si ha hecho bien en inmiscuirla en toda la historia, y es una pregunta que ya lo está hartando porque sabe que es falaz y evidencia una soberbia lamentable.&lt;br /&gt;Beatriz eligió cómo actuar, ella decidió por sí misma mantener la librería en funcionamiento, enfrentar la oposición de la familia y permanecer conmigo; tengo que recordarlo y no caer en la variante de macho sobre protector.  Pero no soporto la idea de que algo pueda pasarle. Ya perdió la beca y estoy seguro de que fue por la consulta del libro. Roque cree que Marinetti está detrás de todo el asunto, pero no creo que ese figurín pedante tenga un poder real. O sí, pero sólo parcial y limitadamente, como si fuera el instrumento de algo o alguien que no termina de comprender; en ese sentido, pareciera que estamos en la misma situación.&lt;br /&gt;Se levantó y consiguió no despertar a Beatriz, caminó hasta la cocina, cargó la pipa, la encendió y se sirvió una copa de cognac. Fue hasta el living y se sentó en el sillón frente al apagado hogar, durante un largo rato permaneció en un raro estado mental en el que no era del todo consciente de sus ideas, como si todas sus energías psíquicas estuvieran concentradas en mantener encendida la pipa y en dar pequeños sorbos al cognac, cuando decidió incorporarse ya estaba amaneciendo y sentía una dolorosa puntada en la cintura. Si había pensado que podía encontrar una respuesta a la situación en la que estaba inmerso a través de una inspiración súbita esa expectativa había quedado  frustrada.&lt;br /&gt;Se vistió en silencio, besó a Beatriz, se puso la campera y salió de la casa. Marchó en dirección al puente y sintió como la ira lo invadía cuando vio a un hombre en la plataforma que utilizaba como atalaya. El hombre estaba acodado en la barandilla y sacaba fotos de la estación con un teleobjetivo, Agustín subió por la escalera metálica hasta la plataforma y saludó- Buen día.&lt;br /&gt;El hombre bajó la cámara y se volvió hacia él- Buenos días.&lt;br /&gt;-¿ Periodista?&lt;br /&gt;-No, sólo un aficionado a la fotografía. Es interesante el paisaje y parece que pasa inadvertido para la gente de por acá...&lt;br /&gt;-No para todos, no creas, ¿ no sos de Ubicuhén no?&lt;br /&gt;-No, vine a visitar a unos amigos...&lt;br /&gt;-¿ Y qué te parece ?&lt;br /&gt;-Es una ciudad rara, tiene lugares muy bellos  pero dan la impresión de tener una existencia provisoria.&lt;br /&gt;-No entiendo...&lt;br /&gt;-Cuando te dedicás a la fotografía desarrollás una serie de aptitudes que algunas veces se pueden considerar una deformación profesional, como si todo el todo el tiempo estuvieras mirando a través del encuadre o intentando calcular el punto del foco. El otro día, mientras sacaba fotos del puerto, noté algo raro en las construcciones, como si los bordes aparecieran difusos; pensé que era una impresión mía, cansancio visual o algo así, igual saqué las fotos, y cuando las revelé confirmé la primera impresión, los ángulos exteriores de los edificios aparecieron difusos, como si hubieran comenzado un proceso de disolución... raro, pero quizá sólo tenga que ver con la composición del aire... no sé...&lt;br /&gt;Agustín permaneció pensativo durante un momento intentando evaluar las palabras las palabras del extranjero, y se dijo que las cosas cada vez estaban más claras.&lt;br /&gt;-Te quedaste mudo.&lt;br /&gt;-Me quedé pensando en lo que me dijiste, raro eh?&lt;br /&gt;El fotógrafo se quedó mirándolo atentamente.&lt;br /&gt;Agustín preguntó- ¿ Por qué viniste a Ubicuhén?&lt;br /&gt;-Ya te lo dije, vine a visitar unos amigos,  ¿ qué, sos cana?&lt;br /&gt;Agustín extendió su mano derecha- No, para nada, disculpá mi brusquedad, Agustín...&lt;br /&gt;-R., mucho gusto. -dijo el hombre estrechándole la mano.&lt;br /&gt;-¿ R.?&lt;br /&gt;-Sí, mi viejo estaba obsesionado por Kafka. -explicó R. con resignación.&lt;br /&gt;Agustín sacó  la pipa del bolsillo de la campera y comenzó a llenarla, con la vista fija en la estación, dijo- R., si no querés quilombos, no mostrés tus fotos en Ubicuhén ni le comentés a nadie lo que viste...&lt;br /&gt;-Me dijiste que no eras cana...&lt;br /&gt;-Precisamente por eso te lo digo.&lt;br /&gt;-¿ Y eso qué tiene que ver con las fotos?&lt;br /&gt;-Las fotos muestran la acción de la voluntad que intenta hacer desaparecer a Ubicuhén tal cual la conocemos.&lt;br /&gt;-Si no hubiera visto lo que ví pensaría que estoy escuchando a un paranoico perdido.&lt;br /&gt;-Sería más correcto que pensaras que estás escuchando a un  desesperado. -respondió Agustín con tranquilidad, la sensación de estar librando una batalla  perdida lo había distendido plenamente.&lt;br /&gt;R. encendió un cigarrillo y se volvió a acodar en la barandilla, dijo- Quién no estuvo desesperado alguna vez...&lt;br /&gt;Permanecieron fumando en silencio mientras el sol se elevaba sobre las calles heladas y de vez en cuando algún tren cargado de trabajadores pasaba hacia el norte, u otro apenas ocupado cruzaba en dirección inversa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-2171416812184872614?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/2171416812184872614/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=2171416812184872614' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/2171416812184872614'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/2171416812184872614'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/03/31.html' title='31.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-8166784012714493937</id><published>2008-02-27T14:06:00.001-02:00</published><updated>2008-02-27T14:08:09.566-02:00</updated><title type='text'>30.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hugo tocó unos acordes en el piano y anotó en la partitura que tenía frente a sí;  el trabajo avanzaba rápidamente pero no se sentía tranquilo o satisfecho. Se levantó, tomó un vaso de la repisa, caminó hacia la heladera, tomó un par de cubitos y se sirvió un whisky. Caminó hacia la ventana y miró hacia abajo, ahí en la puerta del edificio estaba el custodio dispuesto por Marinetti; en un primer momento se había sentido complacido con la atención que le era dispensada. Eso había sido una semana atrás, pero a lo largo de los días la sensación había mutado: a todo lugar que fuera era acompañado por un agente de seguridad, un tipo de más de un metro ochenta con pelo cortado al rape, no siempre era el mismo pero la única variación entre esos tipos era el rostro, como si siempre fuera el mismo cuerpo con cabezas intercambiables. El seguimiento se hacía cada vez menos soportable y, de a poco, se había abierto paso en la consciencia de Hugo la idea de que esos tipos no estaban ahí para protegerlo sino para vigilarlo.&lt;br /&gt;Tomó un sorbo de whisky y comprendió, y la comprensión la sumió en un terror helado; estaba escribiendo la partitura para una cárcel gigantesca: Ubicuhén al cabo de la Segunda Fundación.&lt;br /&gt;Mi música es el folklore de otros mundos... qué imbécil, qué imbécil, por Dios. Tengo que hacer algo, tengo que zafar de esto, ¿ pero cómo?&lt;br /&gt;Tiene siete años y está sentado en un taburete frente al piano, el ambiente es sombrío y está impregnado de tensión, de miedo y del olor de su propio miedo. La voz ordena que comience y él inicia la ejecución, los dedos se apoyan con inseguridad en las teclas. Al mismo tiempo que advierte su error siente el ardor de la cachetada en la mejilla; contiene las lágrimas que el dolor y la vergüenza han hecho aparecer en sus ojos porque sabe que la disciplina es necesaria.&lt;br /&gt;Treinta años después, sólo y en su piso a oscuras, Hugo lloró, lloró por horas. Por las caricias que no había sentido, por las palabras de aliento que nunca había escuchado y por la meticulosa construcción de una cobardía que se sabía incapaz de superar.&lt;br /&gt;Despertó despacio como si lentamente fuera saliendo de una caverna húmeda y sombría hacia la luz, sólo que cada vez que veía lo que la luz mostraba volvía a sumergirse en la sombra. Finalmente, cansado del juego, decidió hacerse cargo de sí: se encontró echado en la cama, un molesto rayo solar daba sobre sus ojos, se incorporó con dificultad y consiguió correr un poco la pesada cortina. Se volvió a recostar y se dijo que, ya que no podía zafar de la situación, por lo menos podía disfrutar de sus ventajas. Hizo sonar la campanilla que había sobre la mesa de luz y se dispuso a disfrutar de un suculento desayuno, luego se daría un baño y escribiría algunas páginas.&lt;br /&gt;Roque caminó veloz atravesando en diagonal la plaza, la nieve reciente aún cubría los senderos y le gustaba oír crujir los cristales de hielo bajo la suela de las botas; por otra parte, tenía la sensación de que cuanto más firmes fueran sus pasos, más consistente sería su decisión. A la altura del monumento se cruzó con una pareja de adolescentes que caminaban abrazados, protegiéndose mutuamente del frío matinal: la visión la conmovió, esos chicos eran ignorantes de la catástrofe que se avecinaba, lo que tal vez era mejor; de todos modos él sabía qué hacer para evitarla.&lt;br /&gt;Los chicos siguieron caminando, Roque se detuvo y quedó deslumbrado por la mole grisácea de la catedral, como si un cataclismo silencioso la hubiera hecho aparecer de la nada. Se admiró con el poder que irradiaba la construcción, no tenía la antigüedad ni la vetustez de ninguna catedral europea, ni sugería la presencia de  jorobado  alguno atormentado por su amor circulando por las cornisas o haciendo sonar las campanas; pero había una voluntad poderosa inscripta en las piedras, la madera y el metal: en cada columna, cornisa, dintel, nicho, gárgola, santo, rosetón, herraje, puerta, bajorrelieve y arco arbotante. Y hubo un llamado, o al menos eso es lo que Roque creyó percibir: la nave de la catedral apenas era iluminada por la luz que conseguía atravesar los vitrales góticos, sólo se oía el sonido de sus pasos y el leve murmullo de las dos mujeres que estaban arrodilladas frente al altar mayor. Se arrodilló en un banco a la derecha de las mujeres, se persignó y comenzó a rezar en silencio;  sintió una paz que hacía tiempo no experimentaba.&lt;br /&gt;Se persignó, se puso de pie y salió. Caminó hasta la esquina y giró a la izquierda, pasó frente a la librería y siguió hacia el sur cuatro cuadras; se detuvo frente a una casa pequeña que denotaba una evidente falta de cuidado: ventanas de pintura descascarada, revoque desprendido. Golpeó la puerta y al cabo de unos minutos apareció un hombre alto y desgarbado, de barba incipiente y pelo rojizo y desordenado- Ah, sos vos. -dijo a modo de saludo.&lt;br /&gt;-Sí, soy yo.&lt;br /&gt;-Pasá.&lt;br /&gt;Caminaron por un pasillo húmedo que bordeaba una hilera de habitaciones y entraron en la última. Un dormitorio amplio con dos camas, una biblioteca que cubría una pared, vasos, botellas de ginebra y vodka y ceniceros repletos esparcidos por todo el lugar. El anfitrión se echó sobre una cama e invitó a Roque a hacer lo mismo en la otra. Piedad es un sentimiento cristiano pero, ¿ es un sentimiento cristiano sentir piedad por un amigo? Las dudas teológicas no son el  fuerte de Roque, o mejor dicho, las respuestas a las citadas dudas. De todos modos, ver así a Oscar, el más brillante de sus compañeros, como la imagen misma de la ruina y el desamparo, lo apena y angustia; y vuelve a él, en otro registro, la conciencia de la malignidad del poder que domina Ubicuhén- ¿ La tenés ?-preguntó bruscamente&lt;br /&gt;-Sí, claro que la tengo.&lt;br /&gt;-¿ Y funciona todavía?&lt;br /&gt;-Perfectamente, el domingo estuve haciendo unos tiritos en el campo&lt;br /&gt;-¿ Cuánto querés?&lt;br /&gt;-No, hermanito, si vos la necesitás es tuya, pero,¿ para qué la vas a usar?&lt;br /&gt;-Unos amigos me invitaron a cazar una semana en el desierto.&lt;br /&gt;-Tenés amigos de plata vos...&lt;br /&gt;-No muchos pero sí.&lt;br /&gt;-¿ Sabés manejarla?&lt;br /&gt;-No creo que sea muy difícil.&lt;br /&gt;-No, no es difícil pero tenés que tener cuidado, mirá que no tiene seguro...&lt;br /&gt;Sara permaneció en el promontorio, los ojos perdidos en el vaivén oceánico, hundiéndose en profundidades propias. Si yo no fuera yo sino un personaje soñado por alguien sería capaz de hacer cosas que hasta ahora ni siquiera he considerado. Libre para desprenderme de toda responsabilidad atribuyendo todos mis actos a una voluntad que no es mía.&lt;br /&gt;Se puso de pie y caminó en torno al promontorio recogiendo ramitas, y arbustos resecos que apiló junto a la entrada de la caverna, luego entró, abrió el bolso y sacó una bolsa de dormir, una manta, una caramañola y un paquete de galletas.&lt;br /&gt;Encendió el fuego y procuró que el humo no se introdujera en la caverna y arruinara las pinturas. Oscurecía rápidamente y la temperatura descendía de la misma forma, un aullido lejano le recordó las viejas historias sobre los perros cimarrones del desierto.&lt;br /&gt;La mejor acción para demostrar su libertad era levantar todo, apagar el fuego, subirse al auto y conducir de regreso a Ubicuhén.&lt;br /&gt;Se cubrió con la manta y se sentó junto al fuego, tal vez simplemente porque así había sido soñado por alguien.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-8166784012714493937?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/8166784012714493937/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=8166784012714493937' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/8166784012714493937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/8166784012714493937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/02/30.html' title='30.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-1547908237063653101</id><published>2008-02-25T20:00:00.001-02:00</published><updated>2008-02-25T20:05:38.822-02:00</updated><title type='text'>29.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Marinetti ve una torre de acero negro con ventajas de cristal espejado coronada por una aguja mástil en la que flamea la bandera de la Segunda Fundación: dos sables cruzados ante un águila bicéfala, figuras negras sobre fondo rojo. Sonríe orgulloso, pero hay algo que le impide disfrutar completamente del momento, un dolor punzante y la sensación de que sus manos están inmovilizadas y es como una revelación: está desnudo, de rodillas, con las manos atadas a la espalda, se vuelve y ve a Sara parada detrás de él, desnuda, con las piernas abiertas, el sexo húmedo, los pechos firmes, sonriendo divertida mientras lo azota en los glúteos con un pequeño látigo.&lt;br /&gt;Despierta cubierto por sudor frío y los dientes apretados, aparta las sábanas con violencia y se pone en pie de un salto. Se obliga a respirar profundamente y con lentitud comienza a calmarse; sabe que su indignación disminuirá cuando consiga reparar el daño cometido. Al fin y al cabo había sido suyo el error de apreciación al hacer la propuesta a esa mujer, que la ha aprovechado para burlarse y desafiar su poder. Tomó el teléfono, se comunicó con Inteligencia y ordenó que ubicaran a Sara y que le informaran de su paradero no bien lo supieran. Cortó la comunicación, caminó hasta el bar, se sirvió una copa de cognac y se sentó en un taburete. La había subestimad, era mucho más inteligente y segura de lo que había supuesto; en cierta forma la admiraba, había dado muestras de una entereza que ninguno de sus subordinados tenía y eso, precisamente, era lo que la hacía temible.&lt;br /&gt;Sara se siente liberada a medida que se aleja de Ubicuhén, como si dejara atrás un peso que no quiere admitir como propio. La estepa cubierta de pastizales amarillos y arbustos achaparrados; y a medida que se adentra en el paisaje van desapareciendo los signos de presencia humana: desaparecen los alambres de púa a los costados de la ruta y los puestos de estancia son reemplazados por taperas, ruinas y finalmente vacío. Unos kilómetros más y empiezan a insinuarse los cerros, el terreno se eleva y aparecen algunos manchones de hielo que el sol aún no ha conseguido disolver.&lt;br /&gt;La asombra no encontrarse con vehículo alguno durante la primera hora, entonces un camión que transporta hacienda aparece en la cresta de una loma y pasa velozmente a su lado en dirección a Ubicuhén haciendo sonar su bocina y dejando detrás un oloroso recuerdo.&lt;br /&gt;Llega a una bifurcación y dobla a la derecha, no hay ningún cartel indicador pero cree recordar que es el camino que lleva a las cuevas. Avista un aguilucho que evoluciona en el cielo del desierto y que parece puesto allí sólo para destacar su transparencia; al cabo de unos minutos le llega el aroma salobre del mar, el camino sigue elevándose y concluye en un cerro bajo y rocoso.&lt;br /&gt;Estaciona el auto y desciende, se sube el cuello y el cierre de la campera; camina hacia el otro lado del auto, abre la puerta, toma el sombrero y se lo pone, se cuelga los binoculares del cuello y el bolso del hombro derecho.&lt;br /&gt;Toma un sendero al costado del cerro y comienza a bajar hacia el mar, llega a un descanso y se detiene: el mar rompe con violencia contra las rocas cincuenta metros más abajo, retoma la pendiente y sigue descendiendo. A su izquierda se abre una galería natural y en sus paredes lo que vino a ver: las figuras rojas y negras están dibujadas con trazos firmes y dinámicos, tienen una plasticidad que parece sintetizar años de evolución pictórica. Sara se sienta sobre el suelo, abre el bolso, extrae su cuaderno de notas y un lápiz blando y empieza a bocetar. Sonríe pensando que la soberbia de Marinetti la ayudó a adquirir la humildad necesaria para apreciar con rigurosidad el valor de esas pinturas.&lt;br /&gt;Trabaja durante una hora y se incorpora para estirar un poco las piernas, vuelve al sendero y completa el descenso, accede a un promontorio que se eleva unos diez metros sobre el mar, el viento sopla con fuerza y el poder de la rompiente humedece el aire. Sara se siente rejuvenecida y atenta.&lt;br /&gt;Roque camina rápidamente intentando comprender lo que le ha dicho Hugo, pero la angustia le impide pensar con la claridad necesaria, esa sensación de no ser más que una figura animada en un escenario que puede ser borrado del mapa en cualquier momento. La sospechada gratuidad de su persona lo enfurece. Como si todo lo que ha  intentado hacer desde que creyó decidir por sí mismo, (duda ahora si efectivamente ha sido así), jamás haya significado cosa alguna para alguien. Lo ha intentado, Dios sabe que lo ha intentado, pero todo y todos siempre han actuado en su contra, su ex esposa que no le permite ver a su hijo, los imbéciles de la Academia de Historia que nunca han sabido apreciar la originalidad de sus investigaciones, y ahora esos imbéciles que intentan ser los creadores ex nihilo de Ubicuhén.&lt;br /&gt;Tiene que haber una forma de terminar con todas esta mierda, tiene que haber una forma de cortar con todo esto. Ese hijo de puta de Marinetti está detrás de todo esto, ese imbécil con sus delirios de grandeza sobre la Segunda Fundación, no entiendo cómo nadie se dio cuenta de lo peligroso que es, las maquetas que mostró a Hugo suponen la destrucción de media Ubicuhén y encima el otro idiota  se ve como el músico de la Nueva Historia... ¿ hasta dónde pueden llegar la locura y la idiotez?&lt;br /&gt;Y entonces, por primera vez, piensa en el arma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-1547908237063653101?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/1547908237063653101/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=1547908237063653101' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1547908237063653101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1547908237063653101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/02/29.html' title='29.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-2697338893390470263</id><published>2008-02-24T14:55:00.001-02:00</published><updated>2008-02-24T14:58:38.565-02:00</updated><title type='text'>28.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Beatriz dejó una carpeta verde sobre el mostrador y explicó- Acá puede estar parte de la respuesta a tu pregunta, tuve que usar toda mi influencia, que no es mucha, para poder leer este texto y conseguir fotocopiarlo. Es una crónica de los primeros años de la fundación de Ubicuhén luego de haber vencido a la parcialidad aborigen que habitaba en la costa, después del combate de tu visión...&lt;br /&gt;-¿ Vos no lo conocías? -preguntó Agustín asombrado.&lt;br /&gt;-Yo sólo había leído citas de este libro, no hay ediciones públicas, alegan que es un texto demasiado frágil y que la manipulación puede destruirlo...&lt;br /&gt;-No está tan errado Roque en su hipótesis de una historia manipulada...&lt;br /&gt;-No, no lo está, la historia posterior a la batalla no ha sido difundida. Las mujeres de la tribu fueron utilizadas como esclavas sexuales, quedaban embarazadas, parían e inmediatamente eran ejecutadas; sus hijos eran criados y luego utilizados como mano de obra esclava.&lt;br /&gt;-Pero, ¿ por qué las mataban?&lt;br /&gt;-Las mujeres no eran combatientes pero mantenían el propósito de construir aquí su lugar definitivo, si criaban a sus hijos en esas creencias serían un foco de rebelión futura.&lt;br /&gt;-Lo pensaron todo esos hijos de puta. -comentó con amargura Agustín.&lt;br /&gt;-No todo, vos, de alguna forma te enteraste que la lucha continúa, que aún existe un deseo por hacer de Ubicuhén algo diferente... y todo esto es muy raro, aunque creo que yo ya lo intuía ...&lt;br /&gt;Agustín la miró atentamente.&lt;br /&gt;-¿ Por qué me mirás así?&lt;br /&gt;-Cuando llegaste a la librería tuve la impresión de sabías algo de este asunto, o que lo sospechabas, y pensé que cuanto más aclararas tu conocimiento o intuición, mayor peligro ibas a correr, y tuve miedo por vos...&lt;br /&gt;-Y pensaste que el peligro aumentaría si te acercabas...&lt;br /&gt;-Sí, pero al mismo tiempo no supe cómo alejarme o no pude...&lt;br /&gt;-Yo nunca quise que te alejaras... -dijo Beatriz y le tomó la mano.&lt;br /&gt;¿ Es este el lugar que siempre temí?, ¿ la claridad que intenté impugnar de cualquier forma?, ¿ la certeza que anhelé durante años y que no atreví a buscar frontalmente?, ¿ el ancla que me fijará y dejará inapelables cicatrices?, sí, el fondo del mundo, el bastión del que no hay posibilidad de retirada, solo de lucha, resistencia y tal vez muerte.&lt;br /&gt;Agustín abrazó a Beatriz y por unos minutos la retuvo entre sus brazos, ella preguntó- ¿ No es tiempo de que continués trabajando con el diagrama?&lt;br /&gt;-Sí, y lo bueno es que ya no tengo que hacerlo sólo... te animás?&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;Cerraron la librería y caminaron hasta el auto, Beatriz estacionó bajó el puente, bajaron y caminaron por la estrecha senda entre las casas y la vía. Entraron a la casa y caminaron hasta la cocina, Agustín despejó la mesa y desplegó el diagrama: una cartulina amarillenta de forma rectangular dibujada con fuertes trazos negros.&lt;br /&gt;Beatriz sintió que la luminosidad que comenzó a irradiar el esquema la cegaba, esa molestia duró apenas unos segundos, después la sucesión de imágenes, sonidos y sentimientos la aturdió:  era el caos primigenio creciendo, adquiriendo formas cambiantes hasta que el conflicto quedó planteado y vio el escenario de las batallas, el horror de los cuerpos despedazados e insepultos, la alegría cansada de los momentáneos vencedores. Y sintió miedo y esperanza e ira y comprendió cosas que había intuido largamente, y supo por qué siempre se había sentido cercana a Benito y no la sorprendió descubrir que él aún permanecía cerca. Lloró aliviada y sintió la mano de Agustín sobre su hombro, y se dio cuenta de que ya había llegado la noche y tenía hambre, como si hubiera realizado un gran esfuerzo físico.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-2697338893390470263?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/2697338893390470263/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=2697338893390470263' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/2697338893390470263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/2697338893390470263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/02/28.html' title='28.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-1078924826017708790</id><published>2008-02-23T20:33:00.000-02:00</published><updated>2008-02-23T20:36:15.121-02:00</updated><title type='text'>27.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Beatriz, pensó Sara, y a pesar de que no la conocía personalmente, no podía apartarla de su cabeza. Era una estupidez pero todas las cosas habían cambiado a partir de su aparición, como si hubieran esperado su llegada para irse a la mierda. Especialmente su relación con Agustín, y lo peor de todo era tener la seguridad de que estaba enamorado de la pendeja.&lt;br /&gt;Sara se recostó en el sillón y le dio una profunda pitada al cigarrillo, estaba bien, era una boludez, no tenía ninguna razón para estar celosa, los dos habían acordado que la relación no exigía ningún tipo de compromiso; pero ese acuerdo era una trampa, una trampa en la que había caído voluntariamente. La puta madre, qué boluda. Lamentablemente eso no era todo, lo que le había contado Agustín la sumía en un miedo difuso e inexplicable: la farsa del asesinato, su detención. Algo estaba pasando, algo turbio e indefinible. Apagó el cigarrillo en el cenicero y se levantó, caminó hasta la ventana y corrió las cortinas: la mañana era nubosa y el gris era el color dominante. La ciudad se extendía hasta diluirse unos kilómetros al Sur, luego el desierto: la estepa con su monotonía agotadora apenas interrumpida por algunos riachos y elevaciones, hacia el Este los acantilados y el puerto.&lt;br /&gt;Sonó el portero eléctrico y atendió: Era Marinetti, odiaba admitirlo pero Agustín había tenido razón respecto de la pedantería de aquel sujeto.&lt;br /&gt;En unos minutos lo tuvo sentado en un sillón del living, vestido con un impecable traje azul, con las piernas cruzadas y el torso bien derecho, fumando un cigarrillo importado-Vengo a hacerte una propuesta de trabajo -dijo y se demoró unos segundos, como saboreando su importancia -Como sabrás, hace unos meses que el Consejo está debatiendo el proyecto de remodelación de Ubicuhén.&lt;br /&gt;-Sí, claro, pero por lo que tengo entendido no consigue llegar a un acuerdo.&lt;br /&gt;-Ayer, finalmente, ha aprobado la remodelación.&lt;br /&gt;-Te felicito, sé que estabas interesado en esa aprobación.&lt;br /&gt;-Gracias, pero lo realmente interesante es que se han otorgado una gran cantidad de fondos para la secretaría que está a mi cargo, a la vez que asumo también la Secretaría de Cultura... creo que es nuestra gran oportunidad de crear una nueva estética para Ubicuhén, concretamente te propongo que seas mi asesora en el área de diseño visual y artes plásticas...&lt;br /&gt;-Te agradezco la oferta pero te aclaro que yo soy una creadora...&lt;br /&gt;-No entiendo por qué hacés esa aclaración. Sé que sos una creadora.&lt;br /&gt;-Que no lo entiendas hace más que necesaria mi aclaración.&lt;br /&gt;El rostro de Marinetti comenzó a congestionarse mientras jugaba nerviosamente con el encendedor.&lt;br /&gt;-Soy una creadora porque controlo todo el proceso de la obra, porque la concibo, la esbozo y la concluyo; y porque tengo una concepción estética propia...&lt;br /&gt;Marinetti apagó el cigarrillo, se puso de pie y explicó-Te conozco y sé que sos una gran artista con un estilo propio y una técnica bien fundada, eso esta fuera de toda discusión, ahora bien, mi propuesta es integrar tu creatividad a un proyecto general...&lt;br /&gt;                               -En el cual vos tendrías la última palabra.&lt;br /&gt;                                -Obviamente, las jerarquías están para ser respetadas.&lt;br /&gt;         -Yo no acepto más jerarquía que la artística, vos estás mezclando las cuestiones, tu cargo es político, vos no accediste a él por méritos artísticos...&lt;br /&gt;-Tu purismo es admirable pero poco práctico,¿ no te das cuenta de que el arte individual está en vías de extinción?, sólo el arte que consiga integrarse a la Segunda Fundación podrá sobrevivir. Es tiempo de terminar con los caprichos individuales y construir la gran obra nacional.&lt;br /&gt;-O sea, hay que terminar con el arte. -sugirió irónica Sara.&lt;br /&gt;Marinetti suspiró resignado y comentó-Creí que serías capaz de entenderlo.&lt;br /&gt;-Soy algo cabezadura, lo admito.&lt;br /&gt;-No, no es eso, estás atrapada en el pasado, en ideales perimidos, en el romanticismo del arte bohemio, de opiniones políticas confusas y escasa disciplina que piensa que la obra va a justificar al mundo...&lt;br /&gt;-Puede ser que tengas razón, pero eso no puede ocultar que jamás fuiste ni llegarás a ser un artista, apenas un burócrata con delirios de grandeza...&lt;br /&gt;-No decías eso cuando te sometía...&lt;br /&gt;Sara está desnuda, arrodillada sobre la alfombra, con las manos atadas a la espalda; Marinetti le azota los glúteos con un pequeño látigo de cuero, Sara gime y pide más; Marinetti se excita y finalmente consigue el vigor necesario para penetrarla.&lt;br /&gt;Sara sonrió divertida, encendió un cigarrillo y dijo- Si el recuerdo te excita podés usarlo cuando quieras...&lt;br /&gt;Marinetti se movió con rapidez: la tomó del cuello y la arrastró contra la pared- No sabés con quién te estás metiendo...&lt;br /&gt;Sara mantuvo la calma, el peligro la había cargado de una energía inusual, su rodilla izquierda impactó con violencia el bajo vientre de Marinetti, que cayó hacia atrás y golpeó la cabeza contra el sillón, inmediatamente se llevó las manos a la entrepierna, luego de unos segundos pudo murmurar- Hija de puta, no sabés lo que te espera.&lt;br /&gt;Sara lo pateó en la boca y explicó- Boludo, ¿ no te das cuenta que no estás en condiciones de amenazar a nadie?, andáte de acá, pedazo de mierda, andáte.&lt;br /&gt;Marinetti consiguió arrodillarse, se apoyó en la mesa ratona, se puso de pie y salió, cuando atravesaba el umbral, Sara dijo- Disculpame lo del traje... -y cerró la puerta. Ese imbécil no se quedaría satisfecho hasta conseguir perjudicarla en serio, era un cobarde y eso lo hacía más peligroso; de todos modos no se arrepentía de lo que había hecho, no se le ocurría que la situación pudiera haberse resuelto de otra manera.&lt;br /&gt;Necesitaba tiempo para pensar.&lt;br /&gt;Llamó a la facultad e informó que se tomaría una licencia semanal, luego a su asistente en el estudio y le explicó que iba a tener que hacerse cargo del taller por unos días. Finalmente llamó a la librería y habló con Agustín, le dijo que se iba unos días de Ubicuhén y que no se preocupara porque estaba planeando una obra y necesitaba reflexionar, él le deseó suerte y le pidió que se cuidara.&lt;br /&gt;Llenó un bolso de cuero con ropa, se puso una campera vieja,  un gastado sombrero de fieltro, tomó los binoculares y salió del departamento.&lt;br /&gt;Bajó hasta la cochera, colocó el bolso y los demás elementos en el asiento delantero derecho, puso en marcha el motor y condujo hasta una estación de servicio. Hizo revisar los neumáticos, llenar el tanque de combustible, y se dirigió a la salida Sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-1078924826017708790?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/1078924826017708790/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=1078924826017708790' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1078924826017708790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1078924826017708790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/02/27.html' title='27.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-9182912514701571793</id><published>2008-02-21T19:48:00.001-02:00</published><updated>2008-02-21T19:48:56.931-02:00</updated><title type='text'>26.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Un pezón coronando un pecho blanco con  pecas, su pecho en el hueco de mi mano: desbordándolo; suspira sin saber sin saber si está despierta. Yo tampoco lo sé. Apoyo mi rostro en su cuello y huelo su cabello y piel, beso esa piel que quiero eterna; y lenta, morosamente, busco su boca. Las lenguas se encuentran y todo parece perder sentido o encontrar su justificación máxima. Nos movemos lentamente y siento sus manos recorriendo mi espalda y la abrazo, y ella me recibe entera y generosa, con los ojos entrecerrados y la boca húmeda entreabierta. Gime o susurra algo pero sólo puede atender a su cuerpo demandante, a las gotas de sudor que comienzan a aparecer en la piel, a la alegría que iniciamos.&lt;br /&gt;                       Quiero este vértigo que me eleva, este viaje que me arrastra y completa, sus manos recorriéndome, haciéndome conocer sitios que nunca supe. Sus labios en mis pechos, la lengua suave caricia húmeda y mis piernas que son suyas y estoy en otro lugar y estallo y me olvido y grito y me vuelvo a ir... y cuando vuelvo sus ojos están ahí, sonríe y me abraza y quiero decir algo, pero solo estrecho el abrazo y percibo la respiración agitada, el sudor, y empiezo a temer que este momento pase y nunca vuelva a ser.&lt;br /&gt;                       Ella duerme y se debate en sueños y se lamenta, está en un país que no puedo alcanzar, le acaricio la frente y murmuro palabras de alivio, ella agita su cabeza levemente y se va a un sueño tranquilo.&lt;br /&gt;                       Lo veo durmiendo, inmóvil, la respiración profunda, un rayo de sol muestra algunas canas en su sien, y sonrío y lloro y me aprieto contra él.&lt;br /&gt;                       Beatriz salió de la cama y se duchó, aumentó la calefacción un par de puntos y caminó desnuda hacia el dormitorio. Se sentía libre como jamás lo había sido: se había demorado unos minutos observándose desnuda frente al espejo del living, demorando sus ojos en los pechos, en el pubis, en la firmeza de sus muslos y glúteos; siempre había odiado esas pecas que la hacían sentir imperfecta, desprolija, pero ya no.&lt;br /&gt;                       Se acostó junto a Agustín, lo vio despertar, le sonrió y lo besó suavemente en los labios, él le pidió- Decime que sos real.&lt;br /&gt;                       -Soy real, tonto.&lt;br /&gt;                       -¿ Y dónde estuviste hasta ahora?&lt;br /&gt;                       -¿ Yo? Acá en Ubicuhén, lo que pasa es que  no estuviste atento.&lt;br /&gt;                       -Nunca pasaste por la librería...&lt;br /&gt;                       -No.&lt;br /&gt;                       -Ni siquiera para saludar a Benito.&lt;br /&gt;                       No, y lo lamento, hubiera estado más tiempo con él y te hubiera conocido antes.&lt;br /&gt;                       -Tal vez no era tiempo...&lt;br /&gt;                       -No, tal vez no... Agus,¿te gustan mis pecas?&lt;br /&gt;                       -Me encantan. -dijo Agustín y besó las pecas de sus pechos- ¿ Me creés ahora?&lt;br /&gt;                       -Sí, te creo, vení, vení.&lt;br /&gt;                       Volvieron a unirse y luego durmieron, al mediodía salieron a comer; fueron a un pequeño restaurant  cercano al departamento de Beatriz, "La hermana menor": un lugar con no más de veinte mesas y las paredes decoradas con afiches de películas de las décadas del 40 y el 50.&lt;br /&gt;                       -No conocía este lugar.&lt;br /&gt;                       -No tiene mucha publicidad, se maneja con un grupo más o menos fijo de clientes.&lt;br /&gt;                       -¿ Y vos cómo lo conociste?&lt;br /&gt;                       -Camino mucho, un día tenía hambre y no quería cocinar, así que me mandé y descubrí que la comida era muy buena, la atención también y no es caro... por eso te traje.&lt;br /&gt;                       -Lo sé -dijo Beatriz sonriendo al tiempo que le tomaba la mano- siempre te sospeché un tipo generoso.&lt;br /&gt;                       Pidieron cazuela de mariscos y una botella de vino tinto, mientras esperaban la comida y bebían algo de vino, un hombre canoso y delgado se acercó a la mesa, saludó  a Agustín con una palmada en el hombro y se fue sin decir más.&lt;br /&gt;                       -¿ Quién era? Parece medio raro. -comentó Beatriz intrigada.&lt;br /&gt;                       -Pablo, sí, es medio raro pero macanudo, ... tiene una historia ...&lt;br /&gt;                       -Contame.&lt;br /&gt;                       -A los dieciocho se murió el viejo y le dejó dos casas, un departamento en las sierras y un tallercito metalúrgico… en cuatro años se tomó la herencia.&lt;br /&gt;                       -¿ Cómo que se tomó la herencia?&lt;br /&gt;                       -Se gastó la plata en borracheras individuales, colectivas, fiestas... fue hipotecando las propiedades y nunca pudo ni quiso levantarlas, así que las remataron...&lt;br /&gt;                       -¿ Y vos estabas ahí?&lt;br /&gt;                       -Estuve algún tiempo, bastante bah... en esa joda, pero cuando me di cuenta de lo rápido que nos estábamos yendo a la mierda, me borré, antes hablé con él, no sé si me escuchó o no, o si simplemente decidió no darme bola... después de unos años apareció por la librería y me contó que se había arruinado  y que zafaba dando clases de pintura pero se consideraba incapaz de pintar en serio...&lt;br /&gt;                       -¿ Y era buen pintor?&lt;br /&gt;                       -Muy bueno.&lt;br /&gt;                       -Qué triste, y decime Agustín, ¿ tenés muchos conocidos así?&lt;br /&gt;                       -Y, mirá... conozco a una chica no muy alta, con buenos pechos, pelo castaño oscuro, ojos verdes...&lt;br /&gt;                       Beatriz sonrió con malicia y dijo- No sabés nada de esa chica...&lt;br /&gt;                       -Tanto como nada.&lt;br /&gt;                       Beatriz bajó la vista y dijo- Me parece que si seguís hablando así no vas a tener oportunidad de confirmar tus conocimientos...&lt;br /&gt;                       -No me podés amenazar con tanta crueldad...&lt;br /&gt;                       -¿ No, no?&lt;br /&gt;                       -No.&lt;br /&gt;                       Rieron.&lt;br /&gt;                       Entonces llegó la comida y descubrieron que tenían mucho más apetito del que habían supuesto. Terminaron con la cazuela y pidieron helado y luego café y cognac, pagaron y salieron a caminar. La tarde era fría pero el sol brillaba iluminando el mundo desde un cielo despejado: algunos  globos aerostáticos evolucionaban hacia el mar.&lt;br /&gt;                       -¿ Alguna vez viajaste en uno de esos? -preguntó Beatriz.&lt;br /&gt;                       -No.&lt;br /&gt;                       -¿ Te disgustan?&lt;br /&gt;                       -No, no es eso.&lt;br /&gt;                       -Contame.&lt;br /&gt;                       -Me gustan, me gustan mucho... pero la gente que los aborda no lo entiende, sólo buscan una novedad más...&lt;br /&gt;                       -¿ No te parece que es un poco injusta tu generalización?&lt;br /&gt;                       -Puede ser.&lt;br /&gt;                       -Dale.&lt;br /&gt;                       -Bueno, sí, puede ser un poco injusta..&lt;br /&gt;                       -¿Un poco ?&lt;br /&gt;                       -Sí, un poco.&lt;br /&gt;                       -Sos testarudo.&lt;br /&gt;                       -Un poco.&lt;br /&gt;                       Beatriz lo miró seria- Tengo la impresión de que me estás tomando el pelo.&lt;br /&gt;                       -Un poco. -aceptó Agustín riendo y la besó ligeramente en la boca.&lt;br /&gt;                       -No conocía tu comicidad.&lt;br /&gt;                       -Es que soy una caja de sorpresas.&lt;br /&gt;                       -Sí, claro, tengo ganas de ver el mar, ¿ vamos?&lt;br /&gt;                       -Sus deseos son órdenes para mí, señorita.&lt;br /&gt;                       -Estoy empezando a sospechar que no te cayó bien el cognac.&lt;br /&gt;                       -Te equivocas, sos vos la que me pone así...&lt;br /&gt;                       -Mentiroso.&lt;br /&gt;                       Caminaron hasta la cochera y Beatriz condujo fuera de Ubicuhén hasta la ruta que llevaba a la costa, mientras esperaban el cambio de luces de un semáforo, comentó- No sé si me animaría a ir sola.&lt;br /&gt;                       -Supongo que no pretenderás volver al antiguo puerto.&lt;br /&gt;                       -No, sólo quiero ver el mar.&lt;br /&gt;                       -¿ Navegaste alguna vez?&lt;br /&gt;                       -Viajé en barco, no navegué, acordate que vengo de una familia acomodada, mi  viejo tuvo un barco durante unos cuantos años y religiosamente nos embarcaba todos los fines de semana...&lt;br /&gt;                       -Parece que no te gustaba demasiado.&lt;br /&gt;                       -Vos no conocés a mi viejo, afortunadamente claro, cree que todo lo que él disfruta deber ser disfrutado por los demás, les guste o no.&lt;br /&gt;                       -La alegría a la fuerza...&lt;br /&gt;                       -Exactamente, y vos, ¿navegaste alguna vez?&lt;br /&gt;                       -Sí, unas cuantas, tenía unos compañeros del secundario que eran socios del naútico y me invitaban a navegar con ellos...&lt;br /&gt;                       -¿ Y no había chicas?&lt;br /&gt;                       -Algunas veces, no muchas.&lt;br /&gt;                       -Que pena.&lt;br /&gt;                       -No creas, igual nos divertíamos.&lt;br /&gt;                       Beatriz lo miró pensativa pero no dijo nada, redujo la velocidad del automóvil, puso la luz de giro y tomó la bifurcación que llevaba al playa.&lt;br /&gt;                       Bajaron y caminaron por la playa hasta unos metros de la rompiente, apenas soplaba una brisa débil y el mar aparecía casi planchado. Los dos permanecieron en silencio, Beatriz parecía abstraída, completamente entregada a la contemplación de una idea que aquel lugar propiciaba, Agustín cargó la pipa y al cabo de un par de fósforos consiguió encenderla.&lt;br /&gt;                       Beatriz dijo- Hace ciento cincuenta años estas costas estaban habitadas por una parcialidad indígena...&lt;br /&gt;                       -¿ Eso estaban investigando tus compañeros en el antiguo puerto?&lt;br /&gt;                       -Sí, querían completar una fase, había que confirmar unos cuantos datos para reforzar la hipótesis...&lt;br /&gt;                       -¿ Qué hipótesis?&lt;br /&gt;                       -La parcialidad que habitaba esta región era muy particular, habían accedido a la escritura y con una simbología muy simple y eficaz&lt;br /&gt;                       -Qué raro, una parcialidad nómade que accede a algún tipo de escritura.&lt;br /&gt;                       -¿ Y por qué decís que eran nómades?&lt;br /&gt;                       -Bueno, no hay restos físicos de sus viviendas, no se habla de ellos en los textos de la época de la fundación de Ubicuhén...&lt;br /&gt;                       Beatriz lo miró sorprendida- ¿ No me dijiste que estudiaste música vos?&lt;br /&gt;                       -Bueno, pero trabajé casi cinco años  en una librería y tuve mucho tiempo libre...&lt;br /&gt;                       -Ya sabía yo que había algo raro en vos...&lt;br /&gt;                       Más de lo que te imaginás, pensó Agustín con tristeza.&lt;br /&gt;                       -Te cuento entonces...&lt;br /&gt;                       -Dale&lt;br /&gt;                       -De algunos de los documentos parcialmente traducidos e incompletos se puede inferir que no eran nómades por los mismos motivos que todos los demás pueblos... es decir por agotamiento de recursos naturales, por variación climática... si no porque elegían serlo...&lt;br /&gt;                       -No entiendo.&lt;br /&gt;                       -Te explico, pensaban que cada lugar tenía un sabor propio, un color, una vibración... caminaban, atravesaban regiones extensas hasta encontrar el lugar adecuado, después, en determinado momento lo evaluaban y si aún conservaba sus características se quedaban si no se ponían en marcha de nuevo. Cuando evaluaban que el crecimiento demográfico del grupo asentado podía dañar el lugar los más jóvenes emigraban para buscar otro sitio…&lt;br /&gt;                       -Eran nómades por elección no por necesidad.&lt;br /&gt;                       -Exactamente.&lt;br /&gt;                       -Es una hipótesis bastante original.&lt;br /&gt;                       -Y muy difícil de probar... muchos investigadores argumentan que los documentos que hablan respecto de la elección y abandono de los asentamientos son sólo textos poéticas o míticos y no llegan a constituir una explicación causal. Lamentablemente, abundan los fragmentos antiguos, los más modernos son escasos y ya no se refieren a la elección o abandono sino a la construcción de un lugar definitivo, acá, en la costa de Ubicuhén.&lt;br /&gt;                       Agustín siente como en segundos pasan por su cabeza un viaje en un tren conducido por un licántropo, una conversación con un viejo elegante a la vera de un riacho podrido y los ojos de un gato en la oscuridad de un baldío.&lt;br /&gt;                       -¿ Qué te pasa, Agustín?, estás pálido&lt;br /&gt;                       -No, no pasa nada, sólo me bajó la presión, me siento un rato y se me pasa.&lt;br /&gt;                       Beatriz lo miró preocupada y se sentó junto a él.&lt;br /&gt;                       Agustín ve la batalla última: hombres de tez oscura, vestidos con pieles y armados con arcos, flechas, lanzas y cuchillos de pedernal enfrentándose a hombres cubiertos con placas de metal y armados con arcabuces, picas, espadas y escudos. Los gritos de furor y agonía, el ruido de la carne desgarrada, las explosiones, el humo, el sudor, el miedo, el desprecio por la muerte dada y recibida. Ninguno retrocede, ninguno avanza, chocan y mueren y vuelven a chocar, y al cabo sólo queda un puñado de hombres de piel oscura que mueren juntos, combatiendo.&lt;br /&gt;                       -Lo vi. -dijo Agustín&lt;br /&gt;                       -¿ Qué viste?&lt;br /&gt;                       -Vi el último combate, pude verlo.&lt;br /&gt;                       -Agustín, ¿ qué te pasa?&lt;br /&gt;                       Agustín sonrió con tristeza y volvió a encender la pipa, explicó- Es una locura, pero tuve una visión, vi todo tan claro como si hubiera estado ahí.&lt;br /&gt;                       Beatriz recuerda su visita a las ruinas del yacimiento arqueológico y la fuerza que la tentaba a arrojarse al foso. - No sé si es una locura. -y le explicó su experiencia en el yacimiento.&lt;br /&gt;                       Agustín suspiró resignado- Entonces tenés que saber que la guerra no terminó, sólo se ha transformado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-9182912514701571793?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/9182912514701571793/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=9182912514701571793' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/9182912514701571793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/9182912514701571793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/02/26.html' title='26.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-7727924842867666391</id><published>2008-02-16T20:37:00.000-02:00</published><updated>2008-02-16T20:38:04.287-02:00</updated><title type='text'>25.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Marinetti apoyó sus lustrados mocasines sobre el escritorio, se recostó sobre el respaldo de su sillón ergonométrico y se demoró unos segundos encendiendo un puro; se sentía satisfecho del lugar al que había llegado. Había trabajado duro para conseguirlo pero eso sólo aumentaba su placer, estaba convencido de que sólo el trabajo duro y disciplinado definía a los poderosos; únicamente el hombre motivado y activo podía convertirse en un hombre de poder, en un superhombre. Y él lo sería; tenía grandes planes para Ubicuhén, una gloriosa modernización en cristal y acero, instancias, lugares donde el poder se haría evidente, claro y preciso;  Ubicuhén alumbraría las regiones circundantes inspirando respeto, y si todo salía como debía ser, amor. Y él, Octavio Marinetti, sería su reconocido artífice.&lt;br /&gt;                       Exhaló una bocanada de humo, mantuvo el cigarro entre los labios y cruzó las manos tras la nuca. Había sido sencillo relacionarse con aquella pintora decadente y decadentista y conseguir conocer al hombre indicado por inteligencia. No parecía un hombre inferior: era blanco, alto, rubio; de la mejor raza, pero estaba fuera de forma y su expresión era melancólica, desenfocada; completamente carente de la energía viril que define a los hombres de poder. En absoluto parecía presentar un peligro, de todos modos no había sido una acción inútil conocerlo, la hembra era muy buena en la cama y además lo admiraba; y, debía admitir que, alguna veces necesitaba muestras de admiración. Sería una buena diversión por un tiempo, luego encontraría alguna excusa para sacársela de encima. La vida era un desafío que había que tomar como viniera y él se sabía dispuesto a hacerlo y a desplegar su estrategia de la forma más eficaz posible... podemos haber perdido alguna batalla pero nuestros ideales aún siguen firmes... la primera etapa será fácil, consolidaremos el orden interno, modificaremos la disposición geográfica. impondremos la disciplina y entonces será el momento de la guerra, la verdadera escuela y formadora del hombre por venir, amo de las bestias y las máquinas forjando su destino.&lt;br /&gt;                       Fue interrumpido en su meditación por un llamado de su secretaria en el conmutador, le anunció que había llegado el músico citado. Se incorporó y abrió la puerta, Hugo estaba esperando sentado en uno de los sillones de la recepción.&lt;br /&gt;                       -Pase por favor -invitó Marinetti- Destaco la puntualidad como un detalle importante.&lt;br /&gt;                       -También yo.&lt;br /&gt;                       -¿ Quiere tomar algo?&lt;br /&gt;                       -No, gracias.&lt;br /&gt;                       -¿ No bebe?&lt;br /&gt;                       -No cuando trato cuestiones laborales, prefiero tener la mente clara.&lt;br /&gt;                       -Me permito decirle que tiene usted un aspecto demasiado formal para...&lt;br /&gt;                       -Para ser un músico. -completó Hugo.&lt;br /&gt;                       -Sí, y le ruego que no lo tome a mal.&lt;br /&gt;                       -No, no me molesta en absoluto, soy muy consciente del aspecto que por lo común suelen tener los artistas, y francamente, no me agrada, me parece poco respetuoso para el arte que dicen encarnar.&lt;br /&gt;                       -Completamente de acuerdo, señor Klapenbaj, por favor, siéntese&lt;br /&gt;                       -Gracias, usted dirá por qué me ha citado.&lt;br /&gt;                       -Tal vez lo extrañó un poco.&lt;br /&gt;                       -Sí, me sorprendió, es usted bien conocido como arquitecto y Director de Planeamiento Urbano y  no sé cómo podría desempeñarme yo en ese ámbito.&lt;br /&gt;                       -Noto que es usted tan hábil con las palabras como con las notas musicales.&lt;br /&gt;                       Hugo sonrió complacido.&lt;br /&gt;                       Marinetti prosiguió- La cuestión es que dentro de mis funciones ahora incluiré las de desarrollo cultural; el gobierno está planeando un completo plan de remodelación de Ubicuhén, podríamos, hablando más exactamente, decir que será una refundación y esa refundación necesita una partitura digna de ella…  y para eso está usted.&lt;br /&gt;                       -No voy a negar que me siento halagado, pero realmente no sé qué decir, jamás trabajé para el estado.&lt;br /&gt;                       -Piense que es una gran oportunidad para hacer llegar su obra al gran público, tendrá todos los recursos que necesite, electrónicos, acústicos, los músicos que usted elija...&lt;br /&gt;                       -Siempre y cuando quieran trabajar para el gobierno.&lt;br /&gt;                       -Les haremos comprender la importancia del proyecto, no se preocupe...&lt;br /&gt;                       -En el caso de que yo aceptara...&lt;br /&gt;                       -Usted va a aceptar, Klapenbaj, usted no es ciego, es el mejor músico de Ubicuhén y sabe que es la mayor oportunidad que tendrá en su vida para mostrar su talento, desarrollará una estética musical propia que harán a su nombre y a Ubicuhén famosos.&lt;br /&gt;                       Hugo pensaba rápidamente, con perfecta consciencia del juego de seducción de Marinetti, pero también que más allá del fanatismo y la obsecuencia de sus palabras, había una posibilidad cierta de obtener grandes beneficios con la propuesta, por eso era necesaria acotarla y evaluarla.&lt;br /&gt;                       Marinetti demostró su desarrollado perspicacia, descendiendo-a su entender (de un discurso épico a uno meramente económico) - Y además, durante tres años usted no deberá preocuparse en absoluto de cuestiones económicas ni habitacionales.&lt;br /&gt;                       -¿ De qué cantidad estamos hablando?&lt;br /&gt;                       Marinetti mencionó una cifra que Hugo ni remotamente había imaginado, de todos modos, trató de aceptar la oferta sin parecer excesivamente conmocionado.&lt;br /&gt;                       Celebraron el acuerdo brindando con whisky.&lt;br /&gt;                       Luego de despedir a Hugo; Marinetti volvió a sentarse frente a su escritorio, con un vaso de whisky y el puro aún encendido. Tenía que esperar la llamada, aún cuando la considerara improbable, pero la disciplina era uno de los elementos más importantes del proyecto, y no estaba dispuesto a quebrar uno de los principios que sustentaba el futuro. La campanilla del teléfono no lo sorprendió . - Sí, si, señor... estoy atento. No, señor, no fue por eso, la cuestión del espiritismo es en el mejor de los casos un espectáculo para incautos... ¿ Roque? No, Roque es un investigador mediocre difícilmente pueda presentar un riesgo... porque podía crear fisuras, el proyecto de Ubicuhén debe ser monolítico, cualquier cuestionamiento a su tradición podría debilitarlo... no, no creo que sean necesarias otras acciones, de todos modos ya está casi completamente desacreditado en el ámbito académico... sí, a ese sujeto lo conocí personalmente... no, no lo considero... yo no ordené ese procedimiento, señor... no, se lo aclaro porque no quiero cargar con responsabilidades que no me corresponden... Estoy comprometido con el proyecto, señor, y usted lo sabe... gracias, señor. Buenas noches, esperaré ansioso su llamada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-7727924842867666391?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/7727924842867666391/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=7727924842867666391' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/7727924842867666391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/7727924842867666391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/02/25.html' title='25.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-1540979931337874328</id><published>2008-02-12T14:12:00.000-02:00</published><updated>2008-02-12T14:20:54.291-02:00</updated><title type='text'>24.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muy bien, qué prolijito, qué alumno tan aplicado, ¿ y dónde entra Beatriz en todo este esquema?, ¿ cómo carajo voy a permanecer cerca de ella sin ponerla en riesgo? Lo bueno de este tipo de explicaciones es que siempre son obvias o insuficientes y ya me están hartando.&lt;br /&gt;                        Sonó el teléfono: Sara lo invitaba a cenar, estaba haciendo un curso de cocina (al parecer el sexo ya no era suficiente motivo de diversión) y quería conocer su opinión; luego de responder que se resignaba a ser su conejito de Indas prometió que acudiría.&lt;br /&gt;                       No bien entró al departamento de Sara, Agustín tuvo la sensación de estar inaugurando una  puesta en escena: sentado en uno de los sillones había un hombre prolijamente peinado con el pelo negro adherido al cráneo con fijador,  anteojos de armazón de acero inoxidable con lentes circulares y un traje gris que le caía a la perfección, era difícil no deslumbrarse ante el brillo de sus zapatos. Fumaba un cigarrillo, y su actitud era  distendida.&lt;br /&gt;                       Luego de saludarlo, Sara los presentó. El engominado era Octavio Marinetti, arquitecto y miembro del Departamento de Planificación Urbana. Agustín se preguntó si Sara era consciente de lo que estaba ocurriendo; no podía ser casualidad que ese tipo se hubiera relacionado con Sara y que ella lo hubiera invitado a su departamento justo cuando aquel tipo estaba presente.&lt;br /&gt;                       -Octavio da clases en Bellas Artes.&lt;br /&gt;                       -Ah, sí?&lt;br /&gt;                       -Es un experto en arte de vanguardia...&lt;br /&gt;                       -Yo no diría tanto, apenas un conocedor entusiasta.&lt;br /&gt;                       -Si Sara dice que sos un experto, no debieras contradecirle, mirá que ella también es experta.&lt;br /&gt;                       -En ese caso... ¿ y vos, Agustín, a qué te dedicás?&lt;br /&gt;                       -Trabajo en una librería, la Tomás Moro...&lt;br /&gt;                       -Un lugar interesante. -opinó Marinetti sin ironía evidente.&lt;br /&gt;                       -¿ La conocés?&lt;br /&gt;                       -Sí, fui un par de veces y compré algunos libros de arte...&lt;br /&gt;                       -No te vi&lt;br /&gt;                       -Me atendió un hombre mayor, muy simpático y culto.&lt;br /&gt;                       -Benito, el propietario.&lt;br /&gt;                       -Sí, Benito, ¿cómo anda?&lt;br /&gt;                       -Murió el mes pasado.&lt;br /&gt;                       -Lo lamento, era una persona agradable...¿ y qué va a pasar con la librería?&lt;br /&gt;                       -Nada, seguirá funcionando.&lt;br /&gt;                       -Es una buena noticia.&lt;br /&gt;                       -La verdad sería una pena que cerrara. -comentó Sara, y agregó- pero además de empleado, Agustín es músico. -como sí no estuviera satisfecha con la posición social que establecía la actividad de Agustín ante Marinetti.&lt;br /&gt;                       -Eso de que soy músico es una exageración de Sara, o un recuerdo, hace años que dejé la música.&lt;br /&gt;                       -No es tan sencillo dejar de serlo -comentó molesta Sara- Estudiaste música durante demasiado tiempo como para olvidarla tan fácilmente...&lt;br /&gt;                       -De vez en cuando toco el piano pero nada más, tal vez no sea un destino grandiosamente creativo pero no todo la gente puede serlo... aunque conozco a un jardinero que debiera haber ganados los últimos tres salones de plástica de Ubicuhén.&lt;br /&gt;                       Agustín disfrutó de la ira que se iba marcando en el cuerpo de Sara, que encendió un cigarrillo al tiempo que mostraba una sonrisa sarcástica y trataba de pensar y articular correctamente la respuesta que el comentario le había sugerido; Octavio comentó- Interesante idea, en cierta manera insinúa toda una formulación estética.&lt;br /&gt;                       -Puede ser apenas soy un humanista.&lt;br /&gt;                       -Últimamente escasean en Ubicuhén...&lt;br /&gt;                       -No creas...&lt;br /&gt;                       -Yo creo que se dan por generaciones y esta parece poco pródiga, pero, ¿quién sabe, puede ser también que nuestros humanistas estén dando vueltas por ahí y aún no tuvimos la oportunidad de conocerlos... y ahora, espero que me disculpen pero tengo un compromiso impostergable. -Marinetti se puso de pie, se despidió formalmente de Agustín con un apretón de manos, besó a Sara en una mejilla, prometió que la llamaría y se fue.&lt;br /&gt;                       -¿ Estás contento? -preguntó Sara unos segundos después.&lt;br /&gt;                       -¿ Contento?, no, más o menos.&lt;br /&gt;                       -Vamos, no te hagás el tonto&lt;br /&gt;                       -¿ Te molestó mi comentario sobre los salones de artes plásticas y el jardinero? Creía que ya lo conocías, no es nuevo, es solo una variación sobre antiguas ideas.&lt;br /&gt;                       -No hablaba de eso... cuanto te querés poner desagradable...&lt;br /&gt;                       -¿ Desagradable? Disculpame, no fue mi intención.&lt;br /&gt;                       -No, claro.&lt;br /&gt;                       -En serio, además no me parece que al elegante joven le haya causado una impresión tan negativa...&lt;br /&gt;                       -¿ Elegante Joven?&lt;br /&gt;                       -El pibe que estaba acá, ¿ o me vas a decir que tiene más de veinticinco años?&lt;br /&gt;                       -Veintiséis.&lt;br /&gt;                       -No estuve tan errado.&lt;br /&gt;                       -Ese no es el punto.&lt;br /&gt;                       -¿ Y cuál es el punto?&lt;br /&gt;                       -Dejalo así&lt;br /&gt;                       -Vamos, Sara, hace años que nos conocemos...&lt;br /&gt;                       -¿ Y entonces?&lt;br /&gt;                       -Nada, que hablemos claro... ¿ para qué me invitaste?&lt;br /&gt;                       -Para cenar, claro.&lt;br /&gt;                       -Si vos lo decís...&lt;br /&gt;                       -¿ Qué te pasa? Estás demasiado susceptible últimamente, ¿ será la influencia de la patroncita?&lt;br /&gt;                       -No sé que tenga que ver Beatriz con todo esto.&lt;br /&gt;                       -Es cierto, disculpame.&lt;br /&gt;                       -No, no es tan sencillo, vos la nombraste, explicame por qué&lt;br /&gt;                       -Ves lo que te digo.&lt;br /&gt;                       -Está bien, estoy susceptible, sí, y ese pelotudito engominado y pedante me puso de mal humor, ¿ desde cuándo sos tan amiga de funcionarios públicos?&lt;br /&gt;                       -Ah, era eso.&lt;br /&gt;                       -Sabés bien que me revientan esos pedantes.&lt;br /&gt;                       -Claro, para pedante vos te bastás y sobrás.&lt;br /&gt;                       -Listo, me voy, ha sido un placer inmenso, pero antes tengo que advertirte que tengas cuidado...&lt;br /&gt;                       -No sé de qué me hablás.&lt;br /&gt;                       -¿ No estuvo la policía por aquí?&lt;br /&gt;                       -Sí.&lt;br /&gt;                       -¿ Y qué te dijeron?&lt;br /&gt;                       -Que alguien había denunciado ruidos violentos aquí...&lt;br /&gt;                       -Me tuvieron detenido doce horas.&lt;br /&gt;                       -¿ Y por qué?&lt;br /&gt;                       -Sospechoso de haberte asesinado.&lt;br /&gt;                       Sara lo miró incrédula- ¿ Estás hablando en serio?&lt;br /&gt;                       -Completamente, la sospecha era fuerte porque habían encontrado manchas de sangre y muebles rotos aquí y yo había sido el último en estar en este lugar antes de su desaparición. Al día siguiente volvieron y encontraron todo como esta ahora y unos minutos después apareciste vos sana y salva, entonces me liberaron...&lt;br /&gt;                       -No lo puedo creer...&lt;br /&gt;                       -Mirá, yo tenía la obligación de decírtelo, más ahora que conozco  tu relación con los funcionarios del estado, hacé lo que quieras, chau.&lt;br /&gt;                       Sara permaneció en silencio mirándolo con los ojos húmedos, pero no dijo nada ni hizo  gesto alguno para retenerlo.&lt;br /&gt;                      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-1540979931337874328?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/1540979931337874328/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=1540979931337874328' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1540979931337874328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1540979931337874328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/02/24.html' title='24.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-5965027000474755055</id><published>2008-02-09T20:41:00.000-02:00</published><updated>2008-02-09T20:42:01.137-02:00</updated><title type='text'>23.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;“No, señor, no tengo nada más que decirle... es un cliente habitual, viene dos o tres veces por semana, toma café, cognac y en verano gin tonics... escribe, creo que es poeta o algo así... no, ya le dije, casi siempre viene solo, salvo la otra noche que vino con una chica, joven, muy linda... sí, creo que en la librería, sí en la librería que está a la vuelta de la catedral... no sé, nunca hablamos de política... es buen tipo, educado, deja propina siempre... no entiendo por qué me hacen todas estas preguntas... sí, claro, ustedes siempre tienen razón y yo solamente soy el mozo de un bar... no, no me caliento, nunca tuve problemas con la ley y no quiero tenerlos... sí, está bien. ¿ Puedo retirarme?”&lt;br /&gt;                       Agustín  se puso de pie y recorrió con sus ojos el espacio de la desierta librería, el sol temprano caía a pleno sobre la vereda de enfrente, los restos de la nevada nocturna comenzaban a extinguirse. La gente pasaba caminando con paso rápido ansiosa por llegar a sus trabajos: un día como todos... o al menos era tranquilizador tener ese pensamiento. Lo sobresaltó el ruido de la puerta al abrirse, Roque comenzó a secarse las suelas de sus botas en el felpudo, llevaba un sobretodo gris algo raído y una bufanda roja que le cubría la mitad inferior del rostro. A Agustín lo sorprendió menos su aspecto que su presencia a hora tan temprana. - Qué hacés, Roque, tan temprano.&lt;br /&gt;                       Roque, entretanto, se había quitado la bufanda, y había dado un par de pasos hacia el mostrador-Hace un par de días que quería verte, pasó algo grave.&lt;br /&gt;                       -Vení, sentate, ¿ querés café?&lt;br /&gt;                       -Sí, gracias.&lt;br /&gt;                       El paso es rápido y firme, al menos eso cree hasta que un resbalón cuando eleva su pie derecho de la calle y lo apoya en la vereda, lo desmiente; y siente como se desliza hacia adelante sobre el hielo en un precario equilibrio, extiende sus brazos frontalmente a la altura de los hombros y las palmas de sus manos detienen la deriva cuando consigue apoyarlas sobre el muro de una casa. Un incidente menor que podría haber tenido consecuencias graves, y que aunque no lo sepa inmediatamente, reverberará en su memoria; retoma la caminata aminorando el ritmo y tratando de afirmar con fuerza sus talones. Una cuadra, dos: la ciudad se desliza retribuyéndole su indiferencia, su meta desdibuja todo incidente urbano. Finalmente, la librería, ventanas abiertas, Agustín ya está en su puesto. La mano derecha en el pomo de la puerta empujando hacia el interior, luego, la suela de sus botas que se restriegan en el felpudo y avanza hacia Agustín mientras el espacio entre ellos se puebla de palabras que circulan en ambos sentidos.&lt;br /&gt;                       Ahora, mientras observa cómo llena las tazas Agustín manipulando la cafetera eléctrica, Roque explica- Amenazaron a Rita, la médium.&lt;br /&gt;                       -¿ Quién la amenazó?&lt;br /&gt;                       -Según ella el tipo tenía pinta de servicio: pelo corto, bigote prolijo.&lt;br /&gt;                       -¿ Y qué fue lo que le dijo?&lt;br /&gt;                       -Que dejara de meterse con las cosas que no podían cambiarse. Que no debían cambiarse.&lt;br /&gt;                       -¿ Y eso qué tiene que ver con vos?&lt;br /&gt;                       -¿ Cómo? ¿ No te das cuenta? Rita hace años que tiene el centro espiritista y jamás tuvo problemas y justo ahora...&lt;br /&gt;                       -Ahora que vos concurrís a sus sesiones.&lt;br /&gt;                       -Exacto, justo ahora que estamos intentando replantear la historia de Ubicuhén.&lt;br /&gt;                       -Pero vos dijiste que tus investigaciones no tendrían consecuencias políticas.&lt;br /&gt;                       -Me equivoqué.&lt;br /&gt;                       -Sí, siempre y cuando Rita haya dicho la verdad, no, pará no digo que ella haya mentido deliberadamente pero puede haberse equivocado...&lt;br /&gt;                       -Pero algo la tiene que haber asustado mucho, lo suficiente como para rechazar la plata que le doy por cada sesión.&lt;br /&gt;                       -Entiendo, ¿ y qué pensás hacer?&lt;br /&gt;                       -No sé, no quiero presionarla...&lt;br /&gt;                       -¿ Pero qué?&lt;br /&gt;                       -Pero tampoco quiero dejar la investigación como esta...&lt;br /&gt;                       -¿Vos decís darle más plata ?&lt;br /&gt;                       -No sé, realmente no sé, ¿ a vos que te parece?&lt;br /&gt;                       -Si confiás en la mina y creés que está asustada, no creo que sea el momento para presionarla con guita.&lt;br /&gt;                       -Pero la investigación se retrasará mucho...&lt;br /&gt;                       -La decisión es tuya, pero ya te dije, no me parece que sea conveniente presionarla.&lt;br /&gt;                       -Está bien, gracias, voy a seguir con la información que tengo hasta ahora, gracias de nuevo.&lt;br /&gt;                       -No, de nada.&lt;br /&gt;                       Se estrecharon las manos y Roque se puso de pie, rodeó el mostrador, volvió a colocarse su bufanda roja en torno al cuello y caminó  hacia la puerta. Agustín se incorporó y caminó hacia la sección dedicada a libros del siglo XIX, esperaba que estuviera ahí, entre las dos copias de "Las flores del Mal"; hacia un tiempo que lo había escondido allí pensando que iba a estar más seguro que en la biblioteca de su casa, ahora no estaba tan seguro. Sintió pánico cuando sus dedos tentaron la madera sin conseguir alcanzarlo, pero sólo fueron unos segundos: ahí estaba, tal cual lo había dejado, lo retiró del estante y lo observó en silencio durante unos segundos. ESBOZO DE UNA ARQUEOLOGÍA DE UBICUHÉN. El viejo había hablado de ese libro cuando se habían encontrado esa noche junto al riachuelo; Agustín entonces no se había sentido especialmente atraído por acceder a su lectura, pero unos meses después había estado muy atento a la clasificación de los libros que quincenalmente compraba Benito, y no tardó mucho en encontrar un ejemplar. Cuando concluyó la lectura del volumen sintió la necesidad de poner por escrito sus impresiones y experiencias, fijar de algún modo lo que sabía e intuía y tratar de organizar todo ese material en una estructura más o menos coherente, tarea que sabía forzosamente quedaría inconclusa porque no tenía la pretensión de incluir los elementos irracionales. Volvió a guardar el libro y tomó su cuaderno de notas. Leyó algunas líneas: 1. Todo lugar es la encarnación de una voluntad. 2. Todo lugar organiza la forma y tiempos de la vida. 3. La construcción de un lugar es siempre un combate de voluntades. 4.Un lugar es espacio, tiempo y acciones. 5. La libertad está condicionada por los lugares.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-5965027000474755055?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/5965027000474755055/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=5965027000474755055' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/5965027000474755055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/5965027000474755055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/02/23.html' title='23.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-4064501614729248779</id><published>2008-02-08T22:36:00.001-02:00</published><updated>2008-02-08T22:36:46.747-02:00</updated><title type='text'>22.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Agustín se levantó y puso otro leño en el hogar, el fuego comenzó a recuperar fuerza con entusiasmo, se sentó de nuevo en el sillón y trató de ordenar sus ideas. Sabía que tenía que hablar con Beatriz pero no se atrevía a llamarla, la desaparición de Sara y su supuesto asesinato habían hecho evidente la presencia del enemigo y su poder para manipular las instituciones.  Era necesario alejarse de Beatriz para no exponerla,  ella merecía una explicación sincera que no podía darle, y no se le ocurría ninguna excusa plausible. Los ojos, sus ojos viniendo de ningún lugar o de todos, inundando el mundo con su presencia, fundándolo; urgentes, demandantes. La evocación destacaba su ausencia, la revelaba como una verdad clara y distinta, la modelaba con sutil potencia.&lt;br /&gt;Agustín tropezó con una baldosa fuera de nivel, y por un par de segundos estuvo a punto de desplomarse, adelantó rápidamente su pierna derecha y recuperó el equilibrio; lo sorprendió encontrarse en la calle sin ser consciente de haber salido. Sonrió divertido y siguió caminando, subió por la escalera lateral del puente y se acodó sobre la baranda mirando hacia la estación; no necesita  sus ojos para ver lo anhelado: los ojos, las cejas oscuras y bien delineadas, el cabello castaño oscuro ondeado, la nariz fina y levemente respingada, los pómulos altos, los labios carnosos... Beatriz: ¿ sabrá ella guiarme por los Laberintos del Infierno? Sonrió irónico burlándose de sí mismo, encendió la pipa y dejó el tiempo escurrirse viendo cómo llegaban y partían los trenes.&lt;br /&gt;                       La conversación se desarrolla en registros variados, las palabras fluyen cargadas de sentidos que pierden ambigüedad a medida que el diálogo se desarrolla. Beatriz ha creído notar cierta tristeza en los ojos de Agustín no bien lo vio entrar; la charla aún no ha conseguido explicar la tristeza.&lt;br /&gt;                       Un sabor lejano: el frío de una temprana mañana de invierno en un patio de cemento gris bajo un cielo azul que empieza a aclararse, apenas una mirada basta para apaciguar la ansiedad que irradiaba su ausencia. Intensidad del momento que lo impregna de memoria, añoranza futura graciosamente urdida, el eterno retorno se frustra en círculos imperfectos o en presencias antiguas que memoran antiguas. Beatriz perdida en tormentas parcialmente redimidas, Beatriz recobrada en regreso de nombre diferente, infancia mustia germinando en fuego.&lt;br /&gt;                       La sonrisa nace en los ojos, sigue en los labios y gana el resto del rostro, sus brazos rodeándome en un abrazo largamente anhelado, el perfume de su pelo, el tacto de su piel.&lt;br /&gt;                       -¿ Y te sentís mejor ahora? -preguntó Beatriz.&lt;br /&gt;                       -Claro que sí, pero no era para tanto.&lt;br /&gt;                       -Yo te abracé, dejame a mi juzgarlo.&lt;br /&gt;                       -Si es así...&lt;br /&gt;                       Luego de un momento, Beatriz se apartó.&lt;br /&gt;                       -¿ Y ya pensaste qué vas a hacer si te exigen la parte de la librería?&lt;br /&gt;                       -¿Y esa pregunta a qué viene?&lt;br /&gt;                       -A que si la librería no sigue, seguramente me sentiré peor...&lt;br /&gt;                       -En ese caso, hipoteco mi parte y con el crédito les pago las partes que les corresponden...&lt;br /&gt;                       -Parece lógico y después tendremos que trabajar duro para levantar la hipoteca...&lt;br /&gt;                        -Claro. Va a ser difícil pero lo conseguiremos...&lt;br /&gt;                       Agustín se quedó pensativo durante unos segundos.&lt;br /&gt;                       -¿ Qué estás pensando?&lt;br /&gt;                       -Estaba pensando si el empeño de tu familia por liquidar la librería es solamente algo comercial o hay otra cosa...&lt;br /&gt;                       Beatriz apoyó las manos sobre el mostrador y se dedicó a observarlas minuciosamente, luego dijo- Puede ser que haya algo más... uno de mis tíos estuvo metido en el asunto del complejo de Viviendas Populares...&lt;br /&gt;                       -¿ La estafa?&lt;br /&gt;                       -Exactamente, mi tío Luis formaba parte del Directorio, la justicia investigó si había un vaciamiento empresarial pero determinó que sólo había sido una inversión improductiva... fallas en la planificación o algo así...&lt;br /&gt;                       Bloques verticales de concreto rodeados por alambre tejido, enmarcados por pastizales y montañas de basura.&lt;br /&gt;                       - ... de todos modos para Benito mi tío había realizado una estafa y no lo perdonó...&lt;br /&gt;                       -Lindo quilombo familiar.&lt;br /&gt;                       -Sí, y lo peor de todo fue que todos los hermanos se unieron y Benito quedó aislado.&lt;br /&gt;                       -Y vos te pusiste del lado de tu abuelo.&lt;br /&gt;                       -No, yo era muy chica para tomar partido, pero siempre estuve cerca de Benito y con el tiempo supe que él tenía razón... de todos modos no fue la primera ni la última vez que mi tío estuvo metido en una cuestión turbia...&lt;br /&gt;                       -No debés tener una relación fácil con tu familia...&lt;br /&gt;                       -No, de hecho casi no la tengo... lo que soluciona unas cuantas cosas..., ¿ y vos?&lt;br /&gt;                       -Soy hijo único y mis viejos murieron cuando yo tenía diecinueve...&lt;br /&gt;                       -Qué triste.&lt;br /&gt;                       -Tengo un buen recuerdo de ellos, no sé, trato de no pensar demasiado en ellos...&lt;br /&gt;                       -Cada uno tiene sus  formas de protegerse...&lt;br /&gt;                       -Sí, supongo que sí... ¿ y cuál es la tuya?&lt;br /&gt;                       -Recordar ciertas cosas... -respondió Beatriz ambiguamente, Agustín se contuvo para no preguntar, pero ella se dio cuenta de su interés- Nunca  se lo dije a nadie...&lt;br /&gt;                       -No tenés obligación...&lt;br /&gt;                       -Ya sé que no la tengo... pero tal vez sea el momento de contarlo...&lt;br /&gt;                       -Contámelo.&lt;br /&gt;                       -Soy la hija menor de una familia con tres varones, la preferida de papá ,claro, la nenita consentida...&lt;br /&gt;                       -Eso te debe haber traído tus ventajas...&lt;br /&gt;                       -No creas, las exigencias y el control las anulaban hasta que en la adolescencia se convirtió en una pesadilla, mi viejo se convirtió en un obsesivo de mis horarios, de mis amistades, especialmente de los chicos... trataba de estar siempre cerca de mí cuando hablaba por teléfono o lo escuchaba levantar  otro teléfono en la línea para oír... era insoportable, yo vivía mintiéndole constantemente para que me dejara en paz... pero era cada vez peor, entonces me harté, creo que me volví loca... para esa época yo salía con un chico, era agradable pero no puedo decir que estuviera enamorada de él, pobre pibe, casi lo obligué a tener relaciones conmigo, pensaba que si conseguía que mi padre se enterara de  toda la mortificación que me producía se volvería contra él, una estupidez, claro, pero pensé que era la única forma de liberarme, en seis meses salí con cinco pibes y con todos ellos tuve relaciones, y sé que mi viejo se enteró, yo hice que se enterara... pero eso no cambió casi nada, simplemente ignoro lo que sabía y siguió actuando como antes, como si su actitud fuera tan fuerte y estuviera tan fundada que nada podía cambiarla... como si su obsesión por mí fuera elástica, pegajosa... pensé en suicidarme un par de veces pero nunca con mucha seriedad... cuando pude me fui de mi casa... y nada, él nunca cambió... nunca... -Beatriz comenzó a llorar  y fue el tiempo de que Agustín la abrazara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-4064501614729248779?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/4064501614729248779/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=4064501614729248779' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/4064501614729248779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/4064501614729248779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/02/22.html' title='22.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-1519072113490374657</id><published>2008-02-06T23:21:00.000-02:00</published><updated>2008-02-06T23:22:43.397-02:00</updated><title type='text'>21.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Estacionó el auto frente al local y entró caminando con lentitud, sintiendo en la planta de los pies, en las pantorrillas y muslos cada paso que daba, como si la gravedad terrestre hubiera aumentado. Me desplazo en cámara lenta, puedo ver los detalles: el rostro con los anteojos bifocales en la punta de la nariz, posición indicada para lo que él considera su expresión de serenidad, los cabellos ondeados  y canosos impecablemente peinados hacia atrás, el traje gris y la austera corbata anudada a la perfección, la mano derecha cerrada sobre el pie de una copa de agua, el diario desplegado en la sección de deportes sobre la mesa. Simula que no me ve pero yo sé que él sabe que me estoy acercando,  pero no levantará la vista hasta que  yo salude.&lt;br /&gt;-Hola, papá.&lt;br /&gt;-Hola, ya estás aquí, veo que mejoraste tu puntualidad.&lt;br /&gt;Me siento frente a él, y apoyo los antebrazos sobre la mesa, sé que detrás de su aparente elogio hay una crítica, demasiados años  me avalan.&lt;br /&gt;-¿ Cómo estás?&lt;br /&gt;-Bien, acabo de entregar un informe en el departamento.&lt;br /&gt;-¿ Y cómo va eso?&lt;br /&gt;-Bien, ya te dije, estoy segura de que me van a renovar la beca...&lt;br /&gt;-O sea que seguís pensando en hacer una carrera ahí.&lt;br /&gt;-Sí, papá y pensé que el asunto ya había quedado suficientemente claro...&lt;br /&gt;-Está bien, está bien, vos sabés lo que hacés, ¿ comemos?&lt;br /&gt;-Yo ya almorcé, gracias. Y no quiero parecer ansiosa pero, ¿ para qué me citaste aquí?&lt;br /&gt;-Es sobre la librería.&lt;br /&gt;-Me lo imaginaba.&lt;br /&gt;-Tenés que entender que no es rentable mantenerla en funcionamiento, podrías obtener mucho más dinero vendiéndola...&lt;br /&gt;-Papá, a veces creo que no escuchás cuando hablo, ya te dije que Benito no instaló la librería con un objetivo comercial, y además no necesitás que yo te lo diga, vos bien lo sabés...&lt;br /&gt;-¿ Y para vos qué es, por qué te interesa tanto?&lt;br /&gt;-Si Benito pensó que la existencia de la librería era necesaria, no tengo por qué contradecirlo, él sabía que yo compartía su pensamiento y por eso me designó heredera mayoritaria.&lt;br /&gt;-Vos solamente buscás rebelarte contra mí y Benito te dio un instrumento para hacerlo.&lt;br /&gt;-Te recuerdo que Benito era tu padre.&lt;br /&gt;-No necesitás recordármelo...&lt;br /&gt;-Pensé que era necesario,  tenés una marcada tendencia al olvido...&lt;br /&gt;-¿ Así que no vas a cambiar de opinión respecto a la librería?&lt;br /&gt;-No, papá y es inútil que continuemos esta conversación, chau, decile a mamá que la voy a llamar.&lt;br /&gt;Odio sentir este odio... odio sentir este odio y estas putas lágrimas. Esta es mi nena, ¿preciosa, no? Su maldito orgullo paterno, su amor condicionado a mi obediencia... la única nena, y es tan linda y tan inteligente, claro que últimamente se ha puesto un poco rebelde, exactamente desde el momento en que se dio cuenta de que era una persona y no la muñequita de papá.&lt;br /&gt;Camina alejándose rápidamente de la mesa donde queda aquel hombre que no termina de entender lo que pasa, ignorante de los hechos que fundaron la escena precedente, un hombre que desde su ambición, prejuicios, confusión e ira,  cree amar a su hija; coágulos de alegrías pasadas no hacen más que potenciar su desconcierto. Pasan unos minutos y consigue aclarar su mente y prever que todo el episodio será  superado cuando su hija adquiera el orden de prioridades propio de la madurez; sonríe para sí, eleva su mano derecha en un gesto de llamada a la camarera, y se regocija pensando en los placeres que le brindará su tardío  y anhelado almuerzo.&lt;br /&gt;Beatriz consigue llegar al auto y entrar antes de liberarse y llorar abiertamente con las manos aferradas al volante, pasados unos minutos consigue calmarse. Conduce hasta la librería y le sorprende encontrarla cerrada, un día magnífico piensa y sonríe con amargura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-1519072113490374657?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/1519072113490374657/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=1519072113490374657' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1519072113490374657'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1519072113490374657'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/02/21.html' title='21.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-9196161929038459792</id><published>2008-02-05T19:54:00.000-02:00</published><updated>2008-02-05T19:56:31.021-02:00</updated><title type='text'>20.</title><content type='html'>Sueño sobre sueño, esquema multiforme de los actos y el recuerdo... las seis y media, ya debería haber sonado el despertador, debe haber soñado y no quise escucharlo. Sábanas escurriéndose alisando el camisón, calidez de las pantuflas y del saco de lana que se echa sobre la espalda, breve recorrido, alivio cuando consigue llegar al baño y orinar. Ojeras marcadas, párpados hinchados, presencia de la noche que persiste. El agua fría la sobresalta y estimula, se recoge el cabello ondeado en la nuca con una banda elástica pero no se peina. Odia ese rostro temprano, ese rostro que se niega a asumir como propio, ese rostro que le es extraño, premonitorio, como si le mostrara el que llegará a ser con el futuro avanzando impiadoso. Huye del espejo y camina hacia la cocina, mientras camina Agustín, ¿ qué estará  haciendo? Hay  algo raro en él, parece siempre en guardia, como si le fuera imposible dejarse llevar por lo que siente, anclado en un lugar que sólo él conoce. La pava silbó con urgencia, vertió el agua hirviendo en la taza y vio como las emanaciones del saquito teñían el agua de un rojo violáceo. Se sentó a la mesa y bebió muy lentamente un sorbo de la amarga infusión. Tantas cosas por hacer y tan pocas ganas, basta de boludeces, tengo que llamarlo y avisarle que hoy no puedo ir, va a pensar que soy una pendeja caprichosa pero no me importa, no quiero verlo hoy... o sí, no sé. Se paró y abrió la ventana de la cocina, el día comenzaba y en el tejado del chalet de enfrente la escarcha brillaba a los primeros rayos del sol. Una clara mañana de invierno, una claridad que siempre se me escapa... ojalá Benito estuviera aquí... deseo inútil, la muerte no acepta apelaciones... él fue el único que confió en mí, el único. Se quedó un momento parada frente a la ventana, sumida en una ensoñación sin palabras, recorrida por corrientes subterráneas que era incapaz de manejar. Cuando volvió a ser consciente de su cuerpo decidió ducharse, un largo baño caliente que la liberara de toda pesadez.&lt;br /&gt;           La conversación con Agustín la liberó parcialmente de la culpa por dejarlo solo en la librería, luego encendió la computadora y comenzó a trabajar en el informe que tenía que entregar por la tarde: y era realmente difícil elaborar un texto más o menos coherente sobre aquellos ambiguos y disímiles restos del pasado; claro que para amalgamarlos contaba con un arsenal de teorías e hipótesis producto de su  formación académica.&lt;br /&gt;Al mediodía dejó de escribir, fue hasta la cocina y se preparó una sopa instantánea que acompañó con una tostada, luego bebió un vaso de agua mineral; estaba siguiendo una dieta estricta y pensaba que esta vez iba a tener la fuerza de voluntad necesaria para mantenerla,  el hambre que experimentaba a media tarde no había conseguido hacerla claudicar.&lt;br /&gt;Salió de la casa y condujo hasta el edificio de la facultad: un imponente monumento que databa de los primeros años de Ubicuhén, cuando el esfuerzo por demostrar poder y respetabilidad habían sido más que evidentes, estaba construido en un neoclásico abundante en columnas, dinteles, frontis y escalinatas, pero, de todos modos, Beatriz, a duras penas podía alejar la idea de la técnica de decoración de tortas cuando lo admiraba. Tenía algunos agregados modernos con vistosos ladrillos a la vista pero incapaces de competir con la majestuosidad de la construcción antigua.&lt;br /&gt;Subió las escaleras exteriores, atravesó el portal y en unos minutos estuvo frente a la puerta vidriada: Departamento de Arqueología. Entró y se encontró en un recinto rectangular iluminado poderosamente por la luz solar que ingresaba a través de una ventana en la pared opuesta. Sentado a un escritorio de madera laqueada, frente al monitor de una computadora, un hombre joven, alto y delgado, que parecía desparramado sobre la silla ergonométrica. Apartó la vista del monitor cuando la oyó entrar, y la miró a través de los gruesos cristales de sus anteojos, sonrió con ironìa y dijo- Hola, hola, parece que estuviste trabajando duro.&lt;br /&gt;-Acostumbro cumplir con lo que digo, ¿ y vos cómo andás?, ¿ por casualidad trabajando?&lt;br /&gt;-Es que soy un perfeccionista, siempre encuentro algún detalle que pulir.&lt;br /&gt;-Cada uno tiene su forma de trabajar, ¿ vino la directora ya?&lt;br /&gt;-No, todavía no apareció, ¿ la vas a esperar?&lt;br /&gt;-No puedo, así que te voy a dejar el informe...&lt;br /&gt;-Dejámelo, que no bien llegue se lo entrego.&lt;br /&gt;-Bueno, te veo, chau.&lt;br /&gt;Beatriz dejó el informe sobre el escritorio y se fue; sabía que aquel triste individuo comenzaría a leerlo cuando ella se alejara para informarse de sus resultados y ver si podía aprovecharlos. Durante años había competido con ella y sufrido por no conseguir aventajarla en sus calificaciones; debía ser duro para èl competir con una mujer y saber que perdía.&lt;br /&gt;Dejó el edificio de la facultad y se subió al auto, bien, ahora venía lo más difícil, esa reunión de la que preveía el planteo pero no el desenlace, ese conflicto que no terminaba de resolverse, y que tal vez nunca se resolviera. Mientras manejaba resuelta por las calles de la ciudad hacia el restaurant comenzó a experimentar una pesadez cada vez más intensa: la brillante estudiante y competente investigadora se convertía inexorablemente en una contendiente pusilánime ante la perspectiva de discutir con el padre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-9196161929038459792?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/9196161929038459792/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=9196161929038459792' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/9196161929038459792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/9196161929038459792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/02/20.html' title='20.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-1824134053289932951</id><published>2008-02-04T23:20:00.000-02:00</published><updated>2008-02-04T23:23:46.765-02:00</updated><title type='text'>19.</title><content type='html'>Agustín lamentó su excesiva prudencia no bien despertó solo en su casa, lo avergonzaba la forma en que se había despedido de Beatriz sin hacer el menor intento por convencerla para que pasaran la noche juntos. Lo que más le molestaba era no saber si había sido prudencia o meramente cobardía, esperaba tener alguna oportunidad para esclarecerlo. Se incorporó lentamente, se puso de pie, tomo ropa limpia, una toalla y fue al baño. El agua de la ducha lo distendió pero no consiguió aclarar sus ideas, pasó toda la mañana sin decidir qué hacer, Beatriz  lo  llamó  a la diez diciéndole que ese día no podría concurrir,  y no le fue difícil inferir que estaba molesta.&lt;br /&gt;Por la tarde se entretuvo con unos clientes que, afortunadamente, compraron sin decir boludeces ni  hacer preguntas delirantes, a las siete cerró el local y fue a la casa de Sara.&lt;br /&gt;Sara lo recibió sin demasiado entusiasmo y Agustín comenzó a arrepentirse de haber ido a verla, pero se dijo que tal vez era simplemente su impresión; trató entonces de iniciar una conversación más o menos interesante con ella, intento que fracasó ante sus lacónicas respuestas. Finalmente Agustín arguyó una obligación urgente y anunció que se iba.&lt;br /&gt;-No te vayas&lt;br /&gt;-Es que  es urgente.&lt;br /&gt;-Dale.&lt;br /&gt;-Mirá, no tuve un día fácil, vine a verte para ver como andabas e invitarte a cenar...&lt;br /&gt;-¿ Qué, tu amiguita no está disponible hoy?&lt;br /&gt;Agustín la miró sorprendido durante unos segundos, luego caminó hacia la puerta.&lt;br /&gt;-No, Agustín, no te vayas, disculpame.&lt;br /&gt;-No se qué te pasa, Sara, y no sé si quiero averiguarlo.&lt;br /&gt;-Nada, perdoname, me desubiqué.&lt;br /&gt;-Vos suponés que las cosas cambiaron...&lt;br /&gt;-Vamos, Agustín, me vas a decir que no te pasa nada con tu patroncita.&lt;br /&gt;-Yo...&lt;br /&gt;-No, está bien, no me digas nada...&lt;br /&gt;Agustín admitió que era muy difícil decir algo que no la hiriera. La miró en silencio durante unos segundos y salió del departamento, caminó rápidamente tratando de agotar con el esfuerzo físico su confusión. La actitud de Sara lo había sorprendido, la relación había permanecido en un agradable status quo por más de tres años y nada le había hecho prever que podía sufrir modificación alguna; qué ciego había estado, el adormecimiento había sido una estación demasiado larga, la restricción del horizonte lo había mecido como una hipnótica canción de cuna. Le había faltado el temple que el viejo, años atrás en el muelle junto al podrido riacho, había creído ver en él. Se sentía indefenso e inútil, incapaz de orientar su acción; entró a un bar y retomó una práctica que había creído descartar en un tiempo que se le antojaba remoto: la discusión intensa con una botella de vodka. Tuvo que tomar un taxi para poder regresar a su casa, consiguió abrir las cerraduras correspondientes con un gran esfuerzo y se echó vestido sobre la cama.&lt;br /&gt;Lo despertaron unos golpes en la puerta exterior y el chirrido estridente del timbre, se levantó como pudo, puteando y preguntándose quién podía tener tanta urgencia a una hora tan temprana, salió y allí estaban. Uno vestía un correcto traje gris y otro lucía su uniforme azul de botones dorados con innegable orgullo, ambos lo miraban con severidad. El que vestía de civil preguntó- ¿ Es usted Agustín...?&lt;br /&gt;-Sí, soy yo.&lt;br /&gt;-Tendrá que acompañarnos.&lt;br /&gt;-¿ Por qué motivo?&lt;br /&gt;-No estoy autorizado a decírselo&lt;br /&gt;-Entonces es sencillo, vuelvan por donde vinieron y si quieren que los acompañe vuelvan con una orden judicial. –Agustín no supo si fue el malhumor, el hartazgo, la resaca o un repentino brote de valor lo que lo hizo responder de esa forma. Aquel intento de rebelión tuvo un resultado nulo. porque en una maniobra habilísima el policía de uniforme le torció el brazo derecho a su espalda, luego lo esposaron, lo condujeron hasta el automóvil y lo acomodaron en el asiento trasero.&lt;br /&gt;-¿ Puedo saber al menos dónde me llevan?&lt;br /&gt;-A la comisaría primera.&lt;br /&gt;El trayecto no duró más de diez minutos, aunque Agustín pensó que lo podían haber hecho más rápido caminando; lo hicieron bajar y lo escoltaron hasta el interior de un edificio de dos plantas; en un vestíbulo sombrío el policía de civil lo presentó a un hombre de uniforme que estaba sentado detrás de un escritorio de madera oscura, que anotó su nombre e indicó “ Calabozo cinco”.&lt;br /&gt;           -Bien, lo dejo bajo su  responsabilidad.&lt;br /&gt;           -Perfecto, firme aquí y compruebe si la hora está bien.&lt;br /&gt;                       Agustín se divertía con la evidente complacencia que experimentaban los dos hombres al ejercitar esa práctica burocrática que lo reducía al nivel de un objeto, de una encomienda que debía ser resguardada. Dos agentes lo condujeron a través de un corredor pintado de gris que olía a desinfectante, al menos no huele a mierda y orín, se dijo. Todos los calabozos del sector estaban desocupados.&lt;br /&gt;           -Sus manos, por favor –le pidió educadamente uno de los guardias, y le quitó las esposas, el otro, en tanto, abrió la puerta del calabozo. Ambos actuaban con frialdad e indiferencia, sin animosidad alguna; esa actitud tranquilizó a Agustín y lo ayudó a acomodarse a su nueva situación. Se sentó en el camastro que estaba adosado a la pared, sintió ganas de fumar pero no le habían dejado llevar ninguna de sus pertenencias; se sintió más confundido que irritado. El delito del que se lo acusaba debía ser grave, sólo eso justificaba la severidad con que había sido tratado, decidió recostarse y reflexionar. El enemigo podía estar detrás de aquella acción, pero no podía dejar de lado la frecuente torpeza de las autoridades de Ubicuhén, la incapacidad manifiesta que mostraba en todos los órdenes. Avanzar en especulaciones sin sustento no servía de nada, sin darse cuenta cayó en un sueño profundo; lo despertó el sonido de la llave en la cerradura; un guardia muy joven y que parecía absolutamente compenetrado de su papel, anunció-Hora de interrogatorio –y le hizo una seña con el caño de un revolver 38 para que saliera de la celda, Agustín obedeció y el guardia le indicó de la misma forma que caminara hacia la puerta que estaba al final del pasillo. Cuando llegaron allí, el guardia oprimió un botón y se oyó el chirrido de una alarma lejana, un zumbido eléctrico acompañó el desplazamiento de la puerta hacia la derecha: en el interior, una mesa, un par de sillas a cada lado y una potente lamparita que pendía del techo derramando en el recinto una claridad afantasmada. En  la silla de la derecha estaba sentado un hombre delgado y cuarentón, de pelo gris cortado al rape que fumaba un cigarrillo. El hombre dijo- Por favor, siéntese –y luego, dirigiéndose al guardia- Puede retirarse.&lt;br /&gt;                       -Señor, tengo orden estricta de permanecer aquí durante los interrogatorios.&lt;br /&gt;                       -Puede retirarse, Hernández. –la voz del hombre estaba cargada con una amenaza implícita, el joven lo entendió inmediatamente y se fue.&lt;br /&gt;           -¿ Sabe por qué está aquí?&lt;br /&gt;           -No tengo la más remota idea.&lt;br /&gt;           -Bueno, no pensé que lo admitiría de buenas a primeras...&lt;br /&gt;                       -Seguramente usted está mejor informado, no tengo apuro...&lt;br /&gt;El tipo se echó hacia atrás en la silla, dirigió una mirada al                                cielorraso , suspiró y volvió a fijarla en Agustín-Debo admitir que es usted un tipo frío.&lt;br /&gt;-No sé, creo que lo mío ahora sólo pasa por la ignorancia.&lt;br /&gt;                       El hombre sacó un atado de cigarrillos del bolsillo del saco, y se lo ofreció a Agustín, tomo uno y el oficial lo encendió– Gracias.&lt;br /&gt;           -De nada, estoy tratando de dejarlo... pero no tengo mucha fuerza de voluntad que digamos.&lt;br /&gt;                       Agustín fumó apaciblemente mientras sentía la mirada del hombre sobre él, lasitud, abandono en el curso de lo contingente, ommmmm.&lt;br /&gt;           El hombre se presentó- Soy Ferreira, oficial investigador.&lt;br /&gt;           -Mucho gusto, usted ya sabe quién soy, no veo la necesidad de presentarme.&lt;br /&gt;           -Es mi trabajo.&lt;br /&gt;           -Pocos pueden estar completamente satisfechos con sus ocupaciones.&lt;br /&gt;           -¿ Y usted, está satisfecho?&lt;br /&gt;           -Siempre me gustaron los libros, así que no puedo quejarme.&lt;br /&gt;                       -No creo que gane demasiado.&lt;br /&gt;                       -No soy ambicioso.&lt;br /&gt;                       -Tiene suerte de no estar casado.&lt;br /&gt;                       -Tengo suerte.&lt;br /&gt;                       -Y ahora, que estamos un poco más distendidos, ¿ puede decirme que hizo usted ayer por la tarde?&lt;br /&gt;                       -Trabajé en la librería hasta las siete y después fui hasta la casa de una amiga, estuve con ella un rato, salí y  estuve hasta tarde en un boliche del centro.&lt;br /&gt;                       -¿ Cuál es el nombre de su amiga?&lt;br /&gt;                       -Sara...&lt;br /&gt;                       -¿ Y a qué hora la dejó?&lt;br /&gt;                       -A las ocho y cuarto más o menos.&lt;br /&gt;           -¿ Cómo estaba cuando la dejó?&lt;br /&gt;           -Bien.&lt;br /&gt;           -¿ Está seguro?&lt;br /&gt;                       -Sí, absolutamente, ¿ Por qué me lo pregunta?&lt;br /&gt;-¿ No lo sabe?&lt;br /&gt;           -No, no lo sé.&lt;br /&gt;                       -Ayer ,a eso de las nueve y cuarto se escucharon gritos y golpes en el departamento de su amiga, una comisión policial fue al lugar, llamó sin que nadie contestara y entró en el departamento. Encontró muebles rotos, manchas de sangre en el piso y las paredes pero ningún rastro de la mujer, no fue difícil averiguar que usted había estado allí.&lt;br /&gt;           Agustín hizo un gran esfuerzo por mantenerse calmo y apoyó ambas manos sobre la mesa para evitar que se notara el temblor que comenzaba a experimentar. – Lo que me convierte en sospechoso de...&lt;br /&gt;Asesinato, secuestro tal vez, ¿ dónde fue después de dejar el departamento?&lt;br /&gt;                       -Ya se lo dije, a un bar.&lt;br /&gt;           -Nombre.&lt;br /&gt;           -Fénix.&lt;br /&gt;                       -¿ Hasta qué hora permaneció allí?&lt;br /&gt;                       -Hasta las once y media más o menos.&lt;br /&gt;                       -¿ Y después?&lt;br /&gt;           -Pedí un taxi y volví a casa.&lt;br /&gt;                        -¿Tuvieron una discusión?&lt;br /&gt;           -No, para nada.&lt;br /&gt;           -¿ Y entonces por qué se fue a beber solo luego de verla?&lt;br /&gt;           -Nuestra conversación no fue muy divertida.&lt;br /&gt;                       -¿ Qué relación tiene con ella?&lt;br /&gt;                       -Ya le dije, somos amigos.&lt;br /&gt;-¿ Y ella también lo entiende así?&lt;br /&gt;           -Claro.&lt;br /&gt;-No parece muy seguro.&lt;br /&gt;                       -Sería un gesto de soberbia suponer que uno está completamente seguro sobre lo que siente otra persona.&lt;br /&gt;           -Claro, claro; ¿ sabe si últimamente estaba saliendo con alguien?&lt;br /&gt;                       -Nunca me dio nombres, supongo que sí...&lt;br /&gt;           -¿ Así que no me puede dar ningún nombre?&lt;br /&gt;           -No, lo lamento.&lt;br /&gt;-Yo también, porque va a permanecer demorado hasta que sepamos más sobre el asunto.&lt;br /&gt;                       Entonces el joven guardia pidió permiso para ingresar, el permiso le fue otorgado y caminó hasta Ferreira con un papel en sus manos, luego pidió permiso y se retiró. Agustín vio como el rostro del policía empalidecía mientras leía la nota, para concluir la lectura golpeando su puño contra la mesa.&lt;br /&gt;                       -¿ Qué pasa?&lt;br /&gt;           -No sé, no lo entiendo –dijo Ferreira angustiado- Esto no tiene sentido...&lt;br /&gt;-¿ Pero qué es?&lt;br /&gt;           -En este informe me indican que hoy a la mañana una comisión de peritos fue al departamento de Sara.&lt;br /&gt;                       -¿ No es lo habitual?&lt;br /&gt;           -Claro, pero encontraron el departamento perfectamente limpio sin rastros de violencia ni rotura alguna.&lt;br /&gt;           -Raro  –comentó Agustín suponiendo que todo el episodio había sido una brillante jugada del enemigo para demostrar su poder. - ¿ Y Sara?&lt;br /&gt;                       -Eso es también extraño, volvió a su departamento sana y salva mientras la comisión estaba en el departamento, dijo que había pasado la noche con un amigo, y la información fue corroborada... así que, está en libertad... no tengo motivos para demorarlo, ... pero no crea que va a zafar tan fácilmente de esto...&lt;br /&gt;           -Lo sé. -admitió Agustín con amargura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-1824134053289932951?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/1824134053289932951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=1824134053289932951' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1824134053289932951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1824134053289932951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/02/19.html' title='19.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-5360408599599588949</id><published>2008-02-04T14:49:00.000-02:00</published><updated>2008-02-04T14:51:33.862-02:00</updated><title type='text'>18.</title><content type='html'>Subió a un vagón roñoso, apenas iluminado, habitado por algunos viajeros nocturnos de aspecto cansino. Se sentó junto a una ventana, y a través del vidrio mugriento vio como el paisaje comenzaba a desplazarse hacia atrás, lentamente al principio con más velocidad a medida que el tiempo avanzaba. Luces alargándose, ventanas abiertas a la noche, el ritmo de la marcha comenzó a adormecerlo. Cuando despertó, el tren se había detenido, y sintió una extrañeza que no pudo explicar por unos segundos, luego la explicación apareció con contundencia: el silencio era absoluto, imposible. Un tren detenido en una estación del suburbio de la ciudad no podía ser tan silencioso, algo debía escucharse; el motor diesel de la locomotora, las voces de los pasajeros, al menos un ronquido. Se puso de pie y recorrió el vagón, desierto, paso al otro y lo mismo, así hasta llegar a la máquina; bajó al andén en ruinas, el resplandor lunar evitó que tropezara con los escombros, fijó su vista en la ventanilla de la máquina. La visión lo sumió en un estado que era una mezcla de desconcierto y pánico; cuando recuperó su algo alicaída lucidez, el tren había  reemprendido ya su marcha, de todos modos ya no podía subir de nuevo después de lo que había visto. Abruptamente su infancia volvió con el recuerdo de viejas películas en blanco y negro actuadas por Lon Chaney, se negaba a creerlo pero era lo que había visto: un licántropo conducía la máquina de aquel convoy.&lt;br /&gt;           Se quedó inmóvil en el andén viendo cómo se alejaba y preguntándose a dónde se dirigía, luego caminó entre los escombros pensando cómo haría para salir de la derruida estación. Estaba elevada unos veinte metros sobre el nivel de las calles circundantes y unos cien metros al norte estaba el puente que llevaba las vías por encima del riacho. La luz de la luna era suficiente como para caminar sin tropezarse pero escasa para darle el valor que necesitaba para descender por una escalera que suponía en ruinas, sacó el encendedor del bolsillo de la campera, graduó la válvula de gas al máximo y lo prendió, lo protegió con su mano  izquierda y avanzó hacia el hueco. Avistó el frigorífico abandonado que con su masa oscura y silenciosa presidía el lugar con  ominosa potencia, hacia la izquierda la luna se reflejaba sobre las pútridas aguas del riacho. La patria de la desolación, pensó con una tonalidad poética a la que probablemente no era ajena la ingesta de alcohol. Tomó valor y comenzó a bajar, la acción fue mucho más sencilla de lo que había sospechado y sólo tropezó un par de veces antes de llegar a la base; apagó el encendedor y suspiró aliviado. Ahora tenía que caminar unas cuadras para rodear el frigorífico y llegar a la avenida, allí podía tomar un taxi y regresar a su casa. Fin de la aventura, regreso a la normalidad. ¿ Què normalidad? Caminó hacia la izquierda, hacia el riacho. A lo lejos se oía el motor de los autos que pasaban por la avenida, en el ámbito próximo a él únicamente el sonido leve de sus pisadas sobre el pavimento húmedo y agrietado; marchaba por la calle que corría  entre el alambre tejido que circundaba el frigorífico y el terraplén del ferrocarril, y terminaba en unas escaleras que descendían hacia un muelle de concreto. Entonces vio al Aguila II agonizando con su espalda sobre el lecho barroso, perdiendo día a día las formas que lo habían justificado a manos de la implacable corrosión. Agustín se sentó en la cima de la escalera y contempló el nocturno paisaje, el olor era bastante más soportable de lo previsto, tal vez por el viento que soplaba fuerte desde el sur. Encendió un cigarrillo y le dio una pitada, entonces escuchó la voz.&lt;br /&gt;                       -Vivimos entre las ruinas...&lt;br /&gt;                       Agustín se volvió  lentamente hacia el emisor de las palabras, era un viejo alto y delgado impecablemente vestido con un traje negro.&lt;br /&gt;                       -Buenas noches&lt;br /&gt;                       -Buenas noches... como decía, vivimos entre las ruinas.&lt;br /&gt;                       -Yo soy una ruina.&lt;br /&gt;                       -¿ Puedo sentarme?&lt;br /&gt;                       -Sí, cómo no, es un lugar público.&lt;br /&gt;                       -Gracias&lt;br /&gt;                       El viejo se sentó en el escalón junto a Agustín.&lt;br /&gt;                       -¿ Cómo era eso de las ruinas?&lt;br /&gt;                       -Dije que vivimos entre las ruinas.&lt;br /&gt;                       -Yo creo que somos las ruinas, las ruinas de un lujo que nunca llegó a ser...&lt;br /&gt;                       -Por ahí es el lugar el que lo lleva a pensar de esa forma...&lt;br /&gt;                       -Este lugar tiene el encanto de lo agotado, de lo definitivamente sin futuro, y es sincero, nada aquí intenta enmascarar su decadencia, el casco podrido de ese barco que debe haber muchas veces la travesía del Atlántico se muestra orgulloso de lo que fue sin pretensión de supervivencia alguna. Todo, el frigorífico, el muelle... es un lugar que ha tocado fondo, que sólo aspira a desaparecer, a extinguirse en silencio.&lt;br /&gt;                       -Es un buen lugar para empezar a ver... –comentó el viejo- Para evitar la confusión,  para escaparse de la opresión de lo evidente...&lt;br /&gt;                       -Lo evidente que no consigue agotar lo real.&lt;br /&gt;                       -Que apenas si muestra alguno de sus rostros. –continuó el viejo.&lt;br /&gt;                       Agustín encendió otro cigarrillo y pensó que la conversación tenía la misma levedad que el humo grisáceo que se elevaba en la noche. Tardó bastante en comprender su opacidad y peso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-5360408599599588949?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/5360408599599588949/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=5360408599599588949' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/5360408599599588949'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/5360408599599588949'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/02/18.html' title='18.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-7021054245323486000</id><published>2008-01-28T23:36:00.001-02:00</published><updated>2008-01-28T23:36:31.985-02:00</updated><title type='text'>17.</title><content type='html'>La noche multiplicaba sus sombras, la imprecisión de sus sentidos le impedía comprobar el grado de inestabilidad que experimentaba. El mareo parecía ser la estación de sus noches: el horizonte en el que buscaba aniquilar la angustia que lo consumía. Esa noche, una entre tantas, algo (no pudo definir qué) cambió mientras bebía la cuarta ginebra en uno de los bodegones más alegres de la zona portuaria, entre el humo de los cigarrillos, las risas de mujeres y hombres y la música estridente que se considera apropiada para convocar a la alegría. Le costó trabajo ponerse de pie, y ante la mirada interrogante de alguno de sus compañeros de viaje, a quien no pudo identificar, argumentó que necesitaba ir al baño; caminó tambaleándose entre las puteadas surgidas de los parroquianos a los que usó como punto de apoyo para mantener su equilibrio, pero no caminó hacia el baño si no hacia la puerta. No era la primera vez que se iba sin pagar, de modo que ni siquiera ese escrúpulo lo hizo revisar su decisión.  La noche era fría y había una resplandeciente luna llena que rielaba sobre el mar, un par de cuadras más  abajo la calle se diluía en la oscuridad del muelle, apenas desmentida por las luces de guardia en los barcos amarrados. Inspiró con profundidad y el aire frío quemó sus pulmones, y por un momento sintió que el mundo se desvanecía vertiginosamente; fueron sólo unos segundos pero al cabo tuvo conciencia de que estaba pensando. O al menos de que una idea que recién entonces comenzaba a distinguir, había pasado por su cabeza, algo así como “ las cosas tienen que cambiar”. Cerró la campera, levantó el cuello, buscó en los bolsillos del  pantalón y encontró algunos billetes.&lt;br /&gt;                       Caminó hasta la parada de taxis y se acercó al primero de la fila: el chofer dormía apoyado contra la ventanilla, Agustín golpeó sus nudillos contra el vidrio. El hombre, delgado, con el pelo escaso y una incipiente barba grisácea, abrió los ojos; luego levantó  su mano derecha y cuando fue visible para Agustín la agitó en un gesto negativo. Agustín  le mostró los billetes, y el chofer hizo un gesto de resignación, se enderezó en su asiento, y quitó la traba a la puerta trasera derecha.&lt;br /&gt;                       -Buenas noches&lt;br /&gt;                       -Buenas noches, ¿ a dónde?&lt;br /&gt;                       -A la estación de trenes.&lt;br /&gt;                       -¿ Todo bien?&lt;br /&gt;                       -Perfectamente.&lt;br /&gt;                       -Le pregunto porque más de una vez algún pasajero de por acá me termina vomitando la alfombra&lt;br /&gt;                       -No se preocupe, conmigo sus alfombras están a salvo, y presté atención, más de una vez fui conducido por un chofer de reflejos no muy atentos...&lt;br /&gt;                       -No es ese mi caso.&lt;br /&gt;                       -Me alegro.&lt;br /&gt;                        Ese diálogo canceló definitivamente las posibilidades de comunicación verbal entre los dos, que sólo se restableció fugazmente cuando Agustín preguntó por el importe del viaje.&lt;br /&gt;                       Atravesó la plaza desierta y entró a la estación, sobre una de las paredes de la boletería se exhibía el horario de servicios; había sido afortunado, el próximo tren hacia el norte pasaba en pocos minutos. Tengo suerte fue la forma de admitirse agraciado, claro que inmediatamente se preguntó por qué se consideraba afortunado ya que no tenía la más mínima idea de lo que iba a hacer luego de abordar el tren. Bueno, tampoco había tenido en claro por qué bebía y se había pasado una larga temporada haciéndolo. La pulsión ahora era tomar el tren hacia el norte y eso era suficiente, por lo menos tenía el atractivo de la novedad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-7021054245323486000?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/7021054245323486000/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=7021054245323486000' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/7021054245323486000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/7021054245323486000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/17.html' title='17.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-5092613190980950046</id><published>2008-01-25T21:00:00.000-02:00</published><updated>2008-01-25T21:01:04.381-02:00</updated><title type='text'>16.</title><content type='html'>La mirada de Beatriz atenta a él: imágenes de un sueño adolescente en el que un tren subterráneo era secuestrado por enanos, con un pasaje aterrorizado que, finalmente, desembarcaba en el paraíso.&lt;br /&gt;                       -Algo te pasa.&lt;br /&gt;                       -Me quedé enganchado con la discusión de Hugo.&lt;br /&gt;                       -¿ En serio? –preguntó Beatriz escéptica&lt;br /&gt;                       -Sí, ahora me doy cuenta que es como si hubiera escuchado los dos aspectos de una cuestión que no termino de resolver...&lt;br /&gt;                       Entonces acudió Berni- Hola, August, ¿cómo va?&lt;br /&gt;                       -Bien, todo bien,¿ y vos?&lt;br /&gt;                       -Bien, tenemos una noche tranquila, ¿ qué van a tomar?&lt;br /&gt;                       -Yo quiero un cortado doble. –dijo Beatriz.&lt;br /&gt;                       -A mí traeme lo de siempre, Berni.&lt;br /&gt;                       -Listo.&lt;br /&gt;                       -Parece macanudo. –comentó Beatriz.&lt;br /&gt;                       -Es un buen tipo.&lt;br /&gt;                       -Parece que te conoce bastante.&lt;br /&gt;                       -No más que a un cliente habitual...&lt;br /&gt;                       -Sos un tipo reservado.&lt;br /&gt;                       -Sí, no me parece muy divertido hablar de uno mismo.&lt;br /&gt;                       -Parece que tenemos cosas que ocultar...&lt;br /&gt;                       -No creas que muchas, no soy una persona tan interesante.&lt;br /&gt;                       -¿ Y ahora que pasa, un ataque de humildad?&lt;br /&gt;                       -No, en serio.&lt;br /&gt;                       -Te entiendo, a mí también me gusta más escuchar, y a propósito, ¿qué pasó?&lt;br /&gt;                       -¿ Qué pasó con qué?&lt;br /&gt;                       -Cuando salimos de la disco parecías muy divertido, y ahora, no sé, estás como ido...&lt;br /&gt;                       Entonces llegó Berni y dejó lo pedido: un cortado doble para Beatriz y un cortado doble y un cognac para Agustín.&lt;br /&gt;                       -¿ Y vos, qué pensás de la discusión?&lt;br /&gt;                       -No tengo una religión definida pero tampoco puedo decirte que sea una atea militante... sospecho que debe haber alguna trascendencia. –respondió  Beatriz.&lt;br /&gt;                       -Yo sospecho según el día.&lt;br /&gt;                       Beatriz dijo- Yo pensé que vos estabas más cerca de la posición de Hugo, porque supongo que estás al tanto de la investigación de Roque.&lt;br /&gt;                       -No entiendo, ¿ qué tiene que ver eso con Roque?&lt;br /&gt;                       -¿ No sabés que intenta hacer una investigación histórica tomando datos de sesiones espiritistas?&lt;br /&gt;                       -Sí, pero pensé que era un asunto reservado, ¿ vos cómo te enteraste?&lt;br /&gt;                       -No te olvidés que estudio Arqueología, y  el ambiente está lleno de chismosos.&lt;br /&gt;                       -Pensé que Roque era un tipo más inteligente, me parece que si sigue actuando así va a ser el payaso de la Universidad...&lt;br /&gt;                       -Bueno, no parece tener una formación científica muy ortodoxa que digamos...&lt;br /&gt;                       -No, no es eso, es que se le ocurren cosas poco usuales...&lt;br /&gt;                       -Y vos no lo desalentás...&lt;br /&gt;                       -Me parece que no tengo que meterme. Roque es solamente un conocido al que aprecio, nada más, además exceptuando la cuestión del espiritismo es bastante aburrido...&lt;br /&gt;                       -Sos duro, me asustas pensar que podés llegar a pensar de mí...&lt;br /&gt;                       -Todavía no tengo una opinión formada, pero te aseguro que bailás muy bien.&lt;br /&gt;                       -Gracias.&lt;br /&gt;                       Un hombre sentado en la barra le pidió el diario a Berni, y cuando este se lo alcanzó, Agustín pudo leer uno de los titulares: La guerra no termina. ¿ De nuevo un recordatorio o apenas una casualidad? Mejor no pensar en eso, mejor no pensar en eso, mejor no pensar en eso.&lt;br /&gt;                       -Hay una pregunta que quiero hacerte hace un rato y no me animo.&lt;br /&gt;                       -Animate.&lt;br /&gt;                       -¿ Estudiaste alguna carrera universitaria?&lt;br /&gt;                       -Me desilusionaste, pensé que iba a ser una pregunta más comprometedora...&lt;br /&gt;                       -Dale, ¿ sí o no?&lt;br /&gt;                       -Sí, pero nunca la concluí.&lt;br /&gt;                       -¿ Qué estudiabas?&lt;br /&gt;                       -Música, la Licenciatura en Composición y Armonía.&lt;br /&gt;                       -¿ Y por qué dejaste?&lt;br /&gt;                       -No sé, supongo que perdí la fe, aunque tal vez me di cuenta de que no tenía la disciplina necesaria... no sé. –Agustín sabe que describió un sentimiento o el recuerdo de un sentimiento que alguna vez fue real pero que no explica cabalmente el abandono.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-5092613190980950046?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/5092613190980950046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=5092613190980950046' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/5092613190980950046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/5092613190980950046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/16.html' title='16.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-8433563843310857025</id><published>2008-01-24T12:06:00.001-02:00</published><updated>2008-01-24T12:06:32.932-02:00</updated><title type='text'>15.</title><content type='html'>Roque caminó decidido hacia donde estaba Agustín no bien lo reconoció, iba acompañado de un hombre alto y obeso con la cabeza rapada vestido con una especie de quimono negro. A Roque no se le ocurrió en ningún momento que su aparición pudiera ser inoportuna, y, obviamente, ni se enteró del vano intento de ocultamiento de Agustín.&lt;br /&gt;                       -Hola, Agustín.&lt;br /&gt;                       -Roque, ¿ cómo estás?&lt;br /&gt;                       Roque saludó educadamente y presentó al hombre que lo acompañaba como Hugo, un músico excepcional que estaba al tanto de su proyecto; lo que obligó a Agustín a realizar el mismo ritual respecto a Beatriz.&lt;br /&gt;                       -Los invito a tomar una copa. –anunció decidido y generoso Roque.&lt;br /&gt;                       -No quisiera que...&lt;br /&gt;                       Sin ser demasiado consciente de sus acciones, (o intentando no serlo), Agustín se encontró sentado a la barra junto a Beatriz, Roque a la izquierda y Hugo un poco más allá. Cada uno tenía frente a sí  un vaso recién servido por el solícito y excesivamente simpático barman; Agustín se dijo que no debía permitir que su irritación obnubilara su capacidad de pensamiento.&lt;br /&gt;                       Beatriz elevó el vaso con su mano derecha y lo llevó a sus labios, y Agustín notó que el pulso aún era firme, tendría que esperar el efecto que produciría el segundo gin tonic.&lt;br /&gt;                       -Así que Benito tenía una nieta hermosa y la mantenía oculta. –comentó Roque.&lt;br /&gt;                       -Gracias.&lt;br /&gt;                       Agustín dijo- Benito era un prestidigitador hábil.&lt;br /&gt;                       -¿ Vos también conocías a mi abuelo?&lt;br /&gt;                       -Un poco, conversábamos de Historia o me asesoraba para conseguir alguna bibliografía difícil, era un tipo muy culto, era agradable hablar con él.&lt;br /&gt;                       -Sí y tenía un gran sentido del humor.&lt;br /&gt;                       -Hugo, ¿ vos que tipo de música hacés? –preguntó Agustín intentando variar el tema de la conversación.&lt;br /&gt;                       -Es un género un poco difícil de definir.&lt;br /&gt;                       -Hugo es un genio. –opinó Roque con entusiasmo.&lt;br /&gt;                       Hugo sonrió, Beatriz, sorprendida, preguntó- ¿ Vos sos Hugo Klapenbaj?&lt;br /&gt;                       -Sí. –respondió Hugo modestamente pedante con la satisfacción evidente de haber sido reconocido.&lt;br /&gt;                       ¿ Quién carajo es este tipo?, se preguntó Agustín al tiempo que aumentaba su irritación.&lt;br /&gt;                       -Mi música es el folklore de otros mundos... –dijo Beatriz.&lt;br /&gt;                       Hugo sonrió feliz y dijo- Así que leíste el reportaje...&lt;br /&gt;                       Roque miró a Agustín como diciendo “¿ves los amigos que tengo?”, o al menos eso le pareció a Agustín, que dudó entre putearlo o sonreírle, optó  por la sonrisa.&lt;br /&gt;                       -Sí, pero no entendí completamente la idea. –aclaró Beatriz.&lt;br /&gt;                       -Bueno, no es nada original ni complicada. –anunció Hugo.&lt;br /&gt;                       Seguro, pensó Agustín.&lt;br /&gt;                       -A mi me pareció interesante. –apuntó Roque- ¿ Y a vos qué te pareció, Agustín?&lt;br /&gt;                       -Nada, no leí el reportaje.&lt;br /&gt;                       Hugo comenzó su explicación- La idea es romper un poquito con las tradiciones e intentar hacer una música un poco más libre, pero sin intentar tampoco construir una vanguardia, nada de música atonal o aleatoria... sino una forma de disponer la sensibilidad, de ampliarla para componer y ejecutar música, es en ese sentido que digo que mi música es el folklore de mundos que ya fueron, que aún no han sido o tienen todavía la posibilidad de ser... es una idea un poco delirante pero que tiene que ver con la búsqueda de una finalidad trascendente... creo que, en algún sentido, mi música sirve para conectarme con otro ámbito que no es real, al menos en la forma que lo entendemos cotidianamente...&lt;br /&gt;                       -Algo así como una religiosidad musical. –comentó Agustín, y Hugo se volvió hacia él mirándolo gratamente sorprendido, como si hubiera escuchado las palabras exactas de un sujeto inesperado.&lt;br /&gt;                       -Sí, claro, una religiosidad musical, el arte como una de las formas de superar los límites que nos impone nuestra condición, una forma de conexión con lo más elevado...&lt;br /&gt;                       -Qué manera de decir estupideces. –se escuchó con claridad desde la derecha y todos dirigieron la mirada hacia el severo opinante: un hombre delgado, de pelo corto, de barba apenas insinuada que fumaba un cigarrillo con la vista fija en el vaso de whisky que tenía frente a sí sobre la barra. Permaneció en silencio, aparentemente ajeno al interés o a la animosidad que habían despertado sus palabras.&lt;br /&gt;                       Hugo prosiguió- Como decía... creo que la música puede ser una de las formas de conexión con la trascendencia...&lt;br /&gt;                       -Seguimos con las estupideces... –comentó el hombre del vaso de whisky.&lt;br /&gt;                       Esta vez Hugo no pudo continuar con su indiferencia- Ya pasaste todo límite&lt;br /&gt;                       -No te calentés , Hugo, debe estar en pedo. –pidió Roque.&lt;br /&gt;                       Hugo se puso de pie y se acercó al hombre- ¿ Cuál es tu problema?&lt;br /&gt;                       -Mi problema son las palabras vacías... la ilusión de trascendencia... el engaño que se repite a través del tiempo con mitologías cada vez más endebles... que no son más que construcciones mentales para no enfrentar lo real tal cual es..&lt;br /&gt;                       Beatriz y Agustín se miraron sorprendidos; Hugo replicó- Enfrentar lo real tal cual es es una frase completamente vacía, vos tampoco estás libre de decir estupideces.&lt;br /&gt;                       -Nadie lo está, claro que no. –admitió tranquilamente el bebedor- Pero debemos comprender que sólo tenemos las palabras para balbucear, que estamos condicionados por la cárcel del lenguaje que no nos acerca a lo real. Sólo lo nomina en la única forma que podemos comprenderlo; comprender esto y callar, o hablar sólo lo indispensable, es la única forma de mantener una actitud más o menos digna.&lt;br /&gt;                       Hugo se quedó mirándolo pensativo por unos segundos, luego admitió- Por ahí tenés razón, pero no me gusta la forma en que lo decís. –Su puño izquierdo se dirigió velozmente hacia la mejilla del bebedor de whisky, que echó su cabeza hacia atrás para evitar el golpe;  el puño lo alcanzó pero no tuvo la fuerza suficiente para derribarlo del taburete o para evitar que respondiera con un golpe al estómago de Hugo.&lt;br /&gt;                       Agustín experimentó una alegría malsana cuando vio que aquella riña inicial se convertía en una gresca masiva que incluía a Roque, al excesivamente simpático barman, a encargados de seguridad, a chicos que buscaban una diversión más explícita que la sugerida por la danza y el alcohol, y a chicas que defendían a sus queridos o meramente pendencieras. Tomó a Beatriz de la mano y aprovechó su estatura para atravesar la excitada muchedumbre hacia la salida; cuando estuvieron a salvo en la oscuridad de la noche, comenzó a reír a carcajadas, Beatriz lo miró sorprendida pero inmediatamente se unió a su alegría.                                         Cuando pudieron reponerse se alejaron de la disco caminando rápidamente hacia el auto, a lo lejos se escuchaba el aullido de sirenas policiales que se acercaban. Beatriz abrió el auto, subieron y Agustín preguntó- ¿ Estás en condiciones de manejar?&lt;br /&gt;                       -Creo que hace rato que no estaba en tan buenas condiciones como hoy...&lt;br /&gt;                       -Yo tampoco, pero no vaya a ser que te agarre un ataque de risa mientras manejás...&lt;br /&gt;                       -Pará, en serio... ¿ qué pasó allá adentro?&lt;br /&gt;                       -La verdad que todavía intento entenderlo... –explicó Agustín y empezó a reír a carcajadas.&lt;br /&gt;                       -No, pará, no seas bobo, que no voy a poder manejar, en serio.&lt;br /&gt;                       -Es que... es que fue muy gracioso... te digo que el flaco de la barra sabía lo que estaba haciendo... no pudo ser más provocador... un hijo de puta maravilloso...&lt;br /&gt;                       -¿ Vos pensás que el tipo tenía la suficiente consciencia?&lt;br /&gt;                       -Claro, ¿ no viste como esquivó la trompada de Hugo?&lt;br /&gt;                       -Y lo que dijo...&lt;br /&gt;                       -... lo que dijo fue interesante, por un momento pensé que se venía una discusión digna de ser escuchada, no pensé que iba a terminar de esa forma...&lt;br /&gt;                       -Si es que terminó.&lt;br /&gt;                       -Me imagino que ya debe haber terminado, salvo que la policía se haya unido a la fiesta &lt;br /&gt;                       -No creo&lt;br /&gt;                       Entonces se produjo un silencio enmarcado por el zumbido del motor, Beatriz manejaba hacia el centro de la ciudad, Agustín estaba tentado de invitarla a su casa pero a la vez sentía un miedo indefinible, por otra parte se le hacía insoportable la perspectiva de separarse de ella.&lt;br /&gt;                       -Beatriz, ¿ vamos a tomar un café?&lt;br /&gt;                       -¿ Dónde?&lt;br /&gt;                       -¿ Te parece donde me encontraste?&lt;br /&gt;                       -Vamos.&lt;br /&gt;                       Toda una tradición machista que pesaba sobre Agustín lo sumía en una ola de pensamientos tales como: esta mina está entregada, ¿ por qué no lo invitás a tu casa, boludo?, ¿ qué es esa mariconada de invitarla a tomar un café?, que eran repelidos por un temor profundo respecto a las consecuencias que podía acarrearle a Beatriz establecer una relación más estrecha con él. El poder del enemigo lo agobió con una potencia que hacía mucho tiempo, afortunada o desafortunadamente, (la continuidad en la lucha podría haberlo ayudado a estar más dispuesto), no experimentaba.&lt;br /&gt;                       -¿ Qué te pasa?&lt;br /&gt;                       -Nada.&lt;br /&gt;                       -En algo estabas pensando.&lt;br /&gt;                       -Pavadas.                        Beatriz estacionó el auto frente al bar y bajaron. Agustín se sorprendió de la cantidad de gente que había en el lugar, error inadmisible para alguien que intentaba crear la jerarquía adecuada de los lugares en Ubicuhén. Entraron y encontraron una mesa libre junto a una ventana; Berni, el mozo saludó con una sonrisa a Agustín&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-8433563843310857025?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/8433563843310857025/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=8433563843310857025' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/8433563843310857025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/8433563843310857025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/15.html' title='15.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-3691616896784130720</id><published>2008-01-22T14:02:00.001-02:00</published><updated>2008-01-22T14:02:48.642-02:00</updated><title type='text'>14.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Agustín se puso de pie para saludarla con un beso en la mejilla, y notó que estaba pálida y parecía asustada.&lt;br /&gt;                       -Disculpame, no me sentía bien cuando salí de la facultad y no pude avisarte.&lt;br /&gt;                       -No hay problema, no puedo decir que me haya abrumado el trabajo.&lt;br /&gt;                       -Me siento menos culpable entonces...&lt;br /&gt;                       -¿ Te sentís bien?&lt;br /&gt;                       -No, la verdad que no.&lt;br /&gt;                       -Se nota.&lt;br /&gt;                       -Fui al puerto a ver lo que quedaba del yacimiento.&lt;br /&gt;                       -¿ Por qué fuiste?&lt;br /&gt;                       -No sé. Nunca había ido después de la tormenta, salí de la facultad, me subí al auto y fui para allá... después... después allá tuve miedo, sentí que había algo malo en el lugar...&lt;br /&gt;                       Agustín apoyó la pipa caliente sobre el cenicero y dijo, intentando ser cuidadoso-Es natural que ese lugar te inspire sentimientos dolorosos...&lt;br /&gt;                       -Pero no es eso, yo sentí que había algo malo actuando allá ahora misma, una maldad actual... pero está bien, no me des bola... estoy medio loca hoy...&lt;br /&gt;                       -Lo mío es crónico, no te preocupes, pero vamos, tratá de pensar en otra cosa...&lt;br /&gt;                       -Lo intentaré... –dijo Beatriz sin mucha convicción.&lt;br /&gt;                       Agustín pensó ¿ Qué hacer? Texto de Lenin que nunca leí, argumento para distraer, evasión. Sus ojos tan tristes y desesperanzados. - ¿ Vamos a bailar?&lt;br /&gt;                       -¿ Qué?&lt;br /&gt;                       -Dije que te invito a bailar... conozco un par de boliches...&lt;br /&gt;                       -La verdad que me sorprendés, no creí que fueras una persona que...&lt;br /&gt;                       -No soy un tipo excesivamente dicharachero pero tampoco me mimetice tanto con los libros antiguos...&lt;br /&gt;                       -¿ Pero vos bailás?&lt;br /&gt;                       -No mucho, pero de vez en cuando me gusta meterme en algún boliche y aturdirme un poco con la música y alguna copita, me produce un efecto terapéutico... además tiene algo de celebración ritual.&lt;br /&gt;                       -Nunca se me ocurrió.&lt;br /&gt;                       -Pero vas a bailar...&lt;br /&gt;                       -Cuando estaba en la secundaria iba todos los fines de semana pero después perdí el interés, no sé.&lt;br /&gt;                       Agustín pensó que no había sido una buena idea su invitación durante los primeros minutos que pasaron en la disco: Beatriz se mostraba ausente, aunque evitaba mostrar algún signo evidente de disgusto. Caminaron hacia la barra entre gente que comenzaba a exhibir los efectos de la exposición a la cantidad excesiva de watts y alcohol; Beatriz aseguró que tomaría lo que Agustín pidiera.&lt;br /&gt;                       -Dos gin tonics&lt;br /&gt;                       -No estoy demasiado acostumbrada a tomar alcohol&lt;br /&gt;                       -Eso espero... –respondió Agustín sonriendo con malicia, luego aclaró- Tomá despacio entonces.&lt;br /&gt;                       -Es rico, aunque un poco amargo.&lt;br /&gt;                       -Con tranquilidad, eh, no me hagás sentir culpable.&lt;br /&gt;                       -No, ahora hacete cargo, ¿ qué, tenés miedo de tener que llevarme borracha a casa? –preguntó Beatriz sonriendo divertida.&lt;br /&gt;                       -Es toda una cuestión a considerar... de las condiciones... hay varias formas de estar borracho...&lt;br /&gt;                       -Varias graduaciones decís.&lt;br /&gt;                       -Claro&lt;br /&gt;                       -No lo había pensado, mis amigos conocían una sola, quedar completamente arruinados.&lt;br /&gt;                       -¿ Y vos?&lt;br /&gt;                       -Ya te dije que no acostumbro tomar alcohol&lt;br /&gt;                       -¿ Y qué hacés cuando la gente comienza a ponerse un poquito alegre?&lt;br /&gt;                       -Trato de quedarme con la que conserva algo de coherencia&lt;br /&gt;                       -¿ Y cuando la pierden?&lt;br /&gt;                       -Me voy&lt;br /&gt;                       -Parece una actitud poco tolerante la tuya.&lt;br /&gt;                       -No, no creas, no es eso...  es que la gente borracha me parece patética... me deprime... por eso me cuido...&lt;br /&gt;                       -Una actitud apropiada –dijo Agustín, sacó un atado de cigarrillos del bolsillo de la camisa y encendió uno.&lt;br /&gt;                       -Pensé que sólo fumabas en pipa.&lt;br /&gt;                       -Trato.&lt;br /&gt;                       -Y también pensé que eras más generoso.&lt;br /&gt;                       -¿ Por qué? Ah, disculpame. –Agustín  le ofreció el atado.&lt;br /&gt;                       -No, gracias, no fumo, sólo quería destacar uno de tus rasgos...&lt;br /&gt;                       Agustín se quedó mirándola por unos segundos: jugando ese juego sin normas y de resultado ambiguo que es intentar saber lo que siente el otro por su expresión y mirada. Creyó notar que la disposición de Beatriz había variado respecto a la que tenía en la tarde, pero tal vez la conservaba y la cubría con una máscara acorde al tiempo y a las circunstancias. –Touché  –aceptó-pero acordate que la esgrima se practica con dos espadas...&lt;br /&gt;                       -Siempre lo tengo en cuenta, no te preocupes, ¿ vamos a bailar?&lt;br /&gt;                       Caminaron con los vasos en la mano tratando de preservar el contenido entre las personas que marchaban en dirección contraria o que se agitaban hacia alguno de los puntos cardinales tratando de llevar el ritmo de un techno de escasas complicaciones armónicas. Agustín pasó adelante y abrió el camino entre la multitud hasta acceder a una de las pistas inferiores, mucho menos poblada de lo que había previsto.&lt;br /&gt;             Beatriz comenzó a moverse con la gracia natural de los que  disfrutan de la danza, Agustín ejerció su rutina habitual que a duras penas lo salvaba del ridículo y se preguntó si la naturalidad de Beatriz no había  sido potenciada por el gin tonic. Inmediatamente  se dio cuenta de la atención que había despertado Beatriz en algunos muchachos de los alrededores: sería certero afirmar que experimentó una sensación que no es ajena a ningún hombre interesado en una mujer, celos. Sonrió, Beatriz notó su sonrisa y se acercó para gritarle- ¿ De qué te reís?&lt;br /&gt;                       -No, nada, una estupidez.&lt;br /&gt;                       -Si vos lo decís...&lt;br /&gt;                       Agustín vio que el grupo de admiradores crecía: algunos hablaban gesticulando y dos o tres señalaron hacia donde estaba Beatriz. Afortunadamente, para Agustín, claro, ninguno se acercó para decirle cosa alguna. Mientras disfrutaba de su provisorio alivio ella lo hizo más firme, dijo-Estoy un poco cansada, ¿ por qué no nos sentamos un rato?&lt;br /&gt;                       Caminaron hasta un sillón ubicado a uno de las lados de la pista y se sentaron, Agustín tomo un sorbo de gin tonic en el que aún persistía un trozo de hielo y demoró el sabor amargo de la bebida en su lengua.&lt;br /&gt;                       -Te agradezco que me invitaras... creo que necesitaba distraerme más de lo que creía.&lt;br /&gt;                       -No tenés nada que agradecerme, yo también la estoy pasando muy bien, uy, no...&lt;br /&gt;                       -¿ Qué pasa?&lt;br /&gt;                       -Nada. –respondió Agustín tratando de encogerse en el sillón.&lt;br /&gt;                       -Dale, ¿ qué pasa? –volvió a preguntar Beatriz intrigada y divertida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-3691616896784130720?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/3691616896784130720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=3691616896784130720' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/3691616896784130720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/3691616896784130720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/14.html' title='14.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-709715955801676690</id><published>2008-01-21T10:30:00.000-02:00</published><updated>2008-01-21T10:31:27.820-02:00</updated><title type='text'>13.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;                       Beatriz supo que no iría a la librería no bien terminó la clase; le había costado concentrarse en los últimos minutos de su exposición y había respondido de mala gana las preguntas que siguieron. Experimentaba una sensación de malestar a la que no podía encontrar explicación. Saludó y salió del aula; caminó rápidamente hacia la salida, no quería ver ni hablar con nadie, sólo llegar a su departamento. Caminó hasta el auto y cuando intentó abrir la cerradura se dio cuenta de que no la había cerrado, otra señal de la necesidad de parar un poco. Decidió pasear un rato sin rumbo, llegó hasta el extremo este de la ciudad y tomó la ruta hacia el puerto; a esa hora sólo era recorrida por camiones y unos pocos micros; mientras pasaba a uno comenzó a saber por qué se dirigía hacia el mar, recordó el sueño que se había mantenido al margen: el viento sudeste soplaba violento azotando el agua contra el muelle, arqueando los árboles, quebrando algunos, arrasando el yacimiento arqueológico, arrastrando los cuerpos, despedazándolos, aniquilando todo signo de vida.&lt;br /&gt;                       Disminuyó la velocidad y se desplazó a la mano derecha, la sorprendió la potencia de su imaginación para representar el desastre; como si encontrara un placer inconsciente en esa visión de los elementos naturales destrozando a sus maestros y amigos.&lt;br /&gt;                       Estacionó en una playa con algunos autos particulares y camiones de  compañías pesqueras, descendió y se subió el cuello de la campera. El viento soplaba fuerte aunque sin parecerse remotamente a una tempestad; caminó hacia el yacimiento y miró: sólo había quedado una depresión circular cubierta por pastizales y trozos de madera. Y entonces, de nuevo, volvió un pensamiento que había rechazado antes: había una voluntad de destrucción detrás de aquel desastre. Intentó apartarla pero no fue fácil; desde su adolescencia había intentado guiar sus pensamientos y acciones de la forma más racional posible (muy probablemente porque intentaba desmentir los argumentos de su padre sobre la incapacidad de las mujeres para razonar), pero tenía sus altibajos.&lt;br /&gt;                       Avanzó hasta el borde de la depresión, el descenso era casi a pico y el fondo distaba diez metros, comenzó a balancearse sin percibir la peligrosidad de la acción. Saltó hacia atrás y cayó sentada sobre la hierba, sintió que tenía que alejarse del lugar, estaba empezando a oscurecer y el sitio parecía hacerse más amenazador con cada segundo que pasaba. Se incorporó y caminó hacia el auto, se sentía asustada y confundida y no quería estar sola; condujo hasta la librería y vio que Agustín ya se había ido.&lt;br /&gt;              Recorrió algunas cuadras, pasó frente a un bar y lo vio a través de la ventana fumando su pipa, abstraído sobre un cuaderno, escribiendo. Estacionó el auto y caminó hacia la puerta del bar, cuando pasaba frente a Agustín, él miró hacia afuera y la descubrió sin mostrar sorpresa; sonrió y le indicó que entrara . Pensó, parece como si hubiera sabido que yo iba a venir.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-709715955801676690?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/709715955801676690/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=709715955801676690' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/709715955801676690'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/709715955801676690'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/13.html' title='13.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-2872019225110871691</id><published>2008-01-20T11:07:00.000-02:00</published><updated>2008-01-20T11:08:41.071-02:00</updated><title type='text'>12.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;                        -Creo que lo tenemos que hacer más seguido...&lt;br /&gt;                       -Estuvo bueno, sí, pero no te engañes... estuvo bueno porque no esperamos demasiado... –dijo Agustín.&lt;br /&gt;                       -¿Por qué tenés que estar tan atento siempre, por qué no te das permiso para decir boludeces?&lt;br /&gt;                       -Las cosas tienen que quedar claras.&lt;br /&gt;                       -No siempre es buena la claridad, no creas.&lt;br /&gt;                       Agustín tuvo una experiencia nueva: durmió toda la noche con una mujer y despertó sabiendo que había soñado con otra. Cuando despertó, Sara estaba en la cocina haciendo café.&lt;br /&gt;                       -Hola&lt;br /&gt;                       -Hola, el café está listo.&lt;br /&gt;                       -Sos una buena mina.&lt;br /&gt;                       -¿ Y eso?&lt;br /&gt;                       -Nada, se me ocurrió.&lt;br /&gt;                       -Creí que anoche habíamos acordado no repetir viejos errores.&lt;br /&gt;                       -Sí, claro, disculpame. –Agustín sabía que lo que le había dicho a Sara se originaba en la culpa que sentía por haber soñado con Beatriz cuando dormía con ella,  y se dijo que era un estúpido por sentirse culpable, o al menos, por demostrarlo.&lt;br /&gt;                       Luego de desayunar, Sara partió hacia el instituto y Agustín hacia la librería; se despidieron con calidez pero sin agregar algún comentario  que pudiera hacer pensar al otro que la situación se había modificado.&lt;br /&gt;                       Cuando Agustín llegó a la librería se acordó de que era Miércoles y que esa mañana Beatriz no iría; tal vez era mejor así. Abrió la puerta y encontró un sobre blanco en el piso, lo abrió y encontró una hoja de papel con una sola oración: “Es peligroso jugar con los lugares”. Guardó la nota en el bolsillo y tiró el sobre hecho un bollo en el cesto de residuos; corrió las cortinas, caminó hasta detrás del mostrador y se sentó. El enemigo comenzaba a mostrarse con claridad después de años de elusión y ocultamiento, ¿ qué lo impulsaba a reaparecer?, ¿ Beatriz? Desde la primera vez que la vio, intuyó algo en ella, como un conocimiento del que era inconsciente. ¿ Temía el enemigo la proximidad entre ellos? No lo sabía y era inútil especular; además el truco mental de suponerla en peligro  para protegerla podía ocultar otras lógicas intenciones que no se animaba a asumir, no podía negar que Beatriz era hermosa. Debía estar atento y esperar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-2872019225110871691?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/2872019225110871691/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=2872019225110871691' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/2872019225110871691'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/2872019225110871691'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/12.html' title='12.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-6156098192815104497</id><published>2008-01-16T18:32:00.000-02:00</published><updated>2008-01-16T18:33:36.632-02:00</updated><title type='text'>11.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;                        -No, para nada. –aseveró Agustín. La época de la escuela de arte, cuando con sus creaciones pensaban revolucionar el mundo, y terminaban compartiendo ginebra barata en los boliches del puerto con una legión de artistas promisorios (mediocres, talentosos, egocéntricos, descentrados, resentidos, tímidos, audaces o una combinación de dos o más de los mencionados caracteres); entonces  pensaban que estaban enamorados y que nada podría detenerlos. Con el tiempo, no mucho, habían descubierto que su amor no era tan fuerte y que la realidad tenía una opacidad y una resistencia mayores a las previstas; así habían llegado a un acuerdo que excluía la posesión pero no descartaba los encuentros sexuales.&lt;br /&gt;                       Sara apoyó el vaso en la mesa, se incorporó, se sentó en el sofá junto a Agustín y apoyó su cabeza sobre el hombro de él.&lt;br /&gt;                       -¿ Te pusiste melancólica?&lt;br /&gt;                       -Un poco.&lt;br /&gt;                       -Por ahí es resaca.&lt;br /&gt;                       -No, tonto, me acordé de nuestras noches en el puerto...&lt;br /&gt;                       Agustín no se sorprendió, hacía bastante tiempo que había asumido la rara conexión que tenía con Sara.&lt;br /&gt;                       -Yo a veces me pregunto cómo pudimos salir vivos de alguno de esos lugares.&lt;br /&gt;                       -Éramos jóvenes&lt;br /&gt;                       -Estábamos completamente locos.&lt;br /&gt;                       -Yo no cambié para nada.&lt;br /&gt;                       -Ya lo sé  –Agustín dejó su vaso sobre la mesa y Sara se recostó sobre él.&lt;br /&gt;                       Estamos tiernos hoy  –comentó Sara mientras sentía los dedos de Agustín desordenándole el cabello.&lt;br /&gt;                       -Será el clima...&lt;br /&gt;                       -Será la patroncita...&lt;br /&gt;                       -¿ Y en tu caso?&lt;br /&gt;                       -Yo qué sé.&lt;br /&gt;                       Se recostaron en el sofá y copularon con un apasionamiento que, tal vez, intentaba revivir el fuego de años pasados.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-6156098192815104497?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/6156098192815104497/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=6156098192815104497' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/6156098192815104497'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/6156098192815104497'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/11.html' title='11.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-7411337312661233830</id><published>2008-01-16T11:43:00.000-02:00</published><updated>2008-01-16T11:44:38.347-02:00</updated><title type='text'>10.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;                          Sara estaba vestida con un buzo ceñido de algodón, unos shorts grises y unas zapatillas de basquet sin cordones-Pensé que ya no venías –dijo y lo besó .&lt;br /&gt;                       -¿ Trabajaste hoy?&lt;br /&gt;                       -Un poco, pero me levanté tardísimo y no me sentía bien.&lt;br /&gt;                       -Saliste anoche...&lt;br /&gt;                       -Y vos qué creés...&lt;br /&gt;                       -Agustín se sentó en el sofá y apoyó las botas de gamuza sobre la mesa ratona.&lt;br /&gt;                       -Vos tampoco parecés estar mejor&lt;br /&gt;                       -Vengo de verlo a Roque.&lt;br /&gt;                       -Ah, ¿viste que tengo razón? Ese tipo cansa.&lt;br /&gt;                       -No seas turra, es un buen tipo.&lt;br /&gt;                       -Yo no digo que sea malo, sólo aburridor, siempre que lo encontrás venís cansado, y ahora, ¿ en qué anda?, me enteré que hace una semana la Facultad no le renovó el contacto, parece que tuvo una pelea importante con el jefe de departamento.&lt;br /&gt;                       -Qué bien informada estás... –comentó Agustín preguntándose si Roque había cometido la estupidez de proponer su investigación espiritista en la Universidad.&lt;br /&gt;                       -No me jodás, sabés que estoy en el ambiente,&lt;br /&gt;                       -Y tenés muchos conocidos&lt;br /&gt;                       -No me digas que te estás poniendo celoso... –dijo sonriente Sara mientras encendía un cigarrillo.&lt;br /&gt;                       -No, para nada, sólo era un comentario poco ingenioso, creo que las cosas están bien claras entre nosotros...&lt;br /&gt;                       -También me enteré que tenés patroncita nueva.&lt;br /&gt;                       -Epa, ahora sí que me sorprende tu nivel de información.&lt;br /&gt;                       -Ya te lo dije...&lt;br /&gt;                       -Entonces compartila.&lt;br /&gt;                       -Ah, estás interesado.&lt;br /&gt;                       -Claro.&lt;br /&gt;                       -La chica es una brillante estudiante de arqueología, ayudante de cátedra y rentada, le faltan un par de seminarios para licenciarse...&lt;br /&gt;                       -Nada nuevo para mí.&lt;br /&gt;                       -¿ Te dijo también que su familia es una de las más ricas de Ubicuhén?&lt;br /&gt;                       -No, pero veo que esto se está poniendo interesante...&lt;br /&gt;                       -También se comenta que tuvo quilombos familiares para mantener la librería funcionando.&lt;br /&gt;                       -Parece que la chica tiene su carácter.&lt;br /&gt;                       -Te está interesando en serio...&lt;br /&gt;                       -No me vas a decir que ahora la que se está poniendo celosa sos vos&lt;br /&gt;                       -Por favor, yo no asumo esa clase de compromisos.&lt;br /&gt;                       -No tenés que aclararlo.&lt;br /&gt;                       -Mirá, hoy no tengo ganas de pelear.&lt;br /&gt;                       -Yo tampoco&lt;br /&gt;                       -¿ Querés tomar algo?&lt;br /&gt;                       -Si tenés vodka...&lt;br /&gt;                       Sara se incorporó, fue a la cocina y volvió con una botella de vodka, un par de vasos y una taza con cubos de hielo en una bandeja. La dejó sobre la mesa, puso dos cubos en cada vaso, escanció la bebida y le alcanzó un vaso a Agustín, que bebió un trago y comentó-Es de la buena, ¿ qué es, sueca?&lt;br /&gt;                       -Exactamente, las buenas épocas no consiguieron arruinarte el paladar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-7411337312661233830?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/7411337312661233830/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=7411337312661233830' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/7411337312661233830'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/7411337312661233830'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/10.html' title='10.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-6048836669079385516</id><published>2008-01-15T11:33:00.000-02:00</published><updated>2008-01-15T11:34:07.732-02:00</updated><title type='text'>9.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;                       El día no consiguió diluir del todo la ambigüedad de la luz que parecía persistir, Agustín trataba aún de acomodar sus sentidos.&lt;br /&gt;                       Roque se tomó su tiempo para encender satisfactoriamente la pipa, Agustín consideraba que era una excusa para ordenar sus ideas y una forma de intentar adquirir cierto aspecto de erudición. Había conocido al historiador como cliente de la librería, y, a partir de algunas charlas habían establecido una relación que si bien no era afectiva en forma estrecha, tenía alguna cordialidad implícita. No era Roque una persona por la que pudiera experimentar un sentimiento de alguna profundidad.&lt;br /&gt;                       -Fue un poco frustrante toda la situación... –comentó Roque exhalando una bocanada de humo gris.&lt;br /&gt;                       -¿ Por qué? –Agustín no quiso hacer una pregunta específica al no ser capaz de encontrar los términos correctos para que la interrogación no sonara crítica o insultante.&lt;br /&gt;                       -¿ Alguna vez estuviste en una sesión de ese tipo?&lt;br /&gt;                       -No, la verdad que no.&lt;br /&gt;                       -Pero sos creyente.&lt;br /&gt;                       -Digamos que sí.&lt;br /&gt;                       -La sesión comienza cuando todos los asistentes se toman de la mano en torno a la mesa, el médium cierra los ojos y trata de concretarse con un espíritu determinado...&lt;br /&gt;                       -Tengo entendido que es la mecánica habitual...&lt;br /&gt;                       -Sí, es lo tradicional... yo pedí que convocara a Pedro Olardigueira, el asistente del primer gobernador...&lt;br /&gt;                       -Sí, algo leí, se dice que tuvo una gran influencia sobre el gobernador Vizdriel.&lt;br /&gt;                       -Exactamente. Esa es la línea histórica habitual, la de la historia “oficial”, vamos, con la que yo discrepo seriamente; encontré algunos documentos que sugieren que esa influencia no existió, sino que Vizdriel lo utilizó como pantalla, como una especie de máscara... lamentablemente los documentos son demasiado ambiguos como para sustentar mi tesis...&lt;br /&gt;                       -Y vos creés que invocando al espíritu de Olardigueira podés llegar a fundamentarla.&lt;br /&gt;                       -Exactamente, y también le daré la oportunidad de limpiar su memoria, recordá que todos los desastres, incluyendo el Terror del  “42 se lo atribuyen a él, mientras que Vizdriel aparece como un personaje intachable, poco menos que un santo...&lt;br /&gt;                       -Disculpame, ¿ pero vos pensás basar tu hipótesis con los dichos de un espíritu?&lt;br /&gt;                       Roque sonrió divertido- No, no estoy tan loco... pensé que me podía ayudar a encontrar los documentos para fundamentarla, de todos modos creo que fui muy optimista...&lt;br /&gt;                       -¿ Por qué?&lt;br /&gt;                       -Porque la médium consiguió convocar al espíritu de Olardigueira pero este se mostró bastante reacio a mis preguntas.&lt;br /&gt;                       -¿ Pensás que fue un fraude?&lt;br /&gt;                       -No, yo creo que la convocatoria fue cierta, la médium es una -mujer de escasa cultura y las respuestas; pocas pero precisas, delatan un conocimiento que ella no tiene...&lt;br /&gt;                       -Entonces es el espíritu de Olardigueira el que se muestra reticente...&lt;br /&gt;                       -Sí, yo pensaba que iba a encontrar una disposición más abierta en un espíritu.&lt;br /&gt;                       Agustín contuvo la risa ante la expresión de decepción y abatimiento de Roque y dijo- Vos creíste que la muerte liberaría a Olardigueira de toda presión...&lt;br /&gt;                       -Sí, pero evidentemente no bastó la muerte para liberarlo, y ahora temo que se niegue a ser convocado nuevamente...&lt;br /&gt;                       -Vas a tener que ser muy cuidadoso con las preguntas.&lt;br /&gt;                       -Sí, claro&lt;br /&gt;                       -¿ Y si intentás convocar a Vizdriel?&lt;br /&gt;                       -Eso será el segundo paso, primero quiero terminar con Olardigueira, vamos a ver y vos, ¿ en qué andás?&lt;br /&gt;                       -¿ Yo? En nada, por suerte la librería sigue abierta y ahora tengo una empleada...&lt;br /&gt;                       -¿ Una empleada?&lt;br /&gt;                        Agustín sonrió- La verdad es que es la nieta de Benito, tengo una empleada propietaria, parece una joda pero es así...&lt;br /&gt;                       -¿ Y cómo está la chica?&lt;br /&gt;                       -Interesante, estudia arqueología y al parecer es la única en la familia que está interesada en mantener abierta la librería.&lt;br /&gt;                       -No podés negar que el trabajo se puso más atractivo.&lt;br /&gt;                       -Sí, la verdad que sí... y hablando de trabajo, tengo una reunión. –Agustín corrió hacia atrás su silla y se levantó, buscó en el bolsillo del pantalón algunas monedas para pagar el café pero Roque dijo- No, dejá, te invito, me voy a quedar un rato comparando notas. –se estrecharon las manos y Agustín salió del bar: hacía una noche fría y sin viento. Era la hora de la libertad efímera del fin de la jornada, la hora en la que los que podían gastaban algo del dinero que los había tenido sujetos las horas precedentes. Marchó hacia la casa de Sara, caminó un par de cuadras y se sorprendió detenido frente a la antigua casa de gobierno, construida durante el gobierno de Vizdriel y transformada en museo durante la década del 30. Nunca había percibido que ese lugar fuera importante, no había ninguna vibración allí; o él era incapaz de percibirla. Reanudó la marcha y llegó a la cuadra donde se ubicaba el edificio en el que vivía Sara, la luz de su departamento estaba encendida, cruzó la calle y llamó en el portero eléctrico.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-6048836669079385516?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/6048836669079385516/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=6048836669079385516' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/6048836669079385516'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/6048836669079385516'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/9.html' title='9.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-4925198845125464350</id><published>2008-01-14T00:23:00.000-02:00</published><updated>2008-01-14T00:24:30.118-02:00</updated><title type='text'>8.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;               Beatriz caminaba cabizbaja, había dejado el auto en la cochera y no tenía deseos de encerrarse sola en su departamento, otro día que concluía igual a otros días, la luz crepuscular se desvanecía en agonía veloz, fue una molestia en la punta de la nariz, luego lo vio: un panadero, una semilla volante de cardo. Lo tomó cuidadosamente entre los dedos de la mano derecha y lo observó a contraluz, frágil y etéreo. Durante unos segundos volvió a tener cuatro años y nadie había muerto ni nadie intentaba controlar a persona alguna,  pidió un deseo y sopló al tiempo que liberaba al panadero, la liviana semilla comenzó a elevarse de a poco en la tarde invernal. Beatriz lo observó hasta que se perdió en la altura y se sintió ligera, como si alguna fracción de la liviandad de la semilla hubiera pasado a ella.&lt;br /&gt;                 Agustín estaba de pie en el jardín con la vista fija en la luna, ausente a los pensamientos que se formaban en su mente o a las sensaciones que recorrían su cuerpo, practicando un ritual cuyo origen y motivación desconocía. El mar, la luz rielando sobre las tranquilas aguas que apenas espumaban al lamer la orilla, el puerto y sus luces de mercurio afantasmando la  oscura extensión del muelle, la estepa grisácea, los escasos pinos extendiendo sus sombras morosamente. Y luego el camino que llevaba a Ubicuhén, una cinta gris y casi recta que pasaba entre las casas obreras de techos plateados, y las luces comenzaban a arracimarse y la luminosidad lunar se atenuaba, la imponente masa negra de la catedral y la frondosidad gris de los árboles de la plaza. Y más allá las vías plateadas y el puente, y también, en algún lugar de la noche, la ventana de Beatriz y el deseo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-4925198845125464350?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/4925198845125464350/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=4925198845125464350' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/4925198845125464350'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/4925198845125464350'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/8.html' title='8.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-2159090051189350257</id><published>2008-01-12T23:26:00.000-02:00</published><updated>2008-01-12T23:27:58.732-02:00</updated><title type='text'>7.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;                         Cuando llegó a la librería se encontró a Beatriz sentada en el umbral leyendo un libro de tapas azules.&lt;br /&gt;                       -Hola, me parece que exageraste la responsabilidad.&lt;br /&gt;                       -Sufro de insomnio y estaba harta de dar vueltas por casa, vivo en un departamento chico y ya había acomodado las cosas veinte veces, pensé que si venía caminando iba a llegar cuando abrieras pero parece que caminé demasiado rápido.&lt;br /&gt;                       -¿ Te pasa seguido?&lt;br /&gt;                       -De vez en cuando, Benito también lo padecía.&lt;br /&gt;                       -Nunca me dijo nada pero tampoco me había dicho nada de vos...&lt;br /&gt;                       Beatriz cerró el libro y se incorporó- Llegaste justo a tiempo se me estaba helando la cola.&lt;br /&gt;                       Un par de comentarios cruzaron por la cabeza de Agustín pero se guardó de enunciarlos, prefirió abrir la puerta e invitarla a pasar, Beatriz pasó a su lado y encendió la luz, luego caminó hasta el mostrador, Agustín corrió las cortinas y la tímida luz de la mañana invadió el recinto.&lt;br /&gt;                       -Hay que hacer algo de limpieza acá.&lt;br /&gt;                       Agustín se volvió y vio a Beatriz acercarse a una de las mesas con una franela sobre el hombro izquierdo y un escobillón entre las manos.&lt;br /&gt;                       -Acá el polvo da cierto prestigio a la mercadería.&lt;br /&gt;                       -Buen intento, pero por más prestigiosa que sea la mugre sigue siendo mugre.&lt;br /&gt;                       Agustín se dio cuenta de que aquella mujer era hábil para imponer sus decisiones cuando se encontró con un local limpio y ejemplares sin una mota de polvo en mesas y estanterías; limpieza a la que su participación no había sido ajena. –Supongo que no pretenderás que hagamos esto todos los días.&lt;br /&gt;                       -Vos participaste voluntariamente, pero no te asustés, con un par de veces por semana está bien.&lt;br /&gt;                       -Menos mal, porque si no tendríamos que arreglar un nuevo acuerdo salarial con los propietarios, y soy muy bueno representando mis intereses.&lt;br /&gt;                       -Estoy segura, pero no creo que te aproveches de una patronal inexperta...&lt;br /&gt;                       -Eso se verá en las negociaciones, ¿ querés un café?&lt;br /&gt;                       -Sí, gracias.&lt;br /&gt;                       Agustín encendió la cafetera eléctrica y dispuso dos pocillos.&lt;br /&gt;                       -Benito me comentó que te interesaba la geografía urbana.&lt;br /&gt;                       -Sí, un poco.&lt;br /&gt;                       -Qué coincidencia, yo me dedico a la arqueología urbana.&lt;br /&gt;                       Agustín se preguntó cuánto había inferido Benito de sus intereses en los años que había trabajado con él, y cuanta de aquella información le había transmitido a su nieta. Sirvió el café en los pocillos y los apoyó en el mostrador sin derramar una gota.&lt;br /&gt;                       -¿ Azúcar?&lt;br /&gt;                       -No, gracias.&lt;br /&gt;                       -¿ Hiciste algún trabajo de arqueología urbana aquí en Ubicuhén?&lt;br /&gt;                       -Sí, participé del proyecto de excavación  en los terrenos próximos a la catedral hace un par de años...&lt;br /&gt;                       -Me acuerdo que hubo bastante polémica con todo ese asunto. Agustín había seguido el asunto con interés porque temía que la excavación interfiriera con su proyecto, pero toda la discusión se había limitado a la posible existencia de un cementerio indio, hipótesis que al cabo se había demostrado errónea.&lt;br /&gt;                       -Aprendí mucho con ese trabajo, estuvo muy interesante, pero lamentablemente no tuvo continuidad.&lt;br /&gt;                       -¿ Por qué?&lt;br /&gt;                       -Los mismos directores habían proyectado otra excavación en la zona del puerto viejo, donde estaban las ruinas del antiguo muelle... el director del proyecto, su asistente y un par de compañeros murieron ahogados cuando hacían una inspección preliminar del lugar, se demoraron demasiado y los sorprendió una tormenta.&lt;br /&gt;                       -Sí, me recuerdo.&lt;br /&gt;                       -Sus cuerpos jamás fueron recuperados. –explicó Beatriz con los ojos húmedos.&lt;br /&gt;                       -Terrible.&lt;br /&gt;                       -Sí, fue una tragedia, entonces, decidí que cuando me gradúe voy a dejar Ubicuhén... soy incapaz de intentar un trabajo de arqueología acá...&lt;br /&gt;                       -Por ahí con el tiempo podrás ver las cosas de otra manera.&lt;br /&gt;                       -Puede ser... –Beatriz terminó su café y dejó el pocillo sobre el mostrador. Agustín la observó en silencio mientras ella seguía sumida en sus recuerdos, parecía demasiado joven para guardar tanta tristeza, y se preguntó si esa tristeza se originaba solamente en el suceso que rememoraba. Estuvo tentado de preguntarle pero no se atrevió.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-2159090051189350257?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/2159090051189350257/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=2159090051189350257' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/2159090051189350257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/2159090051189350257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/7.html' title='7.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-1810497139103520647</id><published>2008-01-11T12:13:00.000-02:00</published><updated>2008-01-11T12:14:27.233-02:00</updated><title type='text'>6.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;                        Lavó el pocillo y lo dejó escurriendo junto a la pileta, caminó hacia el living y abrió un cajón del armario, extrajo su cuaderno de notas y revisó la cuestión pendiente. Comenzaba a disfrutar de la aceleración y se dijo que debía ser cuidadoso, el entusiasmo voluntarista sólo podía llevarlo al fracaso, hacía demasiado que no realizaba una acción directa y desconocía cómo podía haber afectado el paso del tiempo sus reflejos y estado físico.&lt;br /&gt;                       Uno de los lugares corría riesgo inminente de ser profanado, lo que retrasaría toda la tarea; era un solar próximo a la catedral donde se había erigido una pulpería de la que sólo quedaban un par de paredes envueltas por una enredadera de flores blancas. Un mes atrás había sido puesto en venta y Agustín había averiguado que la venta ya había sido realizada y en una semana comenzarían las operaciones de limpieza, tenía ese tiempo para instalar el dispositivo que evitara la profanación. Salió de la cocina al patio trasero, la noche estaba algo nublada y la luna apenas se mostraba en un trazo leve. Una noche adecuada para atravesar la pared de chapas y celebrar el ritual; una cuestión sencilla si conseguía evadir la acción enemiga. Volvió a la cocina, se puso una campera gastada, tomó la linterna que había sobre la mesada y la encendió para comprobar su luminosidad, la apagó y la guardó en un bolsillo. Salió a la calle y caminó hacia el puente, giró a la izquierda y continuó marchando, se cruzó con dos o tres personas en un par de cuadras: los habitantes de la ciudad no eran muy afectos al frío. Ninguno de los caminantes le prestó demasiada atención, lo que lo calmó bastante, comenzó a silbar fingiendo despreocupación. Ni señales del enemigo. Llegó al lugar que estaba rodeado por una pared de chapas que comenzaban a mostrar grandes manchas de óxido evidentes a la débil luz del alumbrado público. Tanteó para comprobar la firmeza con que estaban sujetas las chapas y encontró una que estaba parcialmente desprendida, miró a su alrededor y comenzó a torcer la chapa hacia afuera; consiguió abrir el espacio suficiente como para entrar, se arrodilló y se arrastró hacia el interior del terreno, luego se puso de pie, se restregó el polvo de sus manos y encendió la linterna. Caminó hacia las ruinas que se destacaban como manchas blancas entre los cardos y las enredaderas, entonces vio los ojos que resplandecían en la oscuridad, fijos en él; se quedó inmóvil conteniendo la respiración. Al cabo de unos segundos oyó el maullido y rió con alivio. Se acercó a las ruinas y apoyó la linterna en un pedazo de mampostería, extrajo una hoja de papel del bolsillo de su campera, se sentó con las piernas cruzadas, cerró los ojos y recitó una oración breve; luego prendió el papel, lo dejó en el piso y lo observó hasta que se redujo a cenizas, rápidamente fueron dispersadas por el viento de la noche. Salió del lugar, enderezó un poco la chapa y se alejó a paso vivo: se sentía satisfecho, había realizado una tarea que había pospuesto varias veces y que había sospechado inútil. Consideró que había una posibilidad de que a su renacido interés no fuera ajena la aparición de Beatriz.&lt;br /&gt;                       Llegó hasta su casa sin contratiempos y durmió plácidamente y sin que los sueños dejaran huellas por  primera vez en meses.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-1810497139103520647?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/1810497139103520647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=1810497139103520647' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1810497139103520647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/1810497139103520647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/6.html' title='6.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-7441559396664837575</id><published>2008-01-10T11:45:00.000-02:00</published><updated>2008-01-10T11:47:09.096-02:00</updated><title type='text'>5.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;                        La mañana transcurrió con una aparente tranquilidad: dos o tres clientes que hicieron compras importantes, una decena de curiosos que merodearon las mesas, y alguno que se acercó al mostrador a hacer alguna consulta sobre el precio de algún ejemplar o la posibilidad de obtener alguno ausente, por suerte no apareció el buscador del libro imaginado por Lovecraft. Aspectos que explican el término tranquilidad pero que no esclarecen lo de aparente; Agustín pensaba en la temprana visitante, Benito la había mantenido  oculta y no podía convencerse de que la única razón del ocultamiento fuera la reserva del viejo, y un obstáculo importante para lograr esa convicción era el hecho de que Benito no hubiera ejercido la misma reserva respecto a él. Beatriz lo conocía vagamente, él no había sabido de su existencia hasta su aparición. La cuestión se hacía más compleja si recordaba algunos términos de la conversación que le habían sonado ambiguos; lo sacó del ensimismamiento un llamado de Roque comentándole su experiencia en su primera sesión de espiritismo histórico.&lt;br /&gt;                       Beatriz regresó a la una, se veía distendida y satisfecha.&lt;br /&gt;                       -¿Cómo te fue?&lt;br /&gt;                       -Costó pero seguimos en actividad.&lt;br /&gt;                       -No esperaba menos... Tenemos que ver la forma en que organizamos el trabajo. Con Benito...&lt;br /&gt;                       -Con Benito vos hacías el trabajo y el venía a charlar todas las tardes...&lt;br /&gt;                       -Me ayudaba en los contactos con los coleccionistas y de vez en cuando sacaba de encima a algún pesado... lo que me interesa ahora es cómo organizamos las cosas...&lt;br /&gt;                       -Yo un par de veces por semanas tengo que ir a la Facultad&lt;br /&gt;                       -¿ Facultad?&lt;br /&gt;                        -Estoy por terminar la Licenciatura en Arqueología.&lt;br /&gt;                       -Eso explica mucho...&lt;br /&gt;                       -¿ Qué?&lt;br /&gt;                       -No, nada, era una broma, está bien organicemos las cosas entonces, ¿qué te gustaría hacer?&lt;br /&gt;                       -A mí me hartan las cuestiones administrativas, prefiero tratar con los clientes&lt;br /&gt;                       -Creo que tenés una imagen idealizada de nuestros clientes pero ya te vas a encontrar con el buscador del Necronomicón&lt;br /&gt;                       -¿ El de Lovecraft?&lt;br /&gt;                       -El mismo&lt;br /&gt;                       -No lo puedo creer.&lt;br /&gt;                       -Es cierto, lamentablemente real, si querés te explico cómo están organizadas las cosas.&lt;br /&gt;                       -Dale.&lt;br /&gt;                       Media hora fue tiempo más que suficiente para explicarle a Beatriz el funcionamiento, luego Agustín se refugió tras el mostrador y la dejó a cargo de la atención de los clientes; mientras observaba la desenvoltura con que se manejaba pensó que seguramente aumentarían las ventas en un plazo no muy extenso.&lt;br /&gt;                       A las siete de la tarde cerraron al local y salieron a la noche, caminaron  juntos un par de cuadras y luego Beatriz subió a su auto y Agustín siguió hacia su casa. Estaba confuso: la aparición de la chica imponía una intensidad que hacía mucho tiempo no experimentaba, y planteaba un recordatorio de su indolencia y su escaso rigor para llevar adelante la tarea que había asumido como propia. Cuando avistó el puente, se detuvo, entonces percibió el silencio: los pasos que había creído oír a su espalda durante los últimos minutos se habían extinguido, volverse para ver quién estaba tras él era demostrar ostensiblemente su atención al enemigo. Siguió caminando y los pasos se reanudaron, el enemigo conocía su domicilio, de modo que la persecución sólo podía ser intimidante.&lt;br /&gt;                       Llegó a su casa y se preparó un café. ¿ Era coincidencia que el enemigo se mostrara nuevamente el día que aparecía Beatriz?, ¿ Había alguna relación que era incapaz de establecer? Experimentó una sensación de vértigo como si el tiempo sufriera una aceleración súbita. Bebió el café amargo a pequeños tragos, el sabor era desagradable pero confiaba en que lo ayudaría a mejorar su lucidez; tal vez el acto de beber esa desagradable infusión era una acción redundante pero cumplía una función propiciatoria.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-7441559396664837575?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/7441559396664837575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=7441559396664837575' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/7441559396664837575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/7441559396664837575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/5.html' title='5.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-5466406012357487875</id><published>2008-01-10T09:42:00.000-02:00</published><updated>2008-01-10T09:46:25.603-02:00</updated><title type='text'>4.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;              -Hola, soy Agustín, sentate.&lt;br /&gt;Beatriz pasó del otro lado del mostrador y se sentó en el taburete junto a Agustín: se movía con gracia natural y una sensualidad de la que no parecía ser del todo consciente. –Es un lugar bastante sombrío. –opinó.&lt;br /&gt;           -Sí, Benito pensaba que  le era adecuada cierta melancolía, y creo que tenía razón...&lt;br /&gt;           -Pero esa adecuación no se refleja en las ventas...&lt;br /&gt;           -Creo que ese no era el objetivo fundamental de Benito. –comentó&lt;br /&gt;molesto.&lt;br /&gt;          -Pero ese es el punto del conflicto. Mi viejo y mis tíos, piensan que obtendrían una buena ganancia vendiendo la propiedad.&lt;br /&gt;           -Bueno, creo que es la opción más lógica si quieren hacer dinero&lt;br /&gt;           -¿Y no te preocupa esa posibilidad?&lt;br /&gt;          -Yo lo pasé muy bien trabajando acá durante casi cinco años, tu abuelo era una buena persona, pero siempre tuve en cuenta que si algo le pasaba había una gran posibilidad de que la librería cerrara... me gustaría que no fuera así pero no sé cómo podría continuar...&lt;br /&gt;           Beatriz lo miró pensativa durante unos segundos-Yo puedo hacer que la librería continúe funcionando...&lt;br /&gt;           -¿Cómo?&lt;br /&gt;          -Benito me designó como heredera mayoritaria, es decir que tengo el cincuenta por ciento de la propiedad y los tres hijos de Benito, incluido mi padre, el resto, para cualquier decisión que quieran tomar tienen que contar con mi voto, así que si yo me opongo a la venta, tienen que pagarme el cincuenta por ciento...&lt;br /&gt;          -Interesante, pero si te dan esa parte vas a tener que ceder...&lt;br /&gt;         -Sí, claro, pero vos no sabés lo que les cuesta desprenderse de algún billete...&lt;br /&gt;          Agustín rió divertido y preguntó- ¿ Y entonces?&lt;br /&gt;          -Entonces voy a intentar mantener la librería abierta, ¿ Me vas a ayudar?&lt;br /&gt;          -Claro.&lt;br /&gt;          -Sé que para Benito era importante mantener la librería, pensaba que era como un pequeño faro en Ubicuhén...&lt;br /&gt;           -Ya te dije, te voy a ayudar.&lt;br /&gt;           -Es un trato entonces.&lt;br /&gt;           -Es un trato.&lt;br /&gt;           Se estrecharon las manos, y por unos segundos Agustín retuvo la mano de Beatriz buscando en sus ojos algún signo que le permitiera saber más, sospechó que podía saber más de lo que enunciaba y si no era consciente de ese conocimiento, corría un gran peligro. Beatriz retiró su mano con suavidad y dijo-Tengo que irme, tengo algunos trámites pendientes.&lt;br /&gt;          -Suerte.&lt;br /&gt;          Beatriz caminó hacia la salida, y entonces Agustín comenzó a ser consciente de su presencia física, un estado mezcla de deseo y temor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-5466406012357487875?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/5466406012357487875/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=5466406012357487875' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/5466406012357487875'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/5466406012357487875'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/4.html' title='4.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-68677955639638772</id><published>2008-01-08T11:42:00.000-02:00</published><updated>2008-01-08T11:49:27.220-02:00</updated><title type='text'>3.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Se sirvió una copa de coñac y volvió a sentarse en el sillón, decidió que a pesar de su cansancio debía seguir trabajando en el diagrama aunque pensara que su utilidad era improbable. Terminó la copa y caminó hacia la cocina; se preparó un plato de arroz con manteca, y lo condimentó rayando un trozo de queso reseco. Los hombres del Vietcong comían peor, se dijo sonriente.&lt;br /&gt;Salió de la casa antes de que amaneciera del todo, y caminó hacia la librería; cuando llegó frente al puente vio un globo aerostático suspendido en el cielo, brillando a la naciente luz del sol temprano. El primer vuelo del día, el de los ansiosos buscadores de novedades que intentaban iniciar su jornada poéticamente iluminados por las luminosidades primeras, pensó. Acostumbraba ironizar sobre actitudes que se agotaban sin modificar en lo más mínimo la geografía de lo existente, aunque, por otra parte, no se atrevía a admitir que también deseaba volar en aquel artefacto.&lt;br /&gt;Siguió caminando y avistó uno de los lugares que aparecía en el diagrama: el jardín brillaba con luz propia aún en la fría mañana de invierno; pequeñas flores blancas y azules que resistían con firmeza las heladas, naranjos que mostraban orgullosos sus frutos, rosales aún florecientes. Más atrás, una casilla de madera y chapas con una cilíndrica chimenea de aluminio humeante. Agustín conocía al responsable de aquella maravilla urbana: un hombre canoso y delgado que fumaba una pipa de madera oscura y pasaba la mayor parte de su tiempo dedicado a su obra. Había cruzado algunas palabras con el hombre y había intuido conocimiento, sensibilidad e inteligencia; sospechaba que el hombre era consciente de su lugar, pero no había querido ahondar en esa percepción, aún no se sentía dispuesto a exponerse con claridad.&lt;br /&gt;Llegó frente a la librería, metió la llave en la cerradura y la hizo girar, empujó la puerta, encendió la luz y corrió las cortinas. Caminó entre las dos largas mesas cubiertas con textos prolijamente alineados y pasó a la derecha del mostrador hacia la parte posterior del local. Encendió el equipo de música y la música de Pink Floyd surgió de los parlantes, se sentó en uno de los taburetes y comenzó a ojear un libro de reproducciones de pintores impresionistas. Sonó el teléfono, pensó que una llamada tan temprana sólo podía corresponder al demente que intentaba conseguir una copia del Necronomicón, y al que, evidentemente, no había podido convencer de su mera existencia literaria. Lo sorprendió oír una voz femenina, una voz joven y clara que aseveraba pertenecer a la nieta de Benito, y que anunció que en dos horas iba a estar en la librería para hablar sobre el futuro del comercio. Cuando concluyó la conversación se sintió inquieto y supo exactamente cuál era la causa. Había aparecido una posibilidad que no había tenido en cuenta; Benito sólo había mencionado vagamente a su familia en todos esos años y jamás se había referido al interés de alguno de sus parientes por la librería. Sonrió pensando que aquella sorpresa era típica del viejo; había sido así desde que años atrás él se presentara en la librería convocado por un clasificado aparecido en uno de los diarios locales. Entonces Benito lo había sometido a una minuciosa indagación que excluyó toda pregunta, sobre literatura del siglo XIX y XX, una conversación algo delirante que avanzó morosamente al principio y que luego tomó un ritmo, si bien no vertiginoso, al menos divertido y estimulante. Rió con ganas cuando Benito le aseguró que su familia paterna descendía de los fundadores de Uqbar y preguntó- Por lo que veo, usted puede manejar solo este lugar,¿ para qué me necesita?&lt;br /&gt;-Porque me estoy volviendo viejo e impaciente, y cada vez me resulta más difícil contener la tentación de golpear a uno de esos vivos que intentan pasarte con un texto valioso, o te intentan estafar con alguna basura.&lt;br /&gt;-En ese asunto no creo que pueda ayudarlo mucho...&lt;br /&gt;-Vas a aprender rápidamente no te preocupés...&lt;br /&gt;Y así había sido, en poco más de una semana Agustín era un iniciado bastante eficiente en ediciones antiguas, primeras ediciones, falsificaciones y precios.&lt;br /&gt;Estaba perdido en la evocación cuando oyó la puerta abrirse y la vio en el umbral. Más tarde, recordando la escena, fue capaz de describirla, pero entonces sólo estuvo atento a sus ojos y a su voz- Soy Beatriz, la nieta de Benito.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-68677955639638772?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/68677955639638772/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=68677955639638772' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/68677955639638772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/68677955639638772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/3.html' title='3.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-7257095375928959506</id><published>2008-01-07T11:42:00.000-02:00</published><updated>2008-01-07T11:43:52.697-02:00</updated><title type='text'>2.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El atardecer se desvaneció  en las sombras de la noche mientras el frío leve de Mayo cedía su lugar al frío cierto de Junio. Se puso de pie y llamó la atención de un par de adolescentes; a pesar del descuido evidente en su forma de vestir y su edad, su metro noventa y su cabello rubio seguían manteniendo alguna atracción. Las chicas pasaron riendo divertidas, vestían vaqueros elastizados y era agradable verlas alejarse, Agustín caminó unos metros detrás de ellas y cuando llegó a la esquina de la catedral dobló a la izquierda y pasó frente a la librería: una construcción baja y alargada con techo de teja a dos aguas que databa de principios de siglo; originalmente había sido una vivienda familiar pero las paredes divisorias habían sido demolidas para crear una planta única y convertirla en un local comercial, la fachada también había sido modificada para incluir un expositor, pero habían sido respetadas las molduras en estuco y  el color original, un amarillo sin estridencias que necesitaba con urgencia un refuerzo.&lt;br /&gt;                       Agustín comprobó con satisfacción que la puerta estaba asegurada y cerradas las cortinas. Era una comprobación excesiva, pero a menudo olvidaba las acciones que realizaba mecánicamente y necesitaba confirmar su realización. Como si de a poco se sumergiera en una atmósfera que amortiguaba la totalidad de los hechos que podía enunciar como su vida; quería creer que el frío del invierno fuera una forma de atenuar ese adormecimiento que trascendía lo físico.&lt;br /&gt;                       Era raro, pero a pesar del sentimiento de posesión que experimentaba respecto a la librería, la posibilidad de que cerrara ante la muerte de Benito, no lo había afectado demasiado. Quizá porque siempre la había considerado un refugio temporal, y ahora la previsible muerte había puesto en evidencia ese rasgo. Contaba con un ahorro que le permitiría aguantar unos meses sin preocupaciones, pero esa no era la cuestión más importante; la pérdida de la librería era también el fin de un lugar estratégico en Ubicuhén. Hacía casi cinco años que trabajaba allí y en ese tiempo había llevado adelante su trabajo con suerte desigual y  una presencia que suponía poco evidente para el enemigo.&lt;br /&gt;                       Caminó hasta llegar a las vías y se demoró un momento observando la estructura del puente y los autos y colectivos que llevaban a sus casas a cansados trabajadores luego de una jornada productiva. Sonrió compasivo y giró a la izquierda para caminar por la estrecha vereda que se extendía entre el alambrado que aislaba las vías y la línea de casas, la quinta desde el puente era la suya. Sencilla, construida con gran esfuerzo por sus padres a mediados de siglo, cuando las posibilidades de ascenso social aún permanecían intactas en Ubicuhén; constaba de una sola planta construida en ladrillo y techo de chapas de zinc, con ventanas de cancel de chapa de acero pintadas en verde musgo.  Sacó la llave del bolsillo y abrió el portón de metal que guardaba el jardín, caminó unos metros y abrió la puerta del frente. Ingresó al estar, colgó la campera del perchero y se agachó junto al hogar; por la mañana había dispuesto algunos bollos de papel de diario debajo de unas astillas y trozos de madera cortados en forma longitudinal para encenderlos a su regreso. Prendió el encendedor y lo acercó a uno de los ángulos irregulares del papel, disfrutó de la indecisión del fuego antes de crecer, extenderse y comenzar a chamuscar la madera. Contribuyó al éxito acercando las astillas a los focos de ignición y al cabo de unos minutos obtuvo un fuego digno y crepitante que comenzó a caldear la sala. Se sentó en un sillón y se perdió en las cambiantes formas de las llamas, pensó que debía revisar las llamadas del contestador automático pero sintió pereza. Despertó al cabo de una hora, la noche había adquirido plenitud y la única luminosidad provenía del fuego que comenzaba a debilitarse; se puso de pie y encendió la lámpara, sintió hambre. Antes de entrar en la cocina revisó el contestador automático: había un solo mensaje, Roque le informaba que había conseguido hacer un contacto efectivo y que al día siguiente asistiría a la primera reunión, previendo sus objeciones, aclaraba que varias fuentes le habían aseverado que los tipos eran serios. Agustín sonrió irónico, el intento de Roque era, por lo menos, delirante pero se consideraba incapaz de situarse como el fiel de la balanza de la racionalidad. Toda la cuestión parecía diluirse, la ausencia del enemigo había contribuido al relajamiento de su disciplina; como si la voluntad de pasar desapercibido, de escurrirse en las sombras, al mismo que le otorgaba seguridad, lo alejaba del combate, hasta hacerle dudar de la existencia misma de la guerra; al punto de estar próximo a convencerse de que todo no era más que la sintomatología de una neurosis particular. Alguna vez había leído que la mayor destreza desplegada por el diablo había sido convencer a la humanidad de su inexistencia, y quizá, sin proponérselo, estaba comprobando la falsedad de esa afirmación. La banalidad del mal, la ausencia de un rostro visible y notorio que enfrentar, lo impulsaba a desistir de la lucha y a tratar de evadirse en el alcohol y en cualquier procedimiento o mecanismo para descentrar su atención y flotar en lo real inmediato. Saturado de urgencias, instrumentos y obligaciones que habitaban la piel de la manzana sin rozar un milímetro de la carne.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-7257095375928959506?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/7257095375928959506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=7257095375928959506' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/7257095375928959506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/7257095375928959506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/2.html' title='2.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2545249741745597166.post-7363278680837023465</id><published>2008-01-06T22:14:00.000-02:00</published><updated>2008-01-07T11:31:04.835-02:00</updated><title type='text'>1.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Era el fin del otoño, las nubes cubrían la ciudad, desde el mar soplaba un viento frío que quizás trajera nieve antes del anochecer, entretanto se limitaba a arrastrar una bruma densa que disolvía las formas. La tarde se extinguía velozmente; en el puerto, los obreros concluían su trabajo anhelando la vuelta al hogar o la diversión de los bares, anhelo que compartían los pescadores rezagados que terminaban de asegurar las amarras. Algunos irían a los bares de la zona, otros tomarían sus bicicletas o autos destartalados y encararían la ruta hacia el centro. Tal vez para escapar de la escasez de crédito o en busca de nuevos ámbitos que le permitieran el olvido fugaz pero efectivo de sus obligaciones y del lugar que las enmarcaba.&lt;br /&gt;A medida que se alejaran del puerto se internarían en la planicie poblada de viviendas modestas con techos de chapa azul a dos aguas que mutarían en elegantes chalets de techos de pizarra negra cuando la proximidad al centro se hiciera más estrecha; luego edificios de varios pisos de decoración recargada o minimalista, junto a casas de principios de siglo deterioradas o recicladas según el gusto o la fortuna de sus propietarios; mezcla de tiempos, intereses y voluntades conviviendo en la anarquía de deseos disímiles y coincidentes.&lt;br /&gt;Más allá locales comerciales: restaurants, boutiques, sastrerías, bares, librerías, kioskos, santerías, peluquerías, consultorios de dentistas, contadores, doctores en medicina y ley, y, obviamente, pescaderías. La variada oferta de una ciudad contemporánea para alcanzar la felicidad de los que cuentan con el dinero y la oportunidad necesaria, sin excluir hoteles, cines, teatros, cabarets, shoppings, gimnasios, salas de masaje y saunas.&lt;br /&gt;Como en tantas otras ciudades de llanura, los centros del poder espiritual y temporal se ubicaban sobre los lados de un rectángulo habitado por árboles, estatuas, bancos, fuentes y pájaros; una plaza, claro.&lt;br /&gt;La gárgola acechaba desde su posición dominante, y si bien su gemela, unos metros más allá, exhibía la misma actitud, su poder era notablemente menor; como si su capacidad para el mal estuviera diluida. Sentado en el banco frente a la Catedral, Agustín admiraba horrorizado a la criatura de piedra, y había algo macabro en esa admiración. Una contradicción interesante en ese demonio que guardaba un lugar que se suponía sagrado: el bien expulsando al mal de su ámbito pero mostrándolo al mismo tiempo como dificultad a superar por los necesitados. O, tal vez, una metáfora retorcida: la accesibilidad del bien a través del mal; Agustín pensó que lo grato de aquella contemplación eran la simpleza y el despojo. Bien y mal claramente diferenciados, reminiscencias de una adolescencia atormentada intentando regirse por valores que suponía absolutos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2545249741745597166-7363278680837023465?l=ubicuhen.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ubicuhen.blogspot.com/feeds/7363278680837023465/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2545249741745597166&amp;postID=7363278680837023465' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/7363278680837023465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2545249741745597166/posts/default/7363278680837023465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ubicuhen.blogspot.com/2008/01/1.html' title='1.'/><author><name>juliopaez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12776697398972726105</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-nRhsbLFCNRA/Tx1HA9kj9_I/AAAAAAAAAJg/1eSW8QG2raI/s220/DSC00787.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
